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El coche de Dylan sale a toda velocidad del garaje. Enciendo el motor y salgo detrás de él. Cuando uno de los semáforos se pone en rojo detiene el coche. Piso el freno y me dejo caer en el asiento. No puedo permitir que me vea.

El semáforo cambia y Dylan gira la rotonda. Continua calle abajo y entra directamente en el aparcamiento del hospital. Aparco mi coche lejos del suyo. Cojo mi bolso y cierro la puerta.

Espero a que pase y camino hacia la entrada. Las puertas se abren automáticamente y sigo a Dylan por el pasillo.

-Perdone -me detengo inmediatamente y observo como una de las enfermeras se acerca a mí-. Usted no puede estar aquí.

-Vengo con mi hermano -señalo a Dylan.

-Dylan.

Se gira y me mira fijamente intentando descifrar como he llegado aquí. Se acerca a mí y rodea mi brazo.

-Tranquila -le muestra su mejor sonrisa a la enfermera-. Viene conmigo.

Ella asiente y camina de nuevo hacia el mostrador. Dylan aprieta mi brazo y me arrastra hasta una de las habitaciones. Cierra la puerta y por fin me suelta. Me froto el brazo dolorida y le miro. Está furioso y no está muy contento de verme aquí.

- ¿Me has seguido?

Permanezco en silencio y miro mis pies en busca de una buena excusa para justificarme. Me giro y doy un grito al darme cuenta de que hay alguien más en la habitación. Espera... ¡Es Gemma!

Dylan se sienta en el sofá y me indica con la cabeza que me siente.

-Creo que ya es inútil que lo esconda.

- ¿Por qué no querías decirme que tu madre estaba aquí?

-Porque tampoco es algo que debas saber.

Me muevo incomoda y miro a Gemma. Está inmóvil y conectada a una maquina. Cojo la mano de Dylan y la aprieto suavemente. Se que le duele compartir lo que siente pero necesito que se abra, necesito saber más sobre él.

-Puedes confiar en mí.

Dylan me observa y se acerca un poco más a mí. Con su pulgar acaricia la palma de mi mano y suspira.

-Está así por culpa de un accidente -traga saliva-. Todo ocurrió hace seis años y ella se llevo la peor parte.

Lo que está diciendo Dylan me deja sin palabras. Le miro preocupada y le pido que continúe.

-Mi madre me dijo que hiciera las maletas que nos íbamos de casa. Por mucho que le pedí explicaciones no me dijo nada -hace una pausa-. Cuando salimos de allí un coche chocó contra el nuestro. Ella estuvo a punto de morir pero los médicos pudieron reanimarla. Y ahora como ves, está en coma.

-Dylan yo...

-No digas nada. No pretendo dar pena nadie.

Mi próximo movimiento le pilla por sorpresa. Me acerco a él y le abrazo. Rodea mi espalda con sus brazos y me atrae más hacia él. Respiro el aroma de su colonia, un aroma muy masculino y desde ahora mi favorito.

Dylan sujeta con su mano mi rostro y pasa uno de sus dedos por mis labios. Con la otra rodea mi nuca y nos miramos por un momento. No aguanta más y besa mis labios apasionadamente. He esperado tanto este momento que aún no asimilo que esté pasando. Cierro los ojos y disfruto del sabor y del calor que me proporcionan sus labios.

Este momento dura menos de lo que había imaginado porque Dylan se detiene bruscamente. Abro los ojos y los dos giramos la cabeza lentamente hacia la camilla.

Gemma tiene los ojos abiertos y con la voz débil llama a Dylan. Me suelta y se agacha enfrente de su madre. Coge su mano y la aprieta con fuerza.

- ¿Dylan eres tú?

Él asiente y la abraza con fuerza.

- ¿Cuánto llevo aquí? -mira toda la habitación-. No recordaba que fueras tan alto.

-Mamá, eso da igual -Dylan se limpia las lágrimas-. Lo importante es que vuelves a estar conmigo.

Los dos se quedan abrazados durante un rato. Dylan se gira y me pide que me acerque.

-Mamá te presento a Madison.

- ¿Es tu novia? -dice ilusionada-. Es guapísima.

-Gracias por el cumplido pero yo...

-Es mi amiga-Dylan me corta.

Le miro confundida pero no le discuto. La puerta se abre y un medico pasa junto a dos enfermeras a la habitación.

-Necesito que salgáis a fuera, Gemma ahora mismo necesita descansar. Ya nos encargamos nosotros de ella, está en las mejores manos.

Los dos salimos de la habitación. Apoyo mi espalda sobre la pared y cruzo mis brazos.

-¿Podemos hablar un momento Dylan?

Él asiente y permanece callado. No sé si responderá pero es una duda que necesito quitarme de encima.

-Ahora que se ha despertado. ¿Te vas a ir con ella?

Dylan me mira y se queda en silencio.

-Ella me necesita. En casa tampoco se va a notar la diferencia, ya que no paso mucho tiempo por allí -dice mirándome fijamente a los ojos-. ¿Qué va a cambiar?

-Will te va a echar de menos y nosotras también.

-Madison. Ahora no puedo pensar en otra cosa que no sea mi madre.

No puedo seguir sufriendo por algo que no existe ni existirá. Nos hemos besado pero nosotros no somos nada y tampoco lo seremos nunca. Entro en la habitación y cojo mi bolso con la mirada de Gemma sobre mí.

- ¿Te marchas?

Asiento y me acerco a ella. Cojo su mano y me siento en la cama.

-Gracias por haber venido. Es importante para mí saber que Dylan no ha estado solo todo este tiempo.

-No lo ha estado. Will ha cuidado mucho de él.

Mi comentario parece molestarla. Mira por la ventana y suspira.

-Lo dudo. Él nunca nos presto atención -su mirada se posa en mí-. Seguramente Dylan se haya criado con alguna niñera o quién sabe.

-Se equivoca. Will ha estado al lado de Dylan durante todo este tiempo, aunque por mucho que lo intenta él se lo pone difícil.

Dylan pasa a la habitación con dos botellas de agua. Abre el tapón de una de ellas y bebe un trago largo mientras me mira.

-Me tengo que ir-beso su mejilla-. Espero verte pronto.

-Adiós.

Miro a Dylan antes de salir de la habitación. Giro mi cuerpo y camino por el pasillo hacia la salida. Cuelgo el bolso sobre mi hombro y salgo del hospital. Cuando llego a casa aparco el coche en el garaje. Entro en el salón y me siento junto a mi madre.

- ¿Estás bien?

Niego con la cabeza.

-Por fin he descubierto porque todas las noches Dylan no duerme aquí -hago una pausa-. Mamá. La madre de Dylan ha despertado del coma.

Will entra en el salón y tira el vaso que lleva en la mano al suelo. Las dos le miramos extrañadas y él se queda paralizado.

-Eso significa que... -se calla antes de acabar.

Will coge las llaves de su coche y sale por la puerta dejándonos aturdidas. Miro a mi madre y ella encoge sus hombros en señal de que no entiende nada de lo que está pasando.

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