Capítulo 4.

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La familia de Harry no tomó muy bien la noticia. Su madre se desmayó, su padre le gritó, y cuando ambos se enfrascaron en una discusión y Louis intentó detenerlos, el señor Styles lo apartó con un “no te metas, este no es asunto tuyo”. Así que un muy furioso Harry salió de ahí junto a Louis sin escuchar más. Durmió en casa de los Tomlinson y al día siguiente Louis fue a dejarlo de regreso, después del medio día para que no tuviera que toparse a nadie.  

Pero Harry supo que había sido un error en cuanto entró y sus padres lo esperaban sentados en uno de los lujosos sofás, frente a un sillón vacío que supuso era para él. Gemma estaba de pie junto a ellos, “maldita traidora”, pensó.  

—Hijo, siéntate, tenemos que hablar.  

Harry asintió en silencio ante la demandante voz de su padre. Tomó asiento en el sillón vacío, había una bandeja de té con la tetera y las cuatro tazas de la familia sobre la mesa de centro. Sin embargo la tensión en la habitación decía que definitivamente no iban a tomar el té.  

—Estuvimos pensando en aquella decisión que has tomado —dijo su madre uniendo las manos en su regazo—. El señor Tomlinson nos parece una persona maravillosa, a juzgar por los pocos encuentros que hemos tenido con él, amable, educado, culto, todo un caballero —se encogió de hombros—. Lamentablemente, no podemos decir lo mismo de su hijo.  

—Yo sé que no tenemos su bendición.  

—No interrumpas a tu madre —lo regañó su padre.  

—Así que, Harry, no pensamos que sea buena idea que des ese paso tan importante, ni siquiera sabes lo que quieres. Pero creemos saberlo nosotros —tomó una carpeta del lado del sofá que no estaba ocupado por su esposo, Harry ni siquiera había notado que estaba ahí. La abrió sobre la mesa, junto a la bandeja de té, exponiendo varias fotos impresas de un edificio muy amplio con fachada en café y blanco, Harry de inmediato se acercó a pasar las páginas con imágenes—. Si decides no casarte, estudiarás aquí, la mejor escuela de arquitectura de Europa. Además tendrás una casa en donde tú decidas, duplicaremos tu bono anual y subiremos hasta un treinta por ciento de tu salario cuando trabajes.  

—¿Están intentando comprarme? —Harry frunció el ceño y soltó la carpeta para cruzarse de brazos—. No, gracias. Voy a casarme, amo a Louis y él es todo lo que necesito.  

—No queríamos tener que llegar a esto —su padre se aclaró la garganta inclinándose hacia enfrente—, pero debes aprender que en este mundo no se vive del amor.  

—Harry, si te casas puedes despedirte de todos los beneficios que te otorga esta familia —su madre mantenía la postura erguida y el tono de voz calmado.  

—¿Qué significa? —preguntó asustado, su voz comenzaba a quebrarse entendiendo el rumbo de la conversación.  

—Claro que iremos a tu boda, si es lo que quieres —sonrió—. Pero desde el momento en el que firmes el acta que te una a Louis Tomlinson, perderás tu herencia, todas tus bonificaciones monetarias, el acceso a nuestras cuentas bancarias, el derecho a laborar en nuestra empresa y tu lugar en esta casa.  

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!