Capítulo 67

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Cuando Liam se levantó, ya a mediodía, se vistió a toda prisa para reunirse con su amado y hacer cualquier cosa para que se le pasara el enfado. Bajaba las escaleras perezosamente cuando escuchó tras él, que alguien lo seguía. Miró y esperó a que el hombre ojeroso lo acompañara en la bajada. Valentín descendía abrochándose los últimos botones de la camisa. Era evidente que también se acababa de despertar y estaba en tan mal estado como él.

-¿Preparado para el sermón? -preguntó el hombre con una sonrisa.

-Supongo -suspiró Liam, resignado.

-Karen ha pasado toda la mañana cuidándome, pero en cuanto me vea bien, intentará matarme –aseguró Valentín, rodeando a su hijo por los hombros, al bajar las escaleras y encaminarse hacia el salón.

-Zayn es al revés. Se enfada en el momento, pero después es incapaz de mostrar rencor. Aunque creo que esta vez hará una excepción -se autocompadeció el muchacho, temeroso.

Entraron en la sala, en busca de sus parejas y no los encontraron. Solo estaba Justin hablando por su teléfono móvil. Al verlos colgó y les sonrió.

-¿Qué tal la resaca? -preguntó burlón el italiano.

-Despiadada -contestó el padre, sentándose junto a él, frotándose los párpados.

-Pues vayan despejándose porque sus parejas están furiosas. Y en cuanto los vean, empezará una guerra -informó Justin, serio, por una vez.

-Ya lo imaginamos -dijo Liam sentándose frente a ellos.

-Yo no querría estar en su lugar -aseguró el joven- No tengo muy claro por qué están enojados, pero han convencido a Dan para que los apoye -explicó Justin, haciendo que su padre resoplara.

-Tranquilo, que cuando vengan nos harán saber el por qué -afirmó Valentín, pesadamente- ¡Unas mil veces!

-¡Sí! -suspiró Liam vencido- Solo nos queda escuchar y callar.

-Por eso yo no tengo novio -admitió Justin, risueño- No voy a dejar que me armen pleitos por unas copas de más.

El joven estuvo a punto de tragarse sus propias palabras, cuando aparecieron los tres por la puerta. Su sonrisa desapareció al instante.

-Supongo que ningún hombre se enfadará contigo porque te emborraches, porque ninguno se preocupa por tu bienestar -replicó Zayn, seguido por Karen y Daniel, ceñudos.

-Puede ser -admitió el muchacho.

-Ni tampoco, hay quien se ocupe de cuidarte por tu insensatez -prosiguió Zayn, con las manos clavadas en su cadera.

-Velando tu sueño, muy preocupada, mientras que tú no pensabas en ella -añadió Karen, colocando sus manos en la cadera también.

-Algunos beben sin pensar en que somos nosotros los que los tenemos que aguantar después -intervino Daniel, imitando el gesto defensivo.

-De acuerdo, de acuerdo -aceptó Justin, levantando las manos, en signo de rendición- Esta guerra no es mía. No quiero ser la primera baja.

-¡Están exagerando! -aseguró Liam, pese a la cara de advertencia que tenía su padre- Zayn, tú te has emborrachado tantas veces como yo.

-¿Cuántas me has tenido que llevar a la cama, desvestirme y quedarte a mi lado como si fuera un enfermo que no sabe cuidarse de sí mismo? -replicó furioso.

-Ninguna -admitió el chico cabizbajo.

-¡Exacto! -espetó Zayn ceñudo- Estábamos preocupados por ustedes.

-Sí, nos despertamos y no los vimos. Salimos de la cama a toda prisa -explicó Karen angustiada por el recuerdo- No sabíamos qué les habría pasado. Y cuando Zayn y yo nos encontramos en el pasillo, pensamos lo peor.

-¡Y los encontramos juntos y borrachos! -concluyó Zayn, cruzándose de brazos.

Padre e hijo se miraron, entendiendo qué era lo que podían haber sentido sus parejas. Habrían estado angustiados pensando que se habrían ido por no enfrentar la situación o que se habían encontrado y estarían peleando. Había muchas posibilidades. Y los hombres agradecieron al cielo que sus parejas se preocuparan por ellos. La felicidad los invadía. Pero aún la prudencia estaba presente.

-Lo sentimos mucho -aseguró Valentín acercándose a su mujer- No queríamos preocuparlos -aclaró, acariciándole la mejilla.

-Bajé para pasear un poco y aclarar las ideas -explicó Liam, caminando hacia Zayn- Me encontré con Valentín y estuvimos hablando.

-Y nosotros nos alegramos de que eso pasara -aseguró Zayn- Pero ¿tenían que emborracharse?

-En realidad, yo ya lo estaba cuando él llegó -intervino en su ayuda Valentín.

-¿Y él decidió imitarte? -replicó Zayn ceñudo.

-Estaba inquieto y quería relajarme un poco -explicó Liam acariciándole tiernamente la mejilla.

-Lo entiendo -suspiró Zayn- Pero me angustié cuando me desperté y no estabas.

-Lo siento, cariño -dijo Liam estrechándolo entre sus brazos con dulzura.

Daniel se había alejado de la escena de reconciliación y observaba a las dos parejas abrazadas, desde el sofá, sentado junto a su hermano.

-Hoy he comprado sin control ¡Me he gastado una fortuna! -aseguró Dan a su hermano, ignorando al resto.

-¿Me has comprado algo? - replicó burlón.

-Sí, tu regalo de Navidad -contestó Daniel, sin importancia.

-¿Has esperado hasta ahora para comprarlo? -protestó irritado.

Liam ignoró la nueva pelea entre sus hermanos y condujo a Zayn hasta el sofá. Se sentaron y lo abrazó, acurrucándolo contra su pecho.

-¿Y tú? ¿Me has comprado algo? -preguntó Liam con una sonrisa picarona.

-No -contestó Zayn con ligereza y sin mirarlo a la cara. Segundos después añadió- Te lo compré hace semanas.

La sonrisa de Liam se ensanchó y un brillo de amor inundó sus ojos. Pero Zayn estaba acurrucado entre sus brazos, escuchando a los demás, sin prestar atención al efecto que tuvo en él sus palabras. Liam también le había comprado su regalo, sus dos regalos, semanas antes. Había modificado levemente uno de ellos, pero en cuanto los había visto había pensado en él, sabiendo que le encantaría tenerlos.

-¡Vamos! -exclamó Karen sacando a todos de sus respectivas conversaciones y pensamientos- ¡Vamos a comer!

Como una auténtica familia, todos siguieron a la matriarca hasta la mesa, entre risas. Liam no dejaba ni un segundo de abrazar a Zayn y Valentín hacía lo mismo con Karen. Agarrados de la mano, la joven pareja se sentó a la mesa, frente a los hermanos de él.

-Necesito la mano para comer -le exigió Zayn a Liam.

-Tienes otra -contestó él, negándose a soltársela.

-Cuñadito, si tienes problemas para comer, yo puedo dártela en la boquita -bromeó Justin, sin rastro de malicia.

-Al que le van a tener que dar de comer es a ti, después de que te rompa los brazos -aseguró Liam, fingiendo enfado.

- ¡Eso habría que verlo! -bramó su hermano.

-¡Cuando quieras! -espetó él.

-¡Ya basta chicos! -ordenó Valentín con una sonrisa- ¡Dejen de pelear!

-¡Déjalos papá! Están recuperando los años perdidos -bromeó Daniel mirando a sus hermanos con ternura.

-Son muchas peleas de hermanos que recuperar -aseguró Justin con una sonrisa.

Liam sintió como se le encogía el corazón. "Hermanos". Tenía hermanos, al fin tenía una auténtica familia. Una familia de verdad, no una de acogida. Adoraba a su padre, Geoff, pero siempre se había sentido en deuda por recibir su amor. Pero Daniel y Justin no le estaban regalando su cariño y compasión, eran sus hermanos y bromeaban y lo fastidiaban como si desearan serlo de verdad. Se sentía increíblemente cómodo en esa situación. Con sus padres, sus hermanos y su... Zayn.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!