Capítulo 43: "Calcetín a la intemperie y vestido a la fuga"

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Capítulo 43: “Calcetín a la intemperie y vestido a la fuga”

“No necesito una relación perfecta, solo necesito a alguien tan raro como yo.

Sonia Jones”

Abrí los ojos cuando sentí que una respiración sobre mi rostro. Vale, en realidad fue porque tenía un hambre voraz. Todos sabemos que una respiración no me levantaría ni aunque fuera de un tiranosaurio.

Al abrir los ojos me encontré con Jack, que dormía tiernamente. Sonreí y cerré los ojos de nuevo. Creía que todo había sido un sueño, uno un poco extraño, pero un sueño al fin y al cabo.

Pero al despertar y encontrarlo allí a mi lado, abrazándome y durmiendo tranquilamente junto a mí, sabía que eso no era un sueño, y lo confirmaba mi estruendoso estómago que no dejaba de hacer ruido, así que abrí los ojos de nuevo. Observé a Jack dormir plácidamente y sonreí. Me giré un poco para ver la hora. Las once de la mañana, lo que significaba que estaban todos dormidos aún.

Miré a Jack unos segundos más, antes de dejar un beso sobre su frente para sacármelo de encima como pude- porque sí, se pega como la lapa- y levantarme para entrar al baño. Hice mis necesidades, me duche y me vestí rápidamente con una camisa ancha, blanca y unos pantalones de chándal negros que mis hermanos habían metido en la bolsa de viaje, y salí del baño sin siquiera secarme el pelo.

Salí de la habitación y me fui hacia la cocina después de ponerme las dichosas lentillas, a las que me había acostumbrado ya. Busqué ingredientes y me puse a hacer panqueques, ya que el servicio tenía el día libre.

Estaba a punto de terminar, mientras tarareaba una canción, cuando sentí unas manos bajar por mi cintura hasta llegar a mi abdomen y ceñirse allí. Sentí un beso en el cuello y se me erizó la piel. Las manos de Jack me giraron hacia él y me alzó hacia arriba una vez estuvimos cara a cara. Pasé mis brazos alrededor de su cuello y Jack me abrazó más contra él mirándome durante unos segundos a los ojos sin parpadear, para luego besarme. Un beso dulce y lento, lleno de cariño, al que me estaba acostumbrando.

-         Buenos días princesa…-sonrió sobre mis labios, sin abrir los ojos y con su nariz rozando la mía.

-         Buenos días idiota…-sonreí y le di un corto y casto beso en los labios, antes de separarme y concentrarme de nuevo en los panqueques. Jack volvió a sujetarme por la cintura y apoyó su cabeza sobre mi hombro.

-         Huele delicioso…-dijo.

-         Lo sé, el chocolate y el caramelo hacen una mezcla dulce y deliciosa…-respondí, soñando con una piscina llena de chocolate y yo intentando comérmelo todo.

-         Me refería a tu pelo…-respondió riendo y dejando un besito en mi mejilla.

-         No hables así, pareces un pedófilo…-le respondí separándome de él, haciendo que riera, para sacar los panqueques de la sartén y ponerlos en el plato.

Los decoré con dulces y serví los dos platos. Jack trajo dos vasos y sacó el zumo de la nevera y nos sentamos los dos a desayunar. Comimos riendo de bobadas hasta sacar el tema que nos incumbía realmente.

-         ¿Me contarás qué quería hacer Darrel en realidad?-le pregunté a Jack, tomando un sorbo de mi vaso. Él levantó la vista de su plato con los puños blancos y los ojos oscuros de la ira.

-         No me menciones a ese engendro del mal…-siseó. –si te lo cuento querrás matarlo…-dijo serio.

-         Cálmate, ¿sí?-lo tranquilicé sujetando su mano y entrelazando sus dedos con los míos.- solo quiero saber que quería realmente, no haré nada malo, lo prometo…-le sonreí. Él me miró un momento, y se tranquilizó segundos después.

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