48.- No sé que haría sin ellos

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— ¡Ya no quiero estudiar! —Lloriqueó Derek — ¡Daniel, sálvame de esta tortura!

— ¿Quieres aprobar el examen o no?

—Sí, pero esto ya es demasiado para mi cerebro, vamos semanas estudiando. Quiero dar ese tonto examen de una vez.

—Esta vez no te libraras —me crucé de brazos.

—Por favor —hizo un puchero y tomo mi rostro entre sus manos.

—No caeré Derek, ahora dime la respuesta del ejercicio 5.

— ¡Daniel! ¡Sálvame de la chancona de tu hermana! —rodé los ojos.

— ¿Siguen estudiando? Val, ya descansen un rato. Esto es mucho para la única neurona de Derek.

—Ves Val, necesito descan... ¡Hey! Eso fue cruel.

—Dan no estas estudiando nada, ¿Cómo esperas aprobar?

—Tengo mis técnicas, no te preocupes por mí. Aprobaré ese examen.

— ¡Daniel, esto no es un juego!

—Val, confía en mí. Ya estudie.

—Daniel, sabes que si no aprobamos tendremos que regresar con...

—No regresaremos con ellos Val, si te digo que ya estoy preparado, es porque realmente lo estoy.

— ¿Y cómo es eso posible? Nunca vienes a estudiar con nosotros.

—No necesito venir a ver su sesión de besos entre cada pregunta, yo ya tengo la mía con Emma —dijo riendo. Idiota.

—Bueno, el hecho de que estudies con Emma me alivia... y para que quede claro, yo no tengo ni una sesión de besos con Derek.

—Si tú lo dices...

—Es cierto, Val sólo tiene cabeza para estudiar. Ya se olvidó de lo que es un beso. —Dijo Derek poniendo boca de pato y acercándose a mis labios.

—Eres un tonto —rocé mis labios con los suyos, pero me separé rápidamente. Que se quede con las ganas.

— ¿Ya terminaron su escenita? —intervino Dan

— ¿Qué necesitas? —preguntó Derek

—Tú me llamaste para liberarte de Val, pero creo que ya me reemplazaste.

—Val hemos estado estudiando todos estos días y no sé tú, pero hasta las fórmulas de geometría aparecen en mis sueños. Un descanso no nos hará daño.

Me daba risa tenerlos a los dos con sus caras de cachorros abandonados, tendría que tener algo de compasión —Bien, ¿Y qué quieren hacer?

— ¡Vamos a la playa! —chilló Daniel

—Dan, ya no hay sol.

 — ¿Y? Podemos caminar un rato. Te informo que la playa no es sólo un lugar para exhibirte.

—Y yo te informo que por más de que me los digas siempre, no usaré el traje de baño de la abuela para ir a la playa.

—Yo no mencioné el bañador de la abuela esta vez.

—Sabes que vayamos a caminar a la playa de una vez, discutir contigo me produce migraña.

—Sonaste a viejita belicosa,

— ¿Al menos sabes que es belicosa?

—La viejita belicosa ha hablado.

A veces tengo tantas ganas de ahorcarlo.

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