Parte 6

1.1K 78 1

Desde su nacimiento, Isabel había adoptado la costumbre de velar por Eduardo hasta que él se entregaba al sueño. Eduardo solía dormir de corrido, y tan profundamente que apenas se notaba el movimiento de su respiración. Por tal motivo, no era raro que la mujer se levantara dos o tres veces a la madrugada para verificar que estuviera bien.

Gracias a todos estos cuidados, o quizás a pesar de ellos, Eduardo era el niño más saludable de Laguna Verde. Jamás había tenido un solo problema, ni siquiera un resfriado. También era raro que se lastimara durante el juego, y si acaso sucedía, sus heridas y raspones cicatrizaban de un día para el otro. A veces recogía animales enfermos: conejos, gatos, palomas, incluso sapos y lagartijas; Eduardo los atendía tal como Clara le había enseñado, y aun los más dañados se recuperaban.

Clara. Ahora que Isabel pensaba en ella, le vino a la mente el primero de sus relatos...

—Todavía lo recuerdo como si fuera ayer —había dicho mientras ardían las hogueras en torno al pueblo—. Yo estuve ahí la noche que Cordelia atendió el parto por el que fue condenada al exilio...

»Pero primero debo contarte algo: la madre del bebé que nació muerto se llamaba Mariana, y siempre hubo rivalidad entre ella y Cordelia Santos. Cordelia pertenecía a una familia rica; Mariana a una familia modesta pero muy respetable. Ambas eran hermosas: una con su magnífico pelo negro y la otra por sus rasgos de camafeo y cutis perfecto. No estoy diciendo que hubiera maldad en ellas, ¿entiendes?, pero no cabían las dos en el pueblo.

Isabel dio muestras de comprensión; la anciana retomó su historia.

—Cierto verano se estableció en Laguna Verde un hombre muy apuesto que afirmaba pertenecer a la nobleza. El visitante se dedicó a cortejar a Mariana hasta que Cordelia, celosa, lo sedujo y consiguió que se casara con ella. Imagínate la reacción de Mariana...

»Sin embargo, la situación se dio vuelta en forma inesperada: cuando Cordelia estaba embarazada de su segundo hijo, el supuesto noble, que en realidad era un estafador, se largó del pueblo llevándose consigo la fortuna de su mujer. Cordelia quedó en la más absoluta miseria, y luego de vender sus propiedades para pagar las deudas, comenzó a trabajar de partera.

»Por otro lado, Mariana consiguió un buen marido. No era rico pero gozaba de una excelente posición, y al poco tiempo todos consideraban a Mariana la mujer más afortunada de Laguna Verde. Imagínate ahora la reacción de Cordelia...

»Mariana quedó embarazada, y al cabo de nueve meses empezó a dar a luz durante una fuerte tormenta. Yo tenía seis años, y estaba ahí porque mis padres, que eran amigos de Mariana, habían salido de viaje.

»El parto se prolongó por más de ocho horas. La madre de Mariana advirtió el problema y le indicó a su yerno que fuera a buscar al médico... pero éste se encontraba de viaje. La única persona disponible, debido a la tormenta, era Cordelia.

»—No, ella no —protestó Mariana al verla. Cordelia le respondió que no fuera tonta, que ella tenía experiencia y que todo saldría de perlas. Mariana accedió de mala gana, aunque las palabras de Cordelia inspiraban confianza.

»Sí, Cordelia era una buena partera. Nadie en el pueblo lo dudaba. Diez minutos después de su llegada, la cabeza del bebé asomaba por entre las piernas de su madre.

»Fue cuando las cosas se torcieron. La madre de Mariana había salido a buscar agua y yo acababa de entrar con unas sábanas limpias. Cordelia dijo:

»—Ahí viene; empuja con fuerza.

»Yo no podía ver lo que estaba pasando, sólo el rostro de la partera por encima del vientre de Mariana. Cordelia parecía concentrada en su trabajo... y de pronto su expresión cambió. Fue aterrador: aún me causa pesadillas.

»El bebé de Mariana estaba por nacer; Mariana ya no tendría nada que envidiarle a su enemiga. Cordelia debió darse cuenta de esto, porque en sus ojos apareció una horrible mirada de odio y celos, iluminada por los relámpagos, que heló la sangre en mis venas. No sé con exactitud lo que hizo; sus brazos se movieron con rapidez, y al mismo tiempo escuché un crujido muy sutil que se perdió en el ruido de la lluvia. La madre de Mariana regresó al dormitorio con el agua.

»—Oh, Dios mío... —dijo Cordelia.

»—¿Qué? ¿Qué ocurre? —preguntó Mariana.

»Cordelia levantó al recién nacido. Estaba muerto.

»—Lo siento muchísimo —dijo Cordelia. Había sinceridad en su voz, pero... bueno, no era compasión lo que dejaba traslucir su cara.

»Mariana sostuvo a su hijo, atónita y exhausta por el parto. Sin embargo, a pesar del cansancio, no pasó por alto la manera en que se bamboleaba la cabeza del niño, y entonces advirtió el triunfo que irradiaba Cordelia. Ante esto, la pobre Mariana se tornó gris.

»—Tú lo mataste —dijo con tono glacial.

»—En verdad lo siento —repitió Cordelia—, pero el bebé debió estar en mala posición, y las contracciones...

»—¡Eres una embustera! —la interrumpió Mariana—. ¡Has asesinado a mi bebé! —Aquí giró la cabeza para hablarme—: Anda, dilo. Ella lo hizo, ¿no es cierto?

»Yo permanecí en silencio, sin mover un músculo. En realidad no había visto nada, y no podía acusar en base a una sospecha. Además, tenía sólo seis años; estaba aterrada.

»Cordelia se irguió, muy digna, y después de declarar por tercera vez que lo sentía mucho pero que había cumplido con su labor, se retiró de la habitación. Mariana, sangrando, abandonó la cama con el niño muerto en los brazos y fue tras ella.

»—¡Asesina! ¡Asesina! —chillaba.

»Su esposo y madre la retuvieron, de lo contrario habría seguido a Cordelia bajo la tormenta. Pero su ira era tan grande que igualmente consiguió llegar a la puerta abierta, y le gritó a Cordelia, que ya se alejaba por la calle:

»—¡Ojalá la Diosa Madre se encargue de ti! ¡Ojalá te haga pagar por tu crimen!

»Tres días después, Mariana se cortó las venas y murió. La enterraron junto a su bebé... y al mismo tiempo que a los hijos de Cordelia.

De nuevo en el presente, Isabel acarició el pelo de su hijo dormido. No se movió de su lado hasta el amanecer.

(Continuará...)

Gissel Escudero

http://elmundodegissel.blogspot.com/ (blog humorístico)

http://la-narradora.blogspot.com/ (blog literario)

La madre maldita¡Lee esta historia GRATIS!