(Versión de evaluación)

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Atlantis: Proyecto Tarsis

Jesé

Autor: José Enrique Serrano Expósito

Portada: Ernesto Valdés Amador

Epílogo: Miguel Ángel Mateos Carreira

Registro de propiedad intelectual en Córdoba (España) y en SafeCreative:

Mis webs: http://jese.es


A mi familia y amigos.

A los corazones jóvenes de edad madura.



1  Platón y Aristóteles pasean

"El más importante y principal negocio público es la buena educación de la juventud."

(Platón).

Corría el año 360 antes de Cristo (a.C.)

Por angosta calle abajo, un muchacho caminaba junto a un anciano. Ambos vestían elegantes túnicas blancas con ribetes negros.

—Llevas siete años aprendiendo conmigo en nuestra Academia.

—En la tuya, la que fundaste, maestro. —Platón le sonrió.

—Ha llegado el momento de compartir contigo una tradición muy vieja, puede que una leyenda, un invento de nuestros antepasados... aunque no veo probable que lo sea. Quizá llegó a tus oídos alguna de las versiones que corren por las ágoras o se propagan por los hogares de quienes cuentan cuentos.

—¿Cuál, maestro Platón?

—La historia de los "Atlantes". —El chico asintió, muy interesado:

—Quisiera conocerla de tu boca. La versión que me contó un amigo la tengo por confiable, pero no será tan fiable ni extensa como la tuya.

—La conocerás, pero antes quiero decirte que no es apropiado para un discípulo emplear el apodo de su maestro...

—Perdón, maestro Aristocles.

—Espero que tu notable memoria no se deje atrás nada de lo que te voy a contar, porque te encargarás de escribirlo. Se trata de una tradición oral, por tanto es probable que termine perdiéndose a no ser que alguien la escriba; lo haría yo mismo, pero a mis años empieza a costarme escribir.

—Lo haré, pero me temo que si es muy larga olvidaré detalles.

—Te la contaré poco a poco. Cuando termines una parte me avisarás, la corregiré y daremos otro paseo para contarte la siguiente. Escribirás en papiros, como de costumbre, pues creo que emplear un pergamino en este caso supondría un gasto no justificado. Cuando acabes, tu manuscrito tendrá mi firma.

—Será un honor y un placer, maestro Aristocles.

Al día siguiente, poco después del amanecer, maestro y discípulo paseaban bien abrigados sobre el acantilado próximo al puerto de Atenas.

—La leyenda empieza con la aparición de un misterioso personaje en el puerto de la ciudad egipcia Rhakotis. Llegó en una nave que emergió del mar poco antes de atracar... —El discípulo oteó el horizonte e interrumpió a Aristocles, alias Platón:

—Maestro, se acerca una nave. Está muy lejos todavía pero me llama la atención: parece que es toda blanca.

—Es probable que se trate de una de las que van a Egipto y vuelven aquí. Atracan en el puerto del que hablamos y regresan para hacerlo en el nuestro; las contemplo desde que era un niño.

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