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Miro fijamente el reloj que hay colgado sobre la pared de la cocina contando los minutos que quedan para que pueda ir al hospital a ver a Gemma. En el hospital son muy estrictos con los horarios de visita por eso cuando el reloj marca las doce salgo veloz hacia el coche.

Dejo el ramo sobre el asiento del copiloto y salgo del garaje. No tardo mucho en llegar al hospital ya que me acuerdo perfectamente de la dirección. Aparco en un hueco que hay libre en el parking y cojo mis cosas.

Cierro la puerta como puedo y el bolso se cae de mis manos. Todas mis cosas acaban desperdigadas por el suelo. Me agacho y recojo todo antes de colgarme el bolso en el hombro.

Nada más entrar me encuentro con la enfermera del otro día. Me acerco a ella y le saludo.

- ¿Puedo pasar a ver a Gemma?

- ¿Puedes decirme tu nombre?

-Madison.

La chica me da permiso y me acompaña a la habitación. Cuando llegamos a la puerta le doy las gracias y espero a que desaparezca por el pasillo antes de abrirla. Mi mirada se dirige a la cama donde se encuentra Gemma. Aparta la mirada de la ventana y la centra en mí con una sonrisa en el rostro.

-Madison. Me alegro de verte por aquí -levanta un poco la cabeza y mira el ramo-. ¿Es para mí?

Asiento y lo dejo sobre la cama. Lo mira sorprendida e intenta cogerlo pero aún está demasiado débil.

-Gracias. No tenías porque haberme traído nada.

-Venía a ver qué tal estás.

-Genial -mira el ramo-. ¿Puedes ponerlo en agua?

Lo cojo y pido un pequeño recipiente a las enfermeras para ponerlo. Entro en el baño y lo lleno de agua. Meto el ramo dentro de él y lo dejo sobre la mesilla.

- ¿No está Dylan por aquí?

Niega con la cabeza y mira al suelo.

- Sé que me he perdido muchos años de la vida de Dylan pero desde que te vi el otro día tengo curiosidad. ¿De qué os conocéis?

-Íbamos al mismo instituto.

La puerta se abre asustándonos a las dos. Dylan entra con un café en la mano y un bollo de crema en la otra.

-Ya estás aquí -dice Gemma emocionada-. Mira quien ha venido.

-Hola Madison.

Dylan se acerca a su madre y besa su frente.

-Creo que debería irme -miro la llamada perdida que tengo de mi madre-. Me reclaman en casa.

Gemma mira a Dylan y le pide que se acerque. Le susurra algo al oído y después me mira a mí.

-Dame un segundo y te llevo a casa.

-No hace falta. He venido con mi coche.

-Entonces conduciré yo.

Se acaba el café y lo tira a la papelera. Abre la puerta y se despide de su madre con la mano. Abrazo a Gemma y sigo a Dylan por el pasillo hacia el aparcamiento. Se para enfrente de mi coche y extiende su mano. Le dejo las llaves del coche y abre la puerta del conductor. Los dos entramos a la vez. Me pongo el cinturón y centro mi mirada en todos sus movimientos.

-Gracias por venir a verla. No tenías por qué hacerlo.

-No es nada, espero que se recupere pronto.

-Sí -suspira.

Dylan arranca el motor y da marcha atrás hasta llegar a la calle. Tengo miedo de que cualquier cosa que diga pueda sentarle mal pero necesito expresar mis sentimientos y más si él tiene algo que ver con ellos.

No temas al amor | Próximamente En Físico¡Lee esta historia GRATIS!