my picture in your wallet

256 22 1
                                        

my picture in your wallet

A veces me sorprendo a mí mismo pensando en dónde estará ahora la foto que llevabas en la cartera. Si estará tirada bajo alguno de los caros muebles de la casa de tus padres o se habrá convertido en nada junto al resto de basura del vertedero. Recuerdo que la odiaba. Mis arrugas de expresión estaban demasiado marcadas. Te pedí cientos de veces que la cambiaras, pero tú nunca quisiste.

El niño rubio al que le revuelves el pelo tiene tu sonrisa. Lo coges por los aires y lo pones encima de tus hombros. Me miras, y yo te juro que quiero apartar la vista, pero no puedo. Te observo jugar con él, siempre he dicho que los niños rebosan inocencia. Qué hijo más puro, Lou. Su risa llega hasta el otro lado de la acera e incluso mi amiga Vicky no puede evitar sonreír.

No quiero que te acerques, no quiero que me digas nada. Pero por supuesto que no puedes dejar de ser educado, y vienes a saludarme. Te ha salido barba y ojeras, tienes el pelo más despeinado y los ojos más tranquilos, pero igual de azules.

—Cuánto tiempo sin vernos.

—Sí.

—Te hacía en Shangai, ¿no?

Sonrío. Mis labios tiemblan.

—Acabo de volver. Esta es mi amiga Vicky. Vicky, este es...

—Su amigo Louis —contestas, y extiendes la mano. Tu sonrisa también tiembla, me doy cuenta —. El renacuajo es Dylan.

Te miro por un instante —El nombre no ha sido cosa tuya, estoy seguro— y luego cojo de la mesa la galleta que me han dado junto al café. Se la doy al niño, quien sale un poco de detrás de tu pierna para agarrarla y luego vuelve a ocultarse en ti.

—¿Nos volveremos a ver?

No. Porque quiero acariciar el pelo de tus mejillas y ver si me cortan como yo te corté aquel día, y te dejé sangrando mientras me alejaba totalmente inerte. No. Porque quiero acunar tu rostro entre mis manos y besar tus labios como disculpa. No. Porque en estos seis años no he dejado de pensar en ti ni un segundo, y no quiero ser una bola de demolición en tu vida, llegar de nuevo hasta ti como una rosa que oculta sus espinas. Ese niño es todo lo que deseé para ti, Lou. Y detrás de él seguro habrá una persona maravillosa. Hace tiempo que tiraste la foto que llevabas en tu cartera. No quiero volver a verte y recordarte aquella etapa de engaños y falsas esperanzas. No.

—Sí, sí —digo, con arena en mi garganta —. ¿Por qué no?

—¿Mismo número?

—Así es.

—Bien. Quedaremos algún día.

Me pregunto si tienes mi número en tu memoria y si de verdad me llamarás. Coges al niño de la mano y contemplo cómo os alejáis. Espalda ancha, niño que vuela entre tus brazos. Mi amiga Vicky me pregunta por ti. ¿Qué se supone que le tengo que decir? ¿Que fuiste el hombre al que le rompí el corazón?

champagne problems ; lsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora