Capítulo 77

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Por mandato de Harry, Zayn y Liam abandonaron su nuevo hogar para cenar con sus amigos. Había pasado la primera semana de convivencia, y habían estado demasiado distraídos "probando" cada una de las habitaciones como para salir o pensar en alguien más que en ellos mismos. Pero Harry los necesitaba e iban a acudir en su ayuda. El chico aún no se atrevía a hablar con su novio del tema y ellos querían ayudar en lo que fuera. Aunque solo pudieran distraerlos un poco para que su amigo se relajara y cogiera fuerzas para confesar su estado.

Zayn seguía emocionado con la noticia. Liam estaba casi tan contento como él, pero disimulaba el hecho. Había cogido mucho cariño a esa pareja en muy poco tiempo. Y sabía que el futuro bebé sería el más consentido del mundo.

Habían llegado a un local donde podían hablar a pesar de la música. Se sentaron en su mesa favorita. Habían cenado en el restaurante preferido de Harry y tras permitir que este repitiera por segunda vez postre, habían decidido tomar una copa.

Louis estaba ceñudo. No entendía algunos comportamientos a su alrededor. Sabía que Liam estaba super protector con Zayn y no lo dejaba ni que moviera ni una silla para sentarse, pero le extrañó ver que se comportaba de igual manera con su novio. También le sorprendió no escuchar las quejas de arrepentimiento de Harry después de hartarse de chocolate. O no escuchar a Zayn reñirlo -en broma- por su gula. Y aún más sorpresivo, ¡que no le quitara ni una cucharada de su tarta! Todos estaban muy raros y lo miraban a él como si fuera el que no encajaba en aquello. No le gustaba nada la situación.

-Bueno ¿qué quieres tomar? -preguntó Louis nada más sentarse en el sofá de cuero acolchado junto a sus amigos y novio.

-¿Tequila? -preguntó Zayn a su novio y éste aceptó con un leve gesto de cabeza.

-¿Y tú, amor? ¿También tequila? -preguntó el joven a su novio.

-No, gracias -contestó Harry intentando disimular los nervios.

-¿Qué? Harry estamos hablando de ALCOHOL. Aquí es cuando tú gritas emocionado y te haces dueño de la botella -bromeó Louis risueño- ¿Quieres mejor un vodka? -intentó de nuevo.

-¡No! -exclamó con rotundidad Harry.

-¡Ok! O no me estás escuchando o le has cogido una fobia al alcohol que yo desconocía ¿Desde cuando dices no a una copa? -bromeó Louis y lo miró cada vez más ceñudo- ¿Estás bien? ¿Te ocurre algo?

Era para preocuparse. En cualquier otra persona decir que no se le apetece beber sería comprensible. Pero Harry, al igual que Zayn, serían capaces de vender a sus novios por una botella de tequila. Ambos lo sabían bien. Y que Harry se negara a tomar cuando se habían reunido con ese objetivo, era realmente desconcertante. Tendría que estar realmente enfermo para no querer tomar.

Recordó la última vez que Harry se había enfermado y no había podido ni siquiera trabajar. Zayn le había llevado su medicina, consistente en una botella de vodka, que se bebieron entre los dos en un abrir y cerrar de ojos. Él se había ido del departamento de su novio, dejándolo entre risas con su amigo. Siempre encontraban un buen motivo para emborracharse.

Así que si no era porque estuviera enfermo ¿qué podría hacer que Harry no quisiera beber? Y aún peor ¿qué sabía Zayn para no convencerlo para que se le uniera? Estaba empezando a hacer muchas ecuaciones, se dijo Louis intentando quitarle hierro al asunto. Seguramente es que hoy se le apetece otra cosa ¡Solo eso!

-Entonces -continuó paciente- ¿qué vas a querer tomar?

-Un jugo -contestó Harry sin mirarlo a la cara.

¡Se iba a acabar el mundo! Louis estaba seguro de ello. Miró a sus amigos esperando burlas o que lo animaran a tomar, pero ellos se mantuvieron oportunamente al margen ¡Oh, sí, allí pasaba algo! Pero qué. No encontraba ningún motivo para que Harry no quisiera tomarse una copa. No Harry. Aunque fuera una simple cerveza. Pero ¿un jugo? Estaba seguro que Harry no lo había probado en su vida. A no ser que estuviera acompañado de una bebida mucho más fuerte y perturbadora.

Intentó pensar de nuevo en los motivos por los que no querría beber. Los desechó. Entonces pensó en que no podría. Pero aún siendo perjudicial para su salud Harry había tomado, reprochándole que solo era para acompañarlos ¿Qué haría que Harry no pudiera tomar alcohol? ¿Qué lleva a alguien a rechazar una copa? Una persona que adora tomar. Un hombre...

-¡Estás embarazado! -afirmó sin dudarlo Louis, mirando atónito a su novio.

-¿Qué? Yo... ¿qué? -dijo confuso y nervioso el chico.

-¡Estás embarazado! -repitió su novio más suave.

-¡No! ¿Por qué...? ¡No! -intentó mentir Harry sin éxito.

Zayn carraspeó como reproche por la mentira y fulminó a su amigo. Este bajó el rostro con vergüenza y se hundió en su asiento.

-¡Estás embarazado! -se corroboró Louis sin asimilar el significado.

Louis también entendía muy bien los silencios de su novio. Y este significaba un enorme "sí" ¡Estaba embarazado! Eso quería decir... ¡iba a ser padre! Había un bebé creciendo en su vientre, fruto de su amor. Miró el vientre de su novio, e intentó imaginárselo. Nacería un pequeño ser de ellos ¡Y él sería el responsable de cuidarlo!

¡Oh, Dios! ¡Iba a ser padre! Con responsabilidades y deberes que afectarían a una pequeña vida a su cargo ¡Un hijo! ¡Su hijo!

-¡Estás embarazado! -repitió de nuevo el chico palideciendo.

-Tranquilo que al que le toca parirlo es a Harry -bromeó Zayn intentando animar a su amigo que miraba asustado a su novio.

Harry sonrió levemente a Zayn en agradecimiento de su apoyo. Volvió la mirada de nuevo a su novio, para verlo aún más pálido.

Harry no quería aquello. No deseaba verlo asustado por el compromiso que implicaba un embarazo. Tampoco quería tener que soportar sus miedos ¡Harry ya tenía suficiente con los suyos propios! Por alguna razón había esperado que Louis lo tomara con más madurez que él. Y lo había hecho, Louis no había pataleado sobre una cama. Pero no podía evitar querer llorar por su respuesta ante la noticia.

Lo miró con ojos llorosos y vio la confusión y los sentimientos encontrados en ellos. Después vio a una mujer que pasaba por su lado con un paquete de patatas y su atención se desvió por completo.

¡Patatas! Quería un paquete, o dos ¿Tendrían sus favoritas? Tendría que preguntarlo ¡Oh, sí! Pero no entonces, se suponía que estaban en un momento crucial en el que él no podía estar pensando en comida. Claro que él tenía hambre entonces y Louis tenía más de siete meses para aceptarlo ¡Lo suyo era más urgente!

Harry se levantó decidido, ante la sorpresa de todos.

-¿A dónde vas? -preguntó su novio preocupado.

-¡Patatas! -dijo sin más Harry antes de salir corriendo hasta la barra del local.

-Puedes estar tranquilo, tu hijo no tendrá ni un solo antojo ¡Harry se los consiente todos! -le comentó Liam amistosamente.

-Yo que tú daba gracias a Dios por los cambios de humor y hambre de los embarazados, porque llega a no ser así y te mata por la cara que le pusiste -afirmó Zayn con un resto de rencor.

-Estoy algo aturdido, eso es todo -explicó Louis, en su defensa.

-¡Estás imbécil! Tienes a tu lado a un hombre que te ama y al cual amas. De ese amor va a nacer un bebé. El cual todos sabemos que vas a adorar. Así que hazte a la idea pronto antes de que el próximo antojo de Harry sea novio a las brasas -bromeó Zayn con malicia.

Louis miró a sus amigos y después a su novio. Harry regresaba cargado con bolsas para un regimiento. Se sentó sin mirar a nadie, concentrado en su tarea. Y cuando comenzó a saborear con deleite cada patata de la primera bolsa, no pudo más que sonreír. Amaba a aquel hombre. Con la claridad que sabía que Liam y Zayn estaban hechos el uno para el otro, sabía que ese hombre era su futuro. Su destino. Su nueva familia.

Los cuatro estuvieron en silencio, sintiendo que sus vidas iban cambiando y cobrando un nuevo sentido. Sabiendo que todo en sus vidas les había llevado hasta ese lugar. Recordar los desengaños hizo fruncir el ceño a Zayn. Los malentendidos que habían creado un caos en la vida de Liam. La superficialidad que siempre había rodeado y desesperado a Louis. Y probablemente Harry habría pensado en las penurias que le habían llevado hasta ese día, sino estuviera tan concentrado en engullir esas grasas saturadas. Todos lo miraron y rieron, sin hacer que Harry cambiara su actividad en lo más mínimo.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!