Final de Romeo y Julieta.

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-Tengo que hablar contigo. -Me dice Lucca. Levanto la vista de mi comida y le miro funciendo el ceño. Shelly y Nathan a mi lado, se miran entre ellos y luego nos dedican una mirada a mi y a Lucca.
-Claro. -Me levanto y salgo de la cafetería del instituto, detrás de él.
Cuando llegamos a un punto bastante alejado de los ojos curiosos, Lucca se para y mira a su alrededor, asegurandose de que no haya nadie.
-No debería de decirte esto. - dice susurrando por lo bajo, una vez comprobado que no hay nadie. -Si alguien se entera de que te lo he dicho, me matarán. -Vuelve a replicar en un susurro.
-Lucca me estás poniendo nerviosa. -Espeto también en un susurro.
-Hoy antes de clase ha tenido lugar una reunión, el sargento Cooper... -Deja la frase en el aire. Me muerdo el labio para no gritarle que hable de una vez. Lucca suspira y tras dar otra ojeada por la zona, se inclina y me susurra. -Tu padre ha ordenado la detención de tu hermana pequeña. -Doy un paso hacia atrás sorprendida.
-¿Qué? -Pregunto asustada, las manos empiezan a temblarme y no se si podre aguantar que vuelva a repetir lo que ha dicho, porque claramente lo he oído, solo espero que no sea lo que ha dicho.
-No ha dicho el motivo. Y por supuesto tampoco ha dicho que es su hija, pero... -Saca algo de su bolsillo, un papel doblado, lo abre y lo alisa antes de entregarmelo. -La he reconocido, es tu hermana ¿verdad? -Miro el dibujo de mi hermana pequeña, aunque solo sea un retrato a lápiz, la reconozco, es ella. Trago saliva nerviosa. ¿Porque el demente este quiere ahora a Alison? -Nos ha dicho que cuando la encontremos que se la llevemos a él, estará en la frontera esperando a por el equipo que envíe. -Me muerdo el labio con mucha fuerza. Jonathan va ha pagar por lo que ha hecho, pero antes tengo que encontrar la manera de proteger a mi hermana.
-¿Cuándo? -Cuestiono, quiero saber cuanto tiempo tengo.
-Entre esta madrugada y el amanecer. -Declara. Inhalo con sorpresa. ¿Tan pronto?
-Gracias Lucca, te lo agradezco. -Le envuelvo en mis brazos y le beso la mejilla.
-¿Qué harás? -Intenta saber.
-Savlar a mi hermana. -Dicho eso salgo corriendo hacia la fábrica.

Cuando llego bajo las escaleras con rapidez, peino la zona buscando a alguien. Me topo con Juli, Grace y Seth. Me miran sorprendidos, adivinando que algo sucede.
-¿Noah? -Pregunta Grace acercándose a mi, junto con los demás.
-¿Dónde está Ally? -Pregunto con la voz estrangulada. Miro a mi alrededor y no la veo, cosa que me pone mucho más nerviosa.
-Está con Dylan y Nicholas. -Me contesta Juli, con una mueca de preocupación.
-Van a venir a buscarla, tenemos que hacer algo, tengo que protegerla, no dejaré que le suceda nada... -Empiezo a divagar, todos se acercan a mi mucho más sorprendidos y sin entender nada. Empiezo a respirar con fuerza.
Un ataque de ansiedad.
Busco en mis bolsillos, no encuentro nada más que el frasco que me dio mi madre para conciliar el sueño. Hace mucho que dejé de llevar conmigo las pastillas de la ansiedad. Minutos después aparece Holly con una botella de agua. Me siento en el suelo después de dar unos tragos al agua. Meto la cabeza entre mis rodillas y empiezo a respirar con tranquilidad.
Cuando estoy más estabilizada, miro a los que tengo alrededor.
-Empieza de nuevo. -Me pide Grace.
Inhalo y exhalo.
-Jonathan ha ordenado la captura de Ally. Van a venir a buscarla esta madrugada para llevársela. -Todos me miran sorprendidos.
-¿Cómo estás segura? -Pregunta Seth.
-Lucca me lo ha dicho.
-¿Quién es Jonathan? -Pregunta Grace.
-El sargento del ejercito. -Respondo mientras que Seth dice:
-Su padre.
Grace pasa la mirada entre Seth y yo.
-Vale. -Se levanta decidida.
-¿Qué haremos? -Pregunto desesperada.
-Cualquier cosa, pero Ally va ha estar ha salvo. -Me tranquiliza Juli.
-Enviaremos a Alison a Chersmille. -Declara Grace. -Dylan tenia la intención de ir allí, la semana que viene, no le importará adelantar su viaje. -La miro asombrada.
-¿No le importará llevarse a Alison? -Pregunto. Ella niega con la cabeza.
-No, y no te preocupes Dylan cuidará de ella. -Me tranquiliza.

Después de tres horas tenemos todos los detalles en orden, después de poner a Dylan al corriente, él no se niega como Grace había asegurado.
Alison no entiende nada, y nadie se atreve a decirle nada.
¿Y qué iba a decirle? ¿Qué nuestro padre ha ordenado su captura? ¿Para dios sabe qué?
A última hora de la tarde, Dylan y Ally ya están preparados.
Espero a que Grace acabe de darle todas las instrucciones a Dylan, y cuando se despide de él, me acerco a los dos.
-Dylan... -Suspiro, él no me deja terminar.
-Cuidaré de ella con mi vida. -Me asegura.
Le abrazo con fuerza.
-Gracias, gracias. -le agradezco en un suspiro.
-Te lo prometo Noah. -Me aparta de él y me mira fijamente. -No le sucederá nada, pero tienes que saber, que pasará mucho tiempo antes de que la vulevas a ver. -Me asegura. Asiento, eso ya me lo ha dicho Grace, y me tengo que atender a las consecuencias.
-Pero su vida vale más. -Decimos al unísono. Dylan me dedica una sonrisa triste.
-Solo quiero que sepas que ella va ha estar bien. -Me asegura. Asiento y vuelvo a abrazarle con fuerza.
-Gracias. -Susurro en su oído antes de separarme de él.
Me acerco a mi hermana y me agacho a su altura.
-Mi niña. -Sonrío.
-¿Qué ocurre Noah? -Pregunta con angustia.
-Te lo contaré todo, pero ahora no hay tiempo, tienes que irte con Dyaln ahora.
-Ella asiente. Me abraza con fuerza.
-Hazle caso en todo a Dylan, portate bien. -La aconsejo, ella asiente.
-Vale, te quiero. -Me susurra.
-Te quiero. -Le digo.
Después de volver a despedirme de Dylan y que me asegure de nuevo, que la protegerá con su vida, se van dirección a Chersmille.
Viendo a mi hermana marchar, una opresión se instala en mi pecho.
Seth se acerca a mi.
-Teneis que iros de aquí, van a venir.-Le digo, aun con la mirada clavada en el sitio por donde Dylan y Ally han desaparecido.
-Lo haremos. -Me dice. -¿Qué piensas hacer tu? -Me pregunta.
-No volveré. -Declaro. -Mi hermana era el único motivo por el que venia, ella no está, no volveré, al menos hasta que no pase mucho tiempo. -Aseguro. Oigo a Seth suspirar. -¿Dónde está Evan? -Me atrevo a preguntarle.
-No le he visto desde esta madrugada, se ha marchado cargado con una mochila, seguramente vaya a pasar algunos días en Cherwood. -Me explica. Asiento. Mejor.
Cuando más lejos esté, mejor.
-Asegurate de que si vuelve, sepa que no debe estar aquí, entre la madrugada y el amanecer. -Le menciono.
-Claro. -le doy un abrazo y me pongo a caminar hacia el lugar que he decidido visitar antes de volver al otro lado, y no volver aquí hasta que pase mucho tiempo.
Me han sucedido muchas cosas estos últimos casi seis meses.
Conocí a Evan el chico muy idiota de ojos azules, que después no resultó ser tan idiota, sino que solo era un chico que a los doce años vio morir a su madre.
Me gustó, le quise y al final acabé enamorándome de él.
Después llegó el día en el que vi tantas muertes, el día de la redada. Ese día maté a un hombre.
Mis manos están manchadas con la vida de un hombre. Puede que así salvará muchas vidas, pero fue a costa de una. Al fin y al cabo soy igual que Jonathan.
Jonathan.
Mi padre, él mató a Samantha, él ordeno que Walker, el padre de Evan, la asesinará y el después asesinó al padre de Alex.
Alex, me odia, y no le culpo. Yo también lo hago.
Mi madre está enferma, esta tendida en una cama, esperando que la muerte llegue y se la lleve, porque está claro que no se salvará, morirá como Samantha, y yo no puedo hacer nada para impedirlo.
Y luego mi hermana pequeña, ella ahora es el objetivo de unos soldados entrenados para matar, por orden de Jonathan.
Este hombre nunca dejará de sorprenderme.
Yo confiaba en él, yo pensaba que él era diferente, que jamás me traicionaría, pero me equivoqué.
Él me mató, él destrozó todo lo que tengo. Por él estoy en esta situación. Le odio, le aborrezco. Y desearía verle muerto.
Con la garganta seca y las manos temblandome de rabia, sigo mi camino dos horas más intentando recordar el camino, intentando no perderme. Y se que lo he logrado cuando oigo el rujido cerca de mi.
Inspiro el aire puro, sabiendo que he llegado a mi destino, camino hasta donde acaban los arboles y aparece ante mi, la arena que me acoge.
El mar se impone delante de mi, majestuoso y libre.
Tan libre como yo de destrozada estoy.
Ya no aguanto más, no puedo seguir luchando, viendo tanto sufrimiento a mi alrededor, tanta ignorancia en el otro lado.
Camino hasta llegar delante del agua, el agua me empapa los zapatos, pero es algo que no me importa. El viento me azota y me meto las manos en la sudadera para maneter el calor, hasta que me topo con algo.
Me saco el frasco de las pastillas y lo miro bien.
¿Qué importa si lo hago?
Desaparecería y nadie sabría nada.
Evan le daría igual.
Seth, lo acabaría aceptando.
Mi madre iría a mi encuentro tarde o temprano.
Shelly y Nathan aceptarían la idea de que me he fugado.
Jonathan moriría de vergüenza solo de pensar que su hija podría haberse fugado al otro lado. Y solo con eso, me parece perfecto lo que tengo pensado hacer.
Abro el bote y me trago todas las pastillas de golpe.
Cuando acabo de tragármelas me llega la voz de Christian.
No hagas ninguna tontería.
Lo siento Christian, la acabo de hacer.
Me adentro en el mar, hasta que el agua me llega al pecho, entonces empiezo a notar todo mi cuerpo adormecido.
De mis manos cae el bote naranja de las pastillas y flota encima de la superficie del mar.
Y mientras floto en el agua y mis ojos se cierran irónicamente me llega la voz de Evan mientras me leía la ultima parte de Romeo y Julieta.
"Y para inmortalizar la memoria de esta firme conciliación, ordenó el señor de Verona que los cuerpos de los dos infelices amantes fuesen colocados juntos en el sepulcro que les vio morir, erigido en columna de mármol y cubierto de inscripciones. Así, pues, entre las raras excelencias que se muestran en la ciudad de Verona, ninguna tan célebre existe como el monumento de Romeo y Julieta. "
Evan, al final no era tan difícil de creer que alguien se suicidé ¿verdad?
Cierro los ojos esperando a terminar con esto.

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