^Capitulo 5^

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Narra Muzan

En frente de mí estaba la humana con un cadáver frente a ella al igual que unas frutas del bosque, si iba a quedarse como mi prisionera era necesario saber que comía.

Es entendible que me des comida, pero no entiendo exactamente qué quieres que haga con el cadáver— preguntó con una expresión de desagrado mirando con asco la cosa muerta en el piso.

Problema resuelto, la humana come comida de humano, eso me quita el problema se tener que conseguirle humanos para que no se muera.

Ya verás Tamayo, no voy a necesitar tu ayuda para cuidar a mi prisionera maldita traidora.

Eso pensé hasta que la humana empezó a toser violentamente después se comerse unas de las frutas y tenía manchas rojas en la cara.

—KOKUSHIBO LLAMA A TAMAYO SE ESTÁ MURIENDO LA HUMANA!!!— grité, notablemente conmocionado.

—KOKUSHIBO LLAMA A TAMAYO SE ESTÁ MURIENDO LA HUMANA!!!— grité, notablemente conmocionado

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Narración normal

Tamayo revisaba a la humana mientras el azabache veía atentamente cada uno de sus movimientos, asegurándose de que no cometiera alguna imprudencia con la humana que tenía secuestrada.

De verdad estás idiota o te haces?— preguntó la demonio con una vena sobresaliendo en su frente —No se está muriendo, es alérgica a algo que le diste—

En ese momento el rey demonio se sintió entre insultado y estúpido, después se tantos siglos de no ser humano se le habían olvidado algunas cosas básicas sobre mantener vivo a uno.

—Estas más molesta que de costumbre y también demasiado audaz, aún sabiendo que puedes morir— mencionó el azabache, a punto de desatar el infierno en su propia fortaleza.

—No puedes matarme, me necesitas Kibutsuyi— y se fue Tamayo después de aclarar la razón de su osadía.

Muzan se quedó mirando a la ladrona, tan pacífica y serena, dormida sobre un futón y aún con pequeñas ronchas en la piel. Para el demonio de ojos rojizos ella era tan...

...molesta

Después del fiasco con las frutas, Muzan le autorizó a la ladrona una salida para conseguir comida que "no la matará" como dijo él, obviamente bajo supervisión de dos demonios que iban en una caja en su espalda

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Después del fiasco con las frutas, Muzan le autorizó a la ladrona una salida para conseguir comida que "no la matará" como dijo él, obviamente bajo supervisión de dos demonios que iban en una caja en su espalda.

—Pesan bastante, mucho les cuesta hacer dieta?— preguntó la albina harta se tener que llevarlos con lo pesados que estaban.

—No somos pesados, tú eres débil— respondió un demonio peli-rosa para luego ser golpeado un poco por su compañero de 6 ojos a causa de su comentario.

—Abstente de hablar, a tí nadie te pidió tu opinión— Kokushibo golpeó a su compañero, le había tomado algo se cariño a la humana y aunque no lo admitiera se hablando un poco con ella
Al ir ambos en una caja pequeña estaban sumamente incómodos.

"Mi compadre si me respalda", pensó la ladrona.

Habían muchos puestos de comida por todos lados y el aroma del alimento le habría más el apetito. Después de un rato de caminata dejó al par de demonios a su lado y se sentó a comer un buen plato de Udon en una banca.

—Que rico! Hace mucho que no comía así de bien— la albina de ojos azules comía gustosamente hasta que un peli-rojo se sentó a su lado con un plato igual al suyo, y una caja de madera —Si me imitas no es chistoso— dijo de mala gana.

Se escuchó un "ah?", por parte del chico a su lado, y luego se dio cuenta de que tenía una caja y un tazón de Udon igual que él, se escuchó una pequeña risa de su parte antes de contestar.

—Lo lamento si te molesté, no era mi intención— sonreía amablemente el chico —Qué tal si te invito a otro tazón de Udon y charlamos un rato para compensarlo?—

Ella por su parte, se sorprendió de inmediato por tanta generosidad en una sola persona.

—Por supuesto que acepto, eres un sol, un ángel, cásate conmigo— su estómago hablaba por ella en ese momento viendo el otro tazón de comida que el amable desconocido le ofrecía.

Kokushibo y Akaza no pudieron evitar pensar en ese momento que había demasiada estupidez concentrada en un cuerpo tan pequeño. Aún dentro de la caja escuchaban toda la conversación.

—Jeje, no crees que vas un poco rápido?— río el desconocido —mi nombre es Tanjiro Kamado, es un placer conocerte—

—Pues si nos estamos presentando yo soy t/n Ryukuzi— primera vez que decía su nombre en mucho tiempo, casi olvidaba el sonido de su propio nombre. Por cierto, que llevas en esa caja?

La cara de Tanjiro cambió de inmediato a una de nerviosismo, qué le diría ahora? "Ah sí, tengo a mi hermana demonio en la caja, y tú?".

—Nada importante— de inmediato se escuchó un leve golpe proveniente de la caja, a Nezuko no le había gustado nada ese comentario. —E-Este... a veces las cosas se caen y hacen ruido, creo que debería... acomodarlas mejor?— su cara se puso extraña por el intento que hacía de mentir.

—Hay un demonio ahí verdad?— preguntó la ladrona, notando el nerviosismo de Tanjiro y sabiendo fácilmente que mentía.

—Si, mi hermana demonio...— suspiró Tanjiro, dándose cuenta que ya no lo podía esconder más.

—Ah pos casual, yo llevo en la mía a 2 de los demonios que me secuestraron, jajaja— río como si fuera lo más normal del mundo, sacando de quicio a los demonios dentro de la caja.

Ambos estaban a nada de salir a matarla por estúpida.

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Aquí tienen su tan esperado capítulo!

Pequeña Ladrona ≈Muzan Kibutsuji y Tú≈Donde viven las historias. Descúbrelo ahora