Precipitaciones.

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Lo miro sorprendida.
¿La mejor amiga de Evan?
¿Y cómo es que nunca he oído hablar de ella?
Puede que no fueras lo suficientemente importante.
Me quito ese pensamiento de la cabeza.
-¿Su mejor amiga? -Seth se encoge de hombros.
-Es difícil de creer. Lo se. Pero hemos crecido juntos. Aunque yo nunca me hice con ella lo suficiente, para encontrar la amistad. Evan en cambio si. Ella estuvo allí para él, y viceversa. -Arqueo las cejas. Tiene que estar de broma. Él suspira. -Aunque ella siempre ha ido tras el culo de Alex. -Se ríe. Frunzo el ceño.
-¿Le gusta Alex? -Seth vuelve a soltar una risa.
-Y tanto, es más, ella está enamorada de Alex. Pero llega tarde Alex está pillado por otra.
-¿Quién? -Indago curiosa, no puedo imaginarme a Alex enamorado de alguien.
-La conoces bien. Eso es lo único que puedo decirte. -Se ríe Seth. -Me ha amenazado con cortarme las pelotas si digo algo más. -Sonrío con ternura.
-¿Ya estáis bien? -Pregunto esperanzada, porque no me gusta ver a Seth apartado de ellos.
-Se podría decir que si. Aguanto más de un minuto sin querer matar a Evan por lo idiota que es. Así que si. Y con Alex también. -Se encoge de hombros con indiferencia, aunque se que está muy contento de poder contar con ellos de nuevo. Y me alegro de ello.
-¿Qué hace ella aquí? -Pregunto en referencia a Brianna.
-Ha venido a Fairwood para hacerle una visita a Evan, según lo que ha dicho, pero seguro que se moría de ganas de ver a Alex. -Suelta. Sonrío, aunque sigue sin gustarme la idea de que sea la mejor amiga de Evan, ahora que la he conocido.
Eres la asesina de Samantha, una zorra mentirosa. Y voy a encargarme que Evan lo sepa.
-No te preocupes por ella, no vale nada, aunque sea la mejor amiga de él, nunca podría llegar a cambiar la idea que Evan tiene de ti. -Bufo.
-Ya claro, como que Evan tiene la mejor idea de mi. -Suelto con burla. Pateo una piedra, de reojo veo como Seth se encoge de hombros.
-Supongo que ya lo sabrás cuando tengas que saberlo. -Murmura.
-Seth no me vengas de filosófico, la última vez ya me emparanollaste. -Le advierto, él se ríe, mirándome curioso. -Joder, con lo de que lo inevitable sucederá. -Hago gestos teatrales. Él vuelve a soltar una carcajada.
-Ese día estaba inspirado. -Replica con una sonrisa.
-Bueno deja las inspiraciones para cuando estés solo. -Sonrío. Él pone un puchero.
-¿Donde te dirigiás? -Pregunta viendo que estamos yendo en cualquier dirección.
-A casa. -Suspiro. En realidad mi casa es el último sitio donde quiero estar ahora mismo. El idiota de Jonathan está allí y mi madre está enferma, no quiero verla en esa situación.
-¿Qué pasa, Noah? -Cuestiona con tacto, ha notado que hay algo. Levanto la mirada y me encojo de hombros.
-Qué estoy cansada de todo, mi vida no deja de empeorar por momentos, aunque que iba a contarte a ti. -Suspiro con pesar, sabiendo que no es para nada justo contarle nada a él, ya que es una de las personas que ha aguantado más las putadas que depara la vida. Le oigo suspirar.
-Podemos quejarnos de nuestras miserables vidas, juntos. -Se encoge de hombros y yo sonrío, pero parece más a una mueca.
-Mi madre está enferma. -murmuro. Seth me mira sorprendido.
-¿Enferma? -Asiento con un nudo en la garganta.
-Vaya, no se que decirte Noah. -Sonrío tristemente.
-Se nota que Evan te ha pegado la manía de no decir lo siento. -Él me pasa el brazo por encima de los hombros.
-Si, es bastante estúpido. No va a ayudarte mucho. -Asiento. Me llega un mensaje. Lo miro.
¿Podrías acercarte a casa, unos minutos? -Mamá.
Frunzo el ceño, asustada. Le envío una respuesta rápida, preguntado si está bien, y que estaré en casa tan pronto como pueda.
-Bueno, Seth tengo que irme a casa. -Suspiro. Él me de un abrazo y se despide de mi.
Camino hacia la plataforma, esperando no volver a encontrarme a la loca de Brianna.
¿Pero que coño? Me escondo detrás un árbol tras comprobar que cerca del claro hay más de una persona.
Estoy casi a treinta metros.
Puedo ver a un soldado, éste se encuentra con su arma en alto, apuntando a un chico. Un chico que reconozco sin mucho esfuerzo.
Evan.
Evan parece tranquilo, con las manos en alto, sin hacer movimientos bruscos.
Pero se que a menos que el soldado sea Lucca, está perdido.
Y claramente no es Lucca.
Me acerco un poco más, escondida en el último árbol, antes que se acabe el bosque y empieze el claro.
Me quedo a unos quinze metros y puedo distinguir lo que dicen.
-¿Vas a contestar o no? -Pregunta el soldado. Evan se encoge de hombros.
-No tengo nada que decirte. -El soldado resopla firmemente y mueve su arma, cosa que me pone muy nerviosa. No me gusta nada que el cañón de la metralleta esté a menos de treinta centímetros de la cara de Evan. No se de que va esto, ni se como el idiota ha llegado a esta situación, pero tengo que hacer algo. Aunque él siga odiandome, no pienso dejar que muera, para mi él sigue siendo importante. Aunque ses un imbécil, le quiero.
Inhalo, sopesando las posibilidades que tengo en uno contra uno. Pero antes de que yo pueda llegar al soldado, esté tendría tiempo de dispararle a Evan y luego a mi.
Me muerdo el labio, tengo que pensar rápido. No hay manera de ir y que no me vea, aunque vaya por detrás y no haga ruido, Evan me vería y seguro que haría algún gesto que me delataría.
-El que no debería de estar aquí, eres tu. -Evan me saca de mis pensamientos, le replica al soldado. Con eso se que seguramente el soldado cuestiona, el porque de que Evan esté a menos de media hora de la frontera.
-Yo soy el que lleva la arma, no te hagas el valiente. -Le espeta el soldado, Evan vuelve a encogerse de hombros, bastante tranquilo para mi gusto. Creo que estoy más nerviosa yo que él. Respiro hondo y decido probar de ir por detrás suyo.
Me acerco lentamente, con sigilo e intentado hacer el menos ruido posible.
Evan me ha visto, pero no muestra ninguna emoción, no lo hace notar y lo agradezco profundamente, porque ahora enfrentarme a un soldado uno a uno, es algo que no pretendo hacer.
Cuando estoy a menos de medio metro, es cuando el soldado se percata de ello. Se de la vuelta pero no le da tiempo a nada, porque justo a la vez, Evan y yo actuamos.
Él coge el cañón de la arma, apartándolo de su trayectoria, y movilizando al soldado, porque él tira de la arma y yo salto encima suyo, rodeándole el cuello con mis brazos, inmovilizándolo.
Se oyen más de dos disparos, y el cuerpo de soldado se empuja hacia atrás con el retroceso de la arma, miro a Evan, para asegurarme que esté bien. Pero él la tiene controlada, apuntando hacia un lado de su cabeza. La estira hacia él y vuelve a empujarla con suficiente fuerza, como para hacer que el soldado la suelte.
Yo sigo inmovilizándole con mis brazos, pero una vez liberadas sus manos, empieza a forzejear conmigo. Evan con la arma aun del revés, le da un golpe en la cabeza, dejándole inconsciente. Lo suelto cuando su peso me sorprende, y cae al suelo, inconsciente.
Suspiro aliviada. Miro a Evan que mira al soldado con el ceño fruncido. Levanta la mirada y me atraviesa con sus ojos azules.
-De nada. -Contesto, sabiendo rápidamente que no conseguiré un agradecimiento por su parte, me expulso las manos y camino hacia la plataforma. Me sorprendo cuando su mano rodea mi muneña, y me arrastra fuera de allí.
-¿Que haces? -Me quejo. -Tengo que irme a casa. -Él vuelve la mirada hacia atrás lo justo para dedicarme una mirada de incredulidad.
-¿Estás loca? -Pregunta. Me arrastra fuera del claro, adentrándose en el bosque, sin soltar mi muñeca.
-Evan, detente. -Me paro en seco cuando se adentra demasiado en el bosque. -Tengo que irme a casa. -Le espeto.
-¿Cómo vas a ir a casa ahora? -Pregunta, me suelta la muñeca. -Es peligroso, van ha llegar más refuerzos. -Me explica. Me vibra el móvil.
Solo necesito que vayas a por medicaminetos, no me quedan y no tengo fuerzas para bajar a la enfermería y menos acercarme al hospital, o a la farmacia. -Mamá.
Levanto la mirada y miro directamente a los ojos azules de Evan. Él me mira expectante. Mi corazón palpita con fuerza, hace mucho que no estoy así de cerca de él, sin estar discutiendo. Y las emociones se me acoplan de golpe. Mi madre enferma, está en casa, esperándome. Y de mientras, Evan se encuentra delante de mi, atravesandome con sus azules ojos.
Pero por mucho que no quiera perder la oportunidad de hablar con él, sin tener que recurrir a gritos. Mi madre me necesita, y mi madre me importa más que una conversación con el chico del que estoy enamorada.
-Me voy. -Susurro. Me doy la vuelta y me pongo a caminar, y de nuevo él me detiene.
-¿Tu madre está enferma? -Me sorprendo por su pregunta. ¿Cómo lo sabes? Me hubiera gustado replicarle, pero entonces me doy cuenta de que ha leído el mensaje de mi madre, cuando estaba absotra leyéndolo.
-Por mucho que pienses que me lo merezco, por lo que ha hecho Jonathan a Sammy, me gustaría que te lo ahorres. -Me suelto de su mano e intento volver de nuevo hacia la plataforma. Pero de nueve me detiene, haciendo que me de la vuelta para mirarle.
-No te equivoques. -Me espeta con tranquilidad. -Que mi madre esté muerta, no significa que quiera que Lauren sufra lo mismo que ella, y mucho menos quiero que tu pases por lo que he pasado yo. Así que no confundas. -Me dice. Está vez si que me suelta dejándome sorprendida por sus palabras. Sabiendo que me he precipitado con mi respuesta. Se da media vuelta y vuelve a caminar adentrándose en el bosque y dejandome allí, con sus palabras clavadas como un puñal en el pecho y haciéndome sentir peor que nunca.

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