INSANA IGUALDAD

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Convengamos que desde el principio la idea fue rara. No habría de sorprenderme entonces encontrarme tímido y asustado en este momento. Tal vez porque en realidad no quería ver la realidad, no les voy a mentir, me asustaba muchísimo el pensar qué me deparaba después de esto.

Cuando tuve la idea de realizar mi tesis sobre clonación, lo hice pensando en que capaz el mundo sería mejor. Mi mundo sería mejor. Podría estar en dos lugares al mismo tiempo. Podría hacer fila y luego cambiaría con mi propio yo. Podría asistir a alguna jornada o algún encuentro. Me daba intriga pensar qué personalidad tendría mi otro yo, ¿Será que pensaríamos igual? Como dos calcos mentales que se mueven sincronizadamente. Ojalá que no fuese así, sería muy aburrido caminar al lado de una imagen de espejo real. Real. Otro yo real. ¿Qué tal? La idea parecía genial, manejar genéticamente proteínas y estructuras nucleicas para tener un ser igual a mí no parecía peligroso.

Después de casi 4 años trabajando, hilando finamente cadenas de ADN, estableciendo patrones de combinación y herencia para que el resultado sea lo más perfecto posible... el momento había llegado.

Convengamos que desde el principio la idea fue rara

(y peligrosa tal vez)

Pero ¿por qué me encontraba tímido y más que nada asustado? No entendía. Me sentía cuan doctor Frankenstein en algún momento literario. Un arquitecto antropológico que se guiaba de la ciencia para generar algo nuevo, o mejor dicho, algo que tenía 35 años como yo.

(Piensa que tu mundo será mejor y más fácil)

Allí estaba. La puerta se abría y mis ojos se cerraban. Mi boca sufría el mismo destino que la puerta. El aire entraba a bocanadas y el tiempo se ralentizó de manera abrupta. En algún momento comencé a pensar si existía un botón de slow motion para la vida real. Me pareció gracioso y hasta creó que sonreí. Pero mi mente se iba y venía. Quería pensar y no pensar. Era realmente un ser más que bipolar en ese momento, después de tantos intentos, tanto trabajo solitario, tanto misterio... tanto... tanto...

¿Qué diría mi director de carrera? Hasta el momento él solamente había visto los bosquejos y le había parecido interesante. Pero me había prevenido que no lo lleve a cabo, que solamente lo deje como una teoría. Llevarlo a cabo sería más que impactante

(y peligrosa tal vez)

Mi mente se iba y pensaba en otras cosas en milésimas de segundos, y la cámara seguía pasando lentamente las imágenes, podría pensar que hasta de allí dentro salía humo. Era como si fuese la abertura de una compuerta de nave espacial. Otra vez mi cerebro me dio una visión falsa, se me hizo que veía un ser verde con cabeza alargada y ojos gigantes. Un extraterrestre que saldría de allí en cualquier momento y me diría "Hola terrícola, vengo en son de paz, muéstrame tu mundo que tanta repercusión tiene en otros lugares de la galaxia".

Pero esa era una imagen falsa, lo real estaba delante de mío. ¿Podrías creer que me di cuenta que me estaba tapando los ojos? Era como una criatura de 4 años a quién sus padres le dicen "vení hijo, tapate los ojos y cuando te diga abrilos verás tu regalo de navidad". No quería ver, aunque me mataba la intriga

(Piensa que tu mundo será mejor y más fácil)

Me saqué las manos de la vista y la puerta estaba abierta completamente. Todo alrededor era blanco ya que la cámara que contenía mi ser y a mi clon eran cerradas para evitar contaminaciones. Una puerta pequeña daba lugar a salir al laboratorio donde había trabajado desde hacía ya años.

Allí estaba.

Un vidrio nos separaba. La transparencia hacía de espejo, pero me mostraba una imagen real... Me encontré mirándome, con ojos grandes, con el mismo corte de cabello que yo, con el ojo derecho un poco desviado como yo, con las mismas manchas de varicela que en algún momento fueron motivos de escozor y hoy se reflejaban en cicatrices imborrables.

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