º-.DOS CARAS.-º
Dicen que todos tenemos dos caras. Una que mostramos al mundo y otra que reservamos solo para nuestros seres queridos. Esa segunda es nuestra verdadera personalidad, la que pocos conocen. Pero hay quienes tienen más que dos...
Katsuki Bakugo tenía tres. La primera, la que todos veían: el chico fuerte, explosivo, orgulloso, siempre seguro de sí mismo. La segunda, la que mostraba a sus hermanas: un joven cariñoso, protector, dispuesto a hacer cualquier cosa por ellas. Y la tercera... la que nadie conocía. Aquella que guardaba en lo más profundo de su ser: la cara del dolor, el miedo y las cicatrices que se ocultaban bajo su piel.
--------------------------------------------
—¡Mocoso estúpido! ¡Dónde estás, maldición!— gritó una mujer con voz rasposa, claramente influenciada por el alcohol. Sus pasos resonaban pesados, tambaleantes, mientras revisaba cada rincón de la casa.
Un niño de cinco años se ocultaba bajo una cama vieja. Su cuerpecito temblaba, sus ojos estaban vidriosos, pero se tapaba la boca con ambas manos, intentando que su respiración agitada no lo delatara. Sabía bien lo que pasaría si lo encontraban. Ya lo había vivido demasiadas veces.
Pero entonces...
—¡Buaaaa! ¡Buaaaa!—
El llanto desesperado de una bebé rompió el silencio. Katsuki se estremeció. Su corazón se aceleró.
—No... No, por favor... No llores... Shhh... Shhh...— susurró con desesperación, arrullando como pudo a la pequeña, tarareando una melodía que recordaba de su abuela. Pero era tarde.
Los pasos se dirigieron rápidos hacia la habitación.
—Ahí estás...— la voz de su madre sonaba oscura, casi triunfante.
—No... no lo hagas...— suplicó Katsuki, con los ojos vidriosos— Por favor...
Pero no hubo misericordia. Los golpes comenzaron. Puños, patadas, tirones de cabello. Dolía, pero ya estaba acostumbrado. Lo que más le dolía no era el dolor físico, sino la impotencia. La necesidad de proteger a su hermanita y no poder hacerlo.
—¡Por favor, madre, basta!— gritó entre sollozos, pero su voz se iba apagando... hasta que todo se volvió negro.
Lo último que escuchó antes de desmayarse fue el llanto bajito de la bebé, quien también parecía empezar a entender que, a veces, el silencio era la única forma de sobrevivir.
--------------------------------------------
El sonido de un frasco abriéndose. Pastillas.
Katsuki se llevó dos a la boca y las tragó sin agua. Su pecho subía y bajaba rápido. Otro ataque de ansiedad. Cada vez eran más frecuentes, pero se negaba a que lo detuvieran. No. Él era fuerte. Tenía que ser fuerte... por ellas.
Se puso la chaqueta, se miró rápido al espejo. Nadie podría notar que había estado llorando hace unos minutos. Ya había perfeccionado el arte de ocultarlo.
Salía a buscar a sus hermanas.
—¡Tsuki! ¡Mira, te hice un dibujo!— gritó con energía Hanakio, la del medio, de diez años, mientras agitaba una hoja con un dibujo de un pequeño héroe explosivo.
—¡Yo también!— respondió Yuki, la menor, de siete años, usando lengua de señas. Su dibujito era más torpe, pero con mucho amor.
—A ver, enanas...— dijo Katsuki sonriendo y recibiéndolos. Los miró por unos segundos, como si fueran los tesoros más valiosos de su vida. Porque lo eran.
—¡Están geniales! Como premio, hoy ustedes eligen a dónde vamos.
—¡Al parque!— propuso Akeameo, la mayor, con entusiasmo.
Asintieron todos y se dirigieron al parque. Rieron, corrieron, se empaparon en risas y travesuras infantiles. Por unas horas, Katsuki olvidó las pesadillas. Ahí, en ese instante, era solo un hermano mayor feliz.
--------------------------------------------
Media noche. Todos dormían.
Menos Katsuki. Estaba sentado en su cama, con los puños apretados, intentando reprimir el temblor en su cuerpo. Otra pesadilla. Otra noche viendo aquellos ojos vacíos de su madre, esos gritos, esos golpes. Otra noche sintiendo que no podía respirar.
Se llevó la mano a la boca para ahogar un sollozo. Nadie podía escucharlo. Nadie debía saber que el fuerte Bakugou también lloraba.
"Necesito a alguien..." pensó. Pero ese alguien no existía. Siempre había estado solo.
Se quedó así por horas, hasta que el agotamiento lo vencía. Tal vez, esta vez, podría dormir en paz.
--------------------------------------------
En otro lugar...
—¡Hey, Shiggy!— la voz juguetona de una rubia con ojos brillantes resonaba mientras afilaba una navaja pequeña— ¿Quién será nuestra próxima víctima?
Shigaraki, sentado con los dedos tamborileando sobre el brazo del sillón, sonrió bajo aquella mano que cubría su rostro.
—Creo que ya lo conocemos, pequeña...— dijo con tono perverso.
Los ojos de Toga brillaron con entusiasmo. La Liga de Villanos ya tenía un nuevo objetivo.
Y su nombre era Katsuki Bakugou.
-----------------------------------------
Bien! Hasta aquí el capítulo de hoy
Alguna duda?
Consulta?
Idea?
Bueno Byee
(\---(\
(„• - •„)
∪∪━━
[ <33 ]
━━━━
ESTÁS LEYENDO
♥︎"Corazón mal herido"♥︎ •Kiribaku•
FanfictionBakugou Katsuki, un chico que fue obligado a crecer si el amor maternal, deben ahora lidiar, con sus hermanas, todo el maltrato de su familia, pero un chico le ha enseñado la luz de la vida y Katsuki tambien lo hizo... Ambos se ayudan mutuamente, pe...
