(Pov Rose)

Acabamos de regresar a la corte después de pasar las fiestas de navidad en casa de Adrián y Sydney junto con Jill y Eddie quiénes al fin se habían visto después de haber estado separados durante un mes. Tal vez no fuera mucho realmente, pero estar separado de la persona que amas por más corto que fuera el tiempo se siente siempre como una eternidad.

Estaba terminando de alistarme para ir a dormir después del largo viaje de regreso, me puse frente al espejo para poder sujetar mi cabello en una coleta pero al final me doy por vencida cuando mi anillo de compromiso se enreda en mi cabello así que lo dejo suelto dejando que caiga por mis hombros hasta la mitad de mi espalda, volteo a ver el anillo de compromiso en mi mano que hace que esboce una sonrisa, preguntándome cómo es que voy sujetar mi cabello sin enredarme con el anillo. Sé que podría quitarme lo pero tengo pavor a perderlo, incluso cuando solo me lo quitaría cinco minutos.

El anillo también me hace recordar la reacción de Adrián al verlo, lo que hace que de alguna forma recuerde a Declan y como sacudió mi mundo el saber que era hijo de dos Dhampir -los Dhampir somos mitad humanos, mitad Moroi- en un caso normal la concepción de Declan hubiera sido algo imposible al menos eso es lo que sabían todos, la única forma de que naciera un Dhampir era teniendo un padre Moroi -vampiros vivos que practicaban magia elemental con uno de los 4 elementos físicos tierra, fuego, agua y viento y el ultimo recientemente redescubierto el espíritu que era el que practicaba Lissa mi mejor amiga y reina de los Moroi y Dhampir- pero por algún giro loco del espíritu, Declan existía aunque eso era un secreto, para el resto del mundo sus padres eran Adrián y Sydney, un Moroi y una Alquimista -humanos que trabajaban con los vampiros de todo el mundo para mantener la existencia de estos en secreto, aunque los alquimistas odiaban a los vampiros de cualquier tipo, lo que hacía más escandaloso el matrimonio de Adrián y Sydney-

-¿Roza?- La voz de Dimitri hace que salga de mis pensamientos, ni siquiera me había dado cuenta de que había entrado a nuestra habitación y tenía sus brazos a mí alrededor abrazándome por la cintura -¿En qué piensas?-pregunta en un murmullo, doy la vuelta poniendo mis manos contra su pecho descansando mi cabeza en su hombro, me debato entre decirle la verdad y decirle que estaba pensando en Declan sabiendo lo que conlleva o mentirle inventado algo que posiblemente no tenga sentido, pero al final decido contarle, de todas formas me conoce demasiado bien, así que sabría que estoy mintiendo incluso antes de que diga siquiera una palabra.

-Pensaba en Declan- contesto esperando nuestra típica discusión sobre hijos que hemos tenido un millón de veces desde que nos enteramos sobre Declan - ¿Ah crecido mucho no crees?- pasan unos segundos en los que no contesta y dudo sí estuvo bien que le dijera o si debí haberme inventado algo.

-Si- responde lentamente - ha crecido mucho- su voz es tranquila pero no se me escapa la nota de nostalgia y anhelo que hay en ella, hace que levante mi cabeza y lo mire a los ojos, en ellos veo su deseo demasiado profundo por un bebé, un hijo propio, que tengamos nuestra propia familia.

Yo ya conocía su anhelo por un bebé desde antes de que nos enteramos que por alguna locura del espíritu un Dhampir restaurado del estado no muerto en el que estaban los Strigoi -como él había sido- podría tener un hijo con otro Dhampir aunque este no fuera restaurado. Claro no sabíamos si esto solo funcionaba con mujeres o también con hombres, pero era más esperanza de la que habíamos tenido hace un par de años.

Y eso no era un problema en sí, el problema era que nosotros no podríamos ocultar el tener un bebé juntos, nuestras vidas eran demasiado públicas por todo lo que habíamos hecho, incluso ahora, sin un hijo, no podía imaginar que mi bebé fuera un sujeto de prueba, todo el tiempo encerrado con agujas entrando y saliendo de su cuerpo, simplemente no podía, nunca dejaría que mantuvieran a mi bebé encerrado, no dejaría que fuera tratado como un experimento, en realidad eso solo era una parte de lo que me preocupaba, la otra parte era que los bebés me daban pánico, jamás en mi vida había cuidado un bebé, ni siquiera sabía qué tipo de madre podría llegar a ser y definitivamente no quería ser del tipo de madre que la mía había sido conmigo, desaparecida durante mi infancia y la mayor parte de mi adolescencia hasta la muerte de mi mejor amigo y claramente tampoco como mi padre, quien sabía más de mí que mi madre pero no porque hubiera estado conmigo sino porque había mantenido espías siguiendo me toda mi vida; lo peor de eso era que la persona que había considerado mi madre era una de esas espías.

La mano de Dimitri recorrió el borde de mi pómulo descendiendo sobre mi mejilla mientras me veía los ojos adivinando mis preocupaciones como siempre lo hacía.

-No hay nada de qué preocuparse- dijo lentamente, Él definitivamente sería un gran padre y muy sobreprotector si tuviéramos un bebé, jamás dejaría que le sucediera nada si él podía evitarlo, pero aun así, yo no podía quitarme el miedo de lo que podría pasar con ese bebé y en todos esos experimentos en los que querrían someterlo si alguien se enteraba.

Toma mi rostro entre el hueco de sus manos y vuelve a repetir que no tengo nada de qué preocuparme antes de darme un ligero beso pero eso no hace que todas mis preocupaciones se vayan como usualmente lo hacen.

Como una vieja costumbre recurro a una broma cuando siento que mis emociones tratan de superarme, una vieja forma de enmascarar lo que siento en realidad, no es que funcionen con él realmente.

-¿Sentimentalista, camarada?- le pregunto con burla, en momentos como estos sería realmente genial poder mover solo una ceja, con eso la mirada en sus ojos cambia de preocupada a divertida, sabiendo que la tormenta ha pasado.

- Mira quien lo dice - responde sonriendo de lado, sonrió y paso mis brazos alrededor de su cuello enredando mis manos en su cabello ligeramente largo.

- ¿adivina que?- le preguntó aún con una sonrisa

-¿Qué?- pregunta apartando los mechones rebeldes de mi cara

- Tengo fecha para la boda- digo con tonó cantarín.

Siempre desde que conocí a Dimitri cuando nos regresó a mí y a Lissa a la academia fue difícil sorprenderlo, pero considerando que fue hasta que cumplí veinte que deje que me propusiera matrimonio tal vez si era realmente una sorpresa.

-En abril... en 4 meses- antes de que termine de hablar me toma en sus brazos girándome hasta que consigue que me den náuseas.

-¡Para!- grito entre risas, no era fácil hacer que me mareara pero lo había conseguido. Aún con una gran sonrisa en su rostro, que hace que su ya hermoso rostro lo sea aún más me besa, justo en el momento en que mis pies tocan el suelo, es un beso lento y lleno de amor que hace que mi corazón se acelere, cuando rompemos el beso respiro agitada y nos quedamos con nuestra frentes juntas.

- Te amo tanto- murmura con su respiración tan agitada como la mía, en mis labios aparece una sonrisa aún más ancha que la anterior, ¿Cómo podría alguna vez haber pensado que estaba mejor sola?

Después de eso nos separamos y nos acostamos en la cama de nuestro apartamento en la corte para poder dormir. Mi cabeza descansando sobre su pecho, con nuestras piernas entrelazadas y su brazo a mí alrededor en un abrazo con su mano sobre mi cadera

-Descansa- dice dándome un beso en la frente

- Te amo- contesto, escucho un ligero murmullo que supongo es su respuesta pero yo ya estoy cayendo en brazos de Morfeo.

Hola a todos!! :) este es el primer Fanfic que escribo así que me gustaría que me dijeran si les gusta y si tengo algún error con algo de los libros, como ya dije esto es fanfic así que los personajes no son míos. Disculpen mis faltas de ortografía no soy buena con la ortografía en absoluto. por favor voten y comenten es importante para mi gracias

*Monse*

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