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Evangeline

¿Cuándo tiempo había pasado desde que había llegado a Ceilenn? Eva no estaba segura, o más bien no estaba consciente de que ya había pasado casi un mes, o más. Se escabullo silenciosamente sin rumbo fijo, necesitaba un momento a solas. Sin todos esos rostros que la servían y sonreían.

Había intentado tomarlo con calma después de todo ella había decidido ir a ese mundo, pero ahora no estaba segura de si esa fue la decisión correcta. Fue un impulso de aquella llamada, ella había respondido, lo creyó correcto en ese momento. Estaba realmente desconcertada.

Había criaturas extrañas en ese mundo, palabras que no entendía del todo y un sentido de pertenencia que una parte suya rechazaba ¿por qué? ¿Cómo realmente podría ella aceptar ese mundo? Una necesidad dentro de ella la obligo ir a ese lugar que hacía a su alma resonar de felicidad, pero el único sentimiento que nacía de su conciencia lógica era el miedo.

Cuando por fin se detuvo, se encontró en medio del bosque en un pequeño claro, una fresca brisa recorrió el lugar. Un sentimiento de anhelo le embargo ahora que se sentía despejada de sus anteriores pensamientos, cayó sentada al suelo como si sus piernas ya no pudieran sostenerla. Y aquella emoción volvió, como si hubiera esperado toda su vida el llegar allí, era una impresión de alegría, tristeza, añoranza...

Lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos como si la espera hubiera sido intolerable. Ahora que nadie la observaba pudo dejarlas fluir libremente. Ni Emma, ni Zacarías la entenderían, ellos no tenían otra alma dentro de sus cuerpos, ellos no recibieron aquella llamada de auxilio que paralizo por completo su alma en un instante y la hizo entrar en desesperación, una que ocasiono que el otro ser que vivía dentro de ella tomara el control en parte. Aquel pensamiento por un minuto le pareció injusto, ya que sus amigos habían decidido seguirla a pesar de todo, pero no podía evitar pensar de aquel modo en ese momento. Un suspiro de cansancio escapo de entre sus labios antes de que empezara a sentirse extraña.

Una gran cantidad de energía empezó a formarse dentro del cuerpo de Eva, su respiración se tornó agitada y sus manos se volvieron calientes por lo que las coloco sobre el suelo; la tierra pareció  entonces aliviar el fuego que estaba creciendo en ella.

Era un calor algo sofocante, el mismo que había sentido en la fiesta de Zacarías. Eva ahora estaba reflexiva de que se había alejado mucho. Y aunque la atención de todos la estaba perturbando, se percató de qué no avisar a Emma ni a Zac, había sido un error, porque la energía dentro de su cuerpo solo iba en aumento.

Arthram

Arthram no tenia nombre para el impulso que lo estaba moviendo a ir a aquella región alejada de su propio territorio. Al contrario que Hardan, que era la oscuridad de Ceilenn, todo lo demás en ese mundo era brillante. Sus ropas en esa ocasión distaban mucho de su habitual armadura oscura y pesada.

El era un Guerrero, si, pero también el líder que movilizaba a las tropas secretas de todas las regiones, no había nada que se moviera sin su consentimiento. Ahora iba vestido sencillamente como cualquier otro ciudadano común, aunque sus ropas distaban mucho de ser simples piezas para vestir. Quien lo viera pensaría que es de una familia algo acomodada.

Aunque en Ceilenn la mayoría de los ciudadanos eran iguales y poseían casi las mismas cosas. Había otros que poseían mayor rango por distintas razones. Quienes tiene mayor poder eran aquellos que servían a los templos y quienes se encargaban de la economía de los pueblos, casi siempre en cada poblado eran siete las familias que se encargaban de organizar todo. Esto era cierto para cada región.

Siete familias para mantener el orden que cada pueblo, y solo un gobernante para cada región, y estos deben encargarse de la estabilidad y la prosperidad, esto había sido así desde la creación de Ceilenn. Pero en los últimos ciclos, la pobreza y los Omar's habían ido devorando su mundo de a poco. Atrás quedaron los tiempos de riquezas y la igualdad. Parecía que una mancha estaba tratando de corromper todo lo que habitaba ese mundo. Una oscuridad que probablemente lo devorara todo. Una oscuridad no natural.

Evangeline: La reina de la OscuridadRead this story for FREE!