Capítulo 73

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Desde la puerta del cuarto hasta la cama, había un rastro de prendas. El traje de Zayn se perdía entre las sábanas a los pies de la cama. Los dos cuerpos desnudos yacían unidos en el centro del colchón. Hacía horas que había amanecido. Pero ninguno de los dos deseaba hacer otra cosa más que amarse. Liam le besaba el cuello mientras embestía contra la sensible carne, una vez más. Zayn gemía y se aferraba a él, deseando que nunca terminara y rogando a su vez porque la tortura concluyera. Estaban hambrientos el uno del otro. Pero no era la lujuria lo que los movía. Sino el amor. Ambos notaron el cambio.

Liam embistió por última vez con un grito ahogado al notar como Zayn se estrechaba contra él. No era simple sexo. Zayn respondía a sus caricias con tanto amor como él. Jamás dudaría de Zayn de nuevo. Él lo amaba y si Zayn estaba junto a él era porque también lo quería. Puede que no al mismo grado, pero se conformaba con lo que le pudiera dar.

Rodó sobre su espalda y se lo llevó con él. Lo acurrucó sobre su pecho. Y ambos se permitieron descansar y abandonarse al sueño.

Pocas horas después, el despertador les hizo maldecir. Tenían que preparar las maletas y marcharse pronto al aeropuerto. Pero ninguno de los dos deseaba salir de la cama.

-Tenemos que despedirnos de todos -recordó Zayn, cuando intentó levantarse y Liam no lo dejó.

-Los veremos en Año Nuevo -repuso Liam.

-Solo a los chicos. Karen y Valentín no irán. Debemos despedirnos -ordenó con calma, como si hablara con un niño desobediente.

-¡No chero! -protestó Liam haciendo pucheros, mientras se abalanzaba sobre él.

-¡Me estás asfixiando! -gimió Zayn, intentando apartarlo- Liam -dijo con ternura mientras le acariciaba la mejilla- Yo sé que tienes miedo de volver a la realidad. Yo también lo tengo. Pero no me arrepiento de lo que ha pasado entre nosotros. Y no deseo que cambie cuando lleguemos a casa.

Una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de Liam. Ignorando las leves protestas de Zayn y el tiempo que corría en su contra, comenzó a besar cada parte a su alcance, del delicado cuerpo bajo él. Zayn dejó de quejarse en cuanto llegó a su miembro y millones de estrellas comenzaron a danzar a su alrededor. Una vez más hicieron el amor. Fuerte, exigente y con tanto amor, que ambos desearon embotellarlo para no perderlo. Sin apartar la mirada el uno del otro, llegaron al éxtasis de su unión. La felicidad, la paz y el amor, se reflejaba en sus miradas. No había dudas entre ellos. Nunca más.

Zayn consiguió convencer a Liam para que se duchara solo, mientras él hacía su maleta. Después cambiaron los papeles. Cuando todo estuvo listo, a la hora de almorzar, bajaron para encontrarse con toda la familia. Valentín y Karen estaban felices, pero con un rastro de duda en su expresión. Justin no se deshizo de sus gafas de sol, que enmascaraban el estado post-borrachera. Y Daniel se limitó a decir mil veces lo mal que se encontraba por la resaca, aunque su aspecto fuera saludable. Echarían de menos a esa familia.

¡Su familia!, pensó Liam. No había motivos para pensar que era la última vez que se verían. Y aun así se entristecía de tener que marcharse. Pero tenía muchos planes por delante. Y más ahora que tenía a Zayn a su lado. Todo había sido muy extraño estando allí. Había sido una montaña rusa de emociones. Había aprendido más sobre su familia y sobre él mismo en esa semana, que en el resto de su vida. Y a la vez, se había dado cuenta de que el Zayn que conocía seguía estando a su lado. Aunque más hermoso y especial de lo que nunca se podría haber imaginado.

Lo miró con ojos de enamorado y le besó los nudillos. No importaba cuanto lo conociera, cada vez que lo miraba su corazón daba un vuelco de felicidad. Aunque supiera todos y cada uno de sus defectos. Como que no soportaba ir acompañado de compras porque lo atrasaban en su afán consumista. O que era incapaz de escuchar una canción, película o poema de amor, sin reírse de lo cursi que sonaba. No era ninguna flor delicada. Y esa fuerza con la que vivía era exactamente lo que lo enamoró de él. Desde que eran pequeños y le decía que él era su "esclavo". Sin duda, ahora lo sería gustoso. Aunque tenía que reconocer que por entonces también lo era. La mayoría de las veces obedecía a cada deseo que el caprichoso chiquito tenía y si no estaba de acuerdo, Zayn acababa pegándole hasta que lo estuviera.

-¿De qué te ríes? -preguntó Zayn extrañado.

-Recordaba el día que me negué a ayudarte a robarle la caja de bombones a la profesora -explicó él con una enorme sonrisa.

-¡Oh! -exclamó Zayn sonrojado- No te pegué tan fuerte -protestó hundiéndose en su silla- Es que eras muy quejica.

-¿De qué hablan? -preguntó Justin curioso.

-Recordábamos viejos tiempos -dijo Liam, soltando una carcajada al ver como Zayn se encogía- Una profesora llevó una caja de chocolates a escondidas a clase y pretendía comérselos con el resto de profesores. Pero a Zayn no le pareció buena idea.

-Yo solo dije que si podía darnos algunos -replicó Zayn irritado.

-Y como la profesora dijo que no sabía de qué bombones hablaba, Zayn se enojó -explicó Liam, sonriente.

-No me gusta que me mientan -aclaró Zayn, casi en un susurro.

-Así que decidió vengarse y robar todos los chocolates -concluyó el chico, con un brillo de admiración en la mirada.

-¡No los robé! Me hice responsable de su distribución -argumentó indignado. Todos rieron con el ingenio del chico.

-Pero lo peor -continuó Liam su historia- es que me obligó a ayudarlo. Y como no quise me puso un ojo morado.

-Pensé que te lo habías hecho jugando al fútbol -dijo la madre con sorpresa.

-¿Qué querías que dijera? ¿"No, me lo ha hecho un niño que pesa la mitad que yo, porque no quise ayudarlo a robar unos chocolates"? -se burló Liam sin dejar de reír.

-Hermano, me decepcionas -comentó Justin en fingido tono de desaprobación.

-No lo victimicen tanto, que al final se comió la mitad de los chocolates y yo ni los probé -aclaró Zayn indignado.

-Era para compensar el daño físico y psicológico que me habías afligido -bromeó Liam con una sonrisa pícara.

-Sabía que te tenía que haber dado en el labio en vez de en el ojo -farfulló Zayn irritado.

El almuerzo concluyó y la hora de partir llegó. Todos intentaban disimular la tristeza que les provocaba. Excepto Justin, que no era dado a ocultar nada en absoluto.

-Te echaré tanto de menos -dijo el italiano a Zayn, burlón, mientras lo abrazaba exageradamente- Si te cansas de éste -señalando a su hermano- me llamas y yo te consuelo.

-No te sacrifiques tú tanto, hermanito -protestó Liam, apartándolo de su novio- Él estará perfectamente bien conmigo -aseguró abrazándolo.

-Tengan cuidado -sollozó Karen, echándose en sus brazos.

-¡Tranquila mamá! Te llamaremos en cuanto lleguemos para que sepas que el viaje fue bien -dijo él, alejándose del abrazo de su madre.

Todos callaron al ver que el muchacho se acercaba a su padre. Le extendió la mano y Valentín la apretó.

-Espero que la lleves a verme pronto -concedió Liam con media sonrisa.

-Será un placer -aceptó Valentín, disimulando la alegría que le producía saber que su hijo no le daría la espalda.

-Iremos a verlos a tu depa nuevo. Cuando te instales -sugirió Karen risueña, acercándose a los brazos de su futuro esposo- Y también tienes que venir a la boda. Aún quedan unos meses, porque hay miles de detalles que arreglar -continuó la mujer su discurso mientras todos los hombres ponían los ojos en blanco, al pensar en la hermosa mujer discutiendo con floristas, meseros y cura, por cada detalle- Pero no puedes faltar.

-Claro que no, mamá -aclaró Liam, agarrando de la cintura a Zayn- Allí estaremos sin falta.

Tras un abrazo más de su madre y de Daniel, y darles los datos de Zayn a los hermanos para su encuentro la próxima semana, se marcharon hacia el aeropuerto. Había decidido que su madre no los acompañara o haría una escena en público. Los miró como se iban perdiendo de su vista. La imagen de una familia ¡Su familia!

Toda la tristeza que ese pensamiento le produjo se esfumó en cuanto notó el calor del cuerpo acurrucado sobre su hombro. Zayn había sido toda su familia durante toda su vida. Y ahora más que nunca lo era todo para él.

Lo abrazó con más fuerza y se perdió en su aroma ¡Cuanto lo amaba!

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!