Ojitos y Panecillos

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2003

En una fria noche de invierno llegaron al mundo dos hermanos de hermosos cabellos dorados y piel tan blanca como la porcelana con pequeñas pecas adornando sus mejillas las cuales tenian un leve color rosado, sus ojos acompañados de largas y negras pestañas. Los Gamelos Helix, hermosos por fuera y podridos por dentro. Pero tenian algo en su mirada que te hipnotizaba, te hacia perser el conocimiento y se apoderaba de tu mente poco a poco. Definitivamente era mejor mantener a los Helix lejos de ti. Bautizaron a sus dos retoños como Valerie y Matthew Helix.

Mientras tanto en la casa de la familia Gallagher se regocijaba de alegria al recibir su primogénito, un hermoso niño de cabello negro como la noche y piel de porcelana adornada por lunares que facilmente podias confundir con pequeñas estrellas. Su sonrisa iba acompañada de dos pequeños hoyuelos en sus mejillas y como característico de los Gallagher el pequeño nacio con la alegria corriendo por sus venas. Bautizaron a su pequeña estrella como Aidan Gallagher.

Desde esa noche el famoso hilo del destino unio a dos almas que lejos de ser gemelas se complementaban una a la otra. Estaban tan lejos y tan cerca a la vez pero algo era seguro. Sus destinos se cruzarian e algun punto de su vida y sera entonces cuando se amaran con tanta intencidad  como el sol amo a la luna aun que sabemos que esa historia no termino bien nuestras pequeñas estrellas podrian cambiar ese final para convertirlo en el final feliz que todos merecen.

# Actualidad

En Halston las noches de invierno solian ser mas frias de lo normal y aunque para la mayoria de personas sentia alegria al saber que pronto llegaria navidad, en nuestra casa todo era completamente diferente. Si bien mi familia era el claro ejemplo de no creer todo lo que ves de la puerta hacia afuera, también lo era sobre no meter tus narices donde no te incumbe.

Ante todo el pueblo eramos la familia de extranjeros que se habia adaptado de manera magnífica al lugar aunque conservaramos nuestras tradiciones, tales como las de el Yule. Aun asi se nos permitia asistir a los eventos del pueblo como la villa navideña. Mi hermano, Matthew no era tan fan de asistir a eventos sociales del pueblo pero a mi me encantaba venir cada año. Los olores de la comida eran exquisitos. Habia roles de canela, pay de frutos rojos, chocolate caliente pero lo que mas llamaba mi atencion era la vieja cafeteria de Rob & Laura. Nunca habiamos entrado ahi pero todos los chicos del pueblo hablaban de ella, decian que tenia los mejores panecillos del mundo. En la villa navideña siempre probaba distintos tipos de comida pero jamas la de ellos. Mamá decia que las personas contahian su energia a lo que cocinan por eso creia que la Señora Laura y su esposo tenian una energia muy hermosa tal vez por eso papá nos había prohibido acercarnos a ellos.

O tal vez por lo que paso aquel dia.

Ignorando  a mi molesta conciencia esta vez hice caso omiso a Matthew y a las prohibiciones de papá, decidi adentrarme a la cafetería. Al cruzar la puerta el olor a panecillos recien salidos del horno y chocolate caliente inundo mis fosas nasales, no pude evitar cerrar los ojos para disfrutar más de aquel delisioso olor hasta que  escuche un risa a mi alrededor.

¿Es tu primera vez en la cafetería? - pregunto él-

¿Se nota mucho? - sonrei y me acerque a la barra, él asentia suavemente-. Ahora entiendo porque dicen que este lugar es genial.

Lo es. Quiero decir, es un buen lugar -sonrie inocente-. ¿Que te apecete en esta noche tan fria?

Sorprendeme. - él sonrio y se adentro a la cocina-.

El lugar era realmente hermoso, se sentia tan calido y hogareño podria quedarme aqui toda la noche. Me pregunto si nuestra casa se habria sentido asi algún dia o si la comida de mamá olia tan bien como este lugar. No habian pasado ni cinco minutos cuando el chico del delantal volvio con una taza y un par de panecillos.

Puedo decir que es la mejor receta de la casa - dejo la comida frente a mi-. Panquecitos de platano con cacao y una gran taza de chocolate caliente con un extra de malvadiscos.

Eso suena a que sera delicioso -tome la taza y la lleve a mi boca para darle un pequeño sorbo-. Es el mejor chocolate que he probado en toda mi vida.

Que tu madre no escuche eso o te castigara de por vida - sonrio y levanto sus cejas-. Eres nuestra ultima cliente asi que te dare un trato especial por ser tu primera vez aqui -saco un tarro de dulces y puso algunos en la barra-. Llevalos a casa. Acompañalos con una taza de leche caliente y galletas, podras tener un festin para la media noche.

Es muy amable de tu parte -tape mi boca lo mas rapido que pude, hablar con el panquecito dentro no era buena idea. Él rio ante mi reacción-.

Bueno. Ha sido un placer charlar contigo pecas pero tengo que seguir limpiando -sonrio y se alejo de la barra para subir las escaleras-

Es lindo

No. Es decir, no es feo.

Entonces te parece lindo

Eso no fue lo que quise decir

Oh si, no lo quisiste decir jajaja

Ignore a mi precioada conciencia. Saque un billete y lo deje en la barra, tome los chocolates y sali de la cafetería con una pequeña sonrisa. A decir verdad
el chico Panquecitos parecia ser bastante amigable y tal vez un poco lindo. Despues de caminar un rato llegue a casa y por lo que vi Matt no habia llegado adi que eso era un punto a mi favor. Se que pensaran que al ser gemelos tenemos muchas cosas en comun pero no es asi. Matthew destruye a quien sea para estar bien incluso si es su propia familia, yo encambio haria todo por esos seres desalmados que dicen ser mi familia incluso por el odioso de Matthew.

Al abrir la puerta de casa el olor a pino y muerdago inundo mis fosas nasales, los panquesillos y el chocolate caliente habían quedado atras, eran sido remplazados por galletas de jengibre y té de canela con miel. Un cambio bastante drastico pero tenia que acostumbrarme, mi familia era como la reencarnacion de los locos addams y lamentablemente yo no era Merlina.

Subi a mi habitación sin prestar atencion a lo que decia mi padre. Me coloque unos pantalones para el frio y una sudadera, saque mis lentillas y me puse las gafas. Si estaba algo, buena más bien bastante ciega. Me acerque a la ventana de mi habitación al ver las luces apagadas supuse que no hanian regresado de la cafetería. Sabia que el chico panquecitos era mi vecino pero dudo que el lo tuviera ese dato de mi. Habia crecido viendolo por la ventana y era bastante interesante hasta que llevo una chica a su casa, desde esa noche decidi cerrar las cortinas y no volver a verlo por la ventana. Mentiria si dijera que no hubo algo en mi que se removió cuando lo vi besando a la chica con tal pasión pero aun no entendia el por que. Él y yo solo habíamos cruzado un par de palabras y algunos juegos cuando eramos tan solo unos crios. Esa noche mamá dijo que habia sentido celos lo cual me parece bastante absurdo, no eramos nada, no tenia porque estar celosa de que un chica lo besará o mas bien se lo comiera de esa forma. Solo de recordarlo me entran nauseas.

Decidi  cerrar las cortinas otra vez, volvi a la cama para intentar dormir y asi olvidar al chico panquecitos tan solo por una noche o eso era lo que intentaba dia a dia.

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⏰ Last updated: Feb 01, 2022 ⏰

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