Capítulo 81

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Liam se había decidido, si Zayn quería alejarse de él para siempre, que al menos se fuera sabiendo cuanto lo amaba. Pero no esperaba que su reacción ante la declaración fuera tal. Aún no se recuperaba de la imagen de felicidad que había visto en su rostro mientras ronroneaba contra su pecho. Ese si había sido un auténtico momento de éxtasis para él. No podía creerse que en lugar de huir o discutir, lo hubiera besado durante toda la noche y hubieran vuelto a hacer el amor, cada vez que Zayn se despertaba de un corto descanso reparador.

Nunca había estado más confundido ¡Y feliz! Lo tenía a su lado, le había dicho cuanto lo amaba y Zayn le devolvía tanto amor como recibía. Pero él tenía que saber lo que Zayn sentía. Si podía tener la esperanza de un futuro juntos. Lo quisiera o no, esto ya se había encendido en su interior. Y si Zayn no era capaz de hablar de sentimientos, entonces tendría que probarlos. Y él sabía exactamente cómo hacerlo.

Se levantó de la cama con urgencia y energía, haciendo que Zayn a su lado se despertara al notar el repentino frio que lo rodeaba, al desaparecer el cuerpo caliente bajo él. Se frotó los ojos somnoliento y vio al sonriente chico frente a él. Liam se le acercó lenta y sensualmente, y lo besó suavemente.

- Me voy a duchar. Después te duchas tú mientras yo preparo el desayuno. Pero date prisa ¿ok? -le pidió Liam, con voz ansiosa.

Zayn no sabía qué hora era. Pero fuera cual fuera era demasiado temprano y Zayn estaba demasiado cansado para hacer ninguna réplica. Así que solo asintió.

Liam estuvo listo en pocos minutos y se marchó a preparar el desayuno como había prometido. Tras la ducha, Zayn comenzó a vestirse, con una enorme sonrisa en la cara al recordar la noche anterior. Liam lo amaba y él ya no tenía que temer vivir ese amor con tanta fuerza como lo sentía. Irían a clases juntos y no huiría de él poniendo como excusa el trabajo. Era tan feliz que podría gritarlo. Y se encontró a si mismo dando vueltas por todo el cuarto como un colegial. Pero todo daba igual ¡Liam lo amaba!

Una vez listo, compartieron un delicioso desayuno. Ambos se miraban como bobos enamorados y no podían evitar risitas ansiosas de reconocimiento. Veían tanto amor en el otro como en sí mismos.

Liam tenía trazado su plan y lo quiso llevar a cabo con urgencia. Cogió a su novio y lo arrastró fuera del departamento. Un rato de camino en dirección opuesta a la facultad o cualquier vehículo, Zayn dedujo que no irían ese día a clases. Y cuando Liam se paró frente al escondido y precioso parque supo qué era lo que él quería. Liam se había expuesto a él, pero él no lo había retribuido. Le pedía una confirmación.

-¡Nuestro parque! -exclamó Liam, como si toda la historia implícita en ello cayera sobre ellos dos.

-¡Sí! -corroboró Zayn con una sonrisa- ¿Entramos? -preguntó el moreno extendiéndole la mano.

Liam no supo cómo lo hizo para cogerlo de la mano y entrar con él al interior, cuando realmente lo que quería era comérselo a besos allí mismo. Liam había prometido llevar allí al hombre con el que querría pasar el resto de su vida. Y algo siempre le había dicho que ese hombre sería él. Zayn mejor que nadie sabía para qué estaban allí. No temía su declaración y además, él también había prometido algo. Solo iría allí con el hombre que amaba. Y el fuerte apretón en su mano le decía que ese era Liam.

No pudo contenerse más y lo cogió por la cintura elevándolo por los aires y girando sin parar con Zayn en sus brazos. Ocultó el dulce rostro de Zayn entre besos y rió sin cesar de pura felicidad.

-No puedo creer que esto sea real -afirmó Liam, dejándolo suavemente sobre el suelo.

Zayn quiso decirle que él se sentía igual, que lo amaba y era el hombre más feliz del mundo. Pero Liam lo acalló con un apasionado beso. Aferró su mano y corrieron por el parque hasta que Liam encontró el banco donde habían hecho sus promesas. Se sentaron en él y comenzó a mirarlo con adoración mientras le acariciaba la aterciopelada piel del rostro ¡Cuanto lo amaba!

-Sabía que este día llegaría y serías tú al que traería -confesó Liam, con todo su amor reflejado en el rostro.

-Pues yo estaba convencido de que no volvería a pisar este sitio nunca más -aclaró Zayn, riendo junto a él.

-Me alegro de que por una vez te equivocaras -afirmó Liam bromista.

-¡Yo no me equivoco! Simplemente las cosas han salido de forma diferente a como me las había planteado –refunfuñó Zayn, con fingida irritación.

-¡Ok! -exclamó Liam abrazándolo mientras no cesaba de reír- Pues me encanta tenerte aquí conmigo –explicó mientras lo sentaba en sus rodillas y le besaba el cuello- y que tú lo desees tanto como yo.

-¡Uhm! -fue lo único que pudo decir Zayn al notar los sensuales labios sobre su sensible piel.

Ese hombre lo hipnotizaba. Zayn recordaba tener un cerebro por alguna parte ¿Dónde lo habría metido? Todo razonamiento o lógica se evaporaba ante su contacto. Y no podía más que suspirar de satisfacción.

-Liam, estamos en un lugar público a la luz del día -farfulló sin desear que cesara, pero haciendo un esfuerzo por terminar- No podemos seguir o ambos sabemos cómo acabaremos.

¡Oh, sí! Liam sabía cómo acabaría. O mejor dicho donde ¡Muy dentro de él! Pero tenía razón, no era el lugar ni el momento.

-Sí -aceptó Liam esforzándose por levantarse y ayudándolo a Zayn para acompañarlo- Será mejor que caminemos un poco. O no respondo de mis actos.

La oscuridad en sus ojos lo hizo estremecerse. Vio tanto deseo en ellos, que quiso rogar para no moverse de allí. Pero aceptó caminar junto a él.

Liam dejó la mirada fija en un punto en el infinito, intentando calmarse y que la dolorosa erección que se apretaba contra su pantalón desapareciera ¡Era inútil! El olor de Zayn lo emborrachaba, su presencia le hacía vibrar y el sonido de su voz era un deleite para sus sentidos.

-Yo opto por volver a casa -comentó Zayn sin malicia.

-¡Sí! -rugió Liam, dejándose apoderar por su instinto animal.

-¿Es que tienes mucho sueño? -bromeó Zayn ante la impaciencia de Liam por volver al hogar.

-¿Sueño? Te aconsejo que te vayas olvidando de lo que significa ese término, porque no vas a dormir en mucho tiempo.

Su penetrante mirada le decía que eso era una promesa. Todo el cuerpo de Zayn se estremeció ante la expectativa ¡Como deseaba a ese hombre!

Caminaron hacia la salida exhortos en su deseo, mirándose con hambriento amor. No había dudas de lo que ambos querían. Fundirse en uno solo por el resto de la eternidad.

-¡Zayn! -se escuchó gritar desde la distancia.

Zayn se estremeció de nuevo, pero esta vez de aprehensión. No podía estar allí ¡No cuando él había encontrado la felicidad al fin! Tenía que ser un retorcido producto de su imaginación. Ni siquiera él podía ser tan desdichado de encontrárselo después de tantos años, allí y en un momento como ese: la vida no podía ser tan injusta con él.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!