Capítulo 19: "Si te quedas conmigo".

1.2K 73 5

   Sus labios sabían a lo mismo que los míos. A Blue Tropic. A frescura. Metió su lengua en mi cavidad bucal, y lamió cada parte de ella. Absorbía mis labios, mientras gemía en su boca. Volvía a succionar mis labios, a morderlos, para causar más gemidos. Separó lentamente sus labios de los míos, mientrás mordía mi labio inferior. Miré sus ojos azules, y él miró los míos. 

-Llevaba mucho tiempo queriendo morder ese labio... -me susurró. ¿Qué has echo?

-N-necesito un trago... -salí corriendo, y me tomé todo mi Blue Tropic. Sin darme cuenta, tenía a William a mi lado, observandome atónito.

-¿Saldrás de nuevo corriendo, verdad? -me preguntó. Después agachó la cabeza-. ¿Me dejarás otra vez sólo?

-Sabes que no puedo... estoy con Niall... -se acercó a mí e hizo que le mirara. 

-La vida consiste en saltarse las reglas. No tenemos instrucciones, o si tenemos solo tenemos una. Es la de disfrutar. ¿Tú disfrutas conmigo? -pensé... ¿disfruto con él? 

-Disfruto cada momento que paso contigo -le contesté.

-Pues entonces quédate conmigo. Sin reglas, sin instrucciones, solo disfrutar -se acercó a mi oído-. Y sobre todo, placer... -me susurró sensualmente. Miré sus ojos azules, que me miraban mientras se relamía con su lengua los labios.

-¿Cuál es tu secreto? -le pregunté. Sus ojos cambiaron a una tonalidad oscura.

-Te alejarías de mí, porque creo que ya no disfrutarías. Estoy dispuesto a cambiar lo que soy por tí -me quedé completamente impactada.

-¿Qué eres? -cerró los ojos por unos cuantos segundos y después los abrió. 

-Si te quedas conmigo esta noche te enseño que soy. Te lo prometo -ahora cerré yo los ojos. ¿Quedarme con él esa noche? ¿Disfrutar? ¿Placer?...

-Está bien... -susurré abriendo los ojos-. Me han entrado ganas de beber...

-Pues entonces dos vasos de ron miel para mí y para mi Carly -sonreí ante el comentario y sin darme cuenta lo abracé. Él me correspondió, pasando sus brazos por mi espalda, lentamente. Dos copas chocarse hicieron que nos separásemos. Cogí mi vaso de ron miel, y le dí un trago.

-Mmm... -gemí. Estaba dulce, muy dulce, pero con el tono ese de alcohol que lo hace irresistible.

-Por la cara de placer que hasta has echo que se me ponga du... -me sonrojé, y eso hizo que él parara. Empezó a reír. Tomó un trago de ron miel, y se acercó a besarme. Tenía la boca húmeda, y más dulce que con el Blue Tropic-. Por estas cosas son por las que me encantas Carlotta -susurró en mis labios, y toda mi espalda se erizó. Empezó a sonar The Nights de Avicii y miré sonreí en los labios de William-. ¿A bailar? -preguntó separándose de mí. Asentí con la cabeza y empezamos a bailar donde toda la fiesta bailaba.

Hey, once upon a younger year
When all our shadows disappeared
The animals inside came out to play
Hey, When face to face with all our fears
Learned our lessons through the tears
Make memories we knew would never fade

One day my father he told me
Son, don't let this slip away
He took me in his arms, I heard him say

When you'll get older
Your wild life would live for younger days
Think of me as forever your faith

He said, one day you'll leave this world behind
So live a life you will remember
My father told me when I was just a child
These are the night that never die
My father told me...

   Cuando la canción acabó, reímos, y terminamos de tomarnos nuestro vaso de ron miel, mientras nos mirábamos.

-¿Ahora que quieres? -a tí... pensé. Sonreí por el pensamiento.

-Lo que tú quieras -le contesté-. Por cierto, ¿estás intentando emborracharme? -él sonrió pícaramente y me dio un beso en la comisura de los labios.

-¿Has probado alguna vez Bloody Mary? -negué con la cabeza. El camarero nos miró y nos trajo dos vasos de un líquido rojo y lleno de cubitos de hielo. Me fijé por primera vez bien en el camarero. Era castaño, de pelo un poquito largo y ojos azules brillantes. Me sonrió y yo le sonreí a él. William me fulminó con la mirada mientras le daba un trago a su Bloody Mary. Después se lo dí yo también, y era un poco menos dulce que el ron miel, pero estaba igual de bueno. Miré a William, que tenía la mirada perdida. Me acerqué a él, me miró un momento y después miró hacia otro sitio.

-¿Qué te pasa? -le pregunté. Me ignoró-. William... ven ahora mismo -me volvió a ignorar. Puse los ojos en blanco y me acerqué a sus labios. Los toqué, pero él al principio no los movió. Al principio. Después, empezó a moverlos posesivamente.

-Me haces desearte cada segundo más... -me susurró-. Pero no vuelvas a mirar a Nash así -pensé. Supongo que se refería al camarero.

-Solo le sonreía porque intentaba ser amable -me justifiqué-. Te deseo a tí.

-Y yo a tí. Ahora mismo -arqueé una ceja. Después miró a Nash-. La cuenta por favor -Nash asintió con la cabeza.

-Esta vez pago yo -saqué el dinero y se lo extendí a Nash antes de que William pudiera hacer nada-. ¿A qué te refieres con que me deseas ahora mismo? -le pregunté cuando vi que nos íbamos de la casa que apestaba a mariguana.

-Pues que nos vamos a mi casa. Ya -dijo en tono posesivo. Nos montamos en su moto y de nuevo encerré el rostro en su espalda. Pasaron diez minutos y paró. Me bajé de la moto y le tomé de la mano. Él me miró y quitó la mirada de mí. Sacó sus llaves y abrió la gran mansión que tiene por casa.

-¿Y tus padres? -le pregunté. Cuando abrió la puerta y entramos me miró de nuevo.

-De crucero -me contestó-. A mi habitación, ya -dijo de nuevo posesivo. Subimos las escaleras y entramos en su habitación. Después la cerró.

-¿Me vas a decir cual es tu secreto? -le preguntó. Él asintió con la cabeza. Se acercó a mí sensualmente, y puso una sonrisa de medio lado.

-¿Te gustan las partes en las que Ana y Christian? -arqueé una ceja. ¿Me gustan? pensé.

-No me desagradan -le contesté-. ¿Para qué quieres saberlo? -sonrió pícaramente.

-Tal vez leerlas no te gusten, pero tal vez vivirlo haga que lo disfrutes, que tengas placer, muchísimo placer.

  

  

Enséñame ©¡Lee esta historia GRATIS!