7. No estoy loca

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¿SIGUES PENSANDO QUE NO EXISTIMOS, JEZABEL?

Esa frase se sigue repitiendo en mi cabeza, tengo mucho miedo ¿Cómo puede ser posible que unas voces en mi cabeza hagan esto? No se supone que yo las cree y yo las domino; pero no es así.

Claro que no es así, desde hace mucho tiempo nosotros dominamos tu cuerpo y existimos. Somos como fantasmas, nada más que nosotros somos capaces de matar a un ser vivo.

—Dejen de hablar ¡Váyanse! —grito fuera de mí. Me estoy volviendo loca, estoy cayendo en una locura y soy incapaz de salir.

Esta loca, querida.

A lo lejos empiezo a escuchar unas sirenas sonar; es la ambulancia. Yo no la llamé pero seguro algún vecino lo hizo al escuchar mis gritos.

Sigo viendo el cuerpo inerte de mi madre, sintiendo unas terribles ganas de vomitar. Las omito al igual que las lágrimas que quieren volver a salir. 

Me encuentro en un estado de pánico en el cual no puedo moverme, quiero correr y alejarme pero no puedo, escucho un golpe lejano en la puerta de entrada después unos pasos apresurados y al final siento a las personas rodearme a mí y a mi madre. Veo de nuevo el espejo pero mágicamente las letras en sangre desaparecieron.

Los tres paramédicos se mueven ágilmente mientras revisan el cuerpo de mi madre —está muerta —dice uno de ellos; no me lo tenían que decir ya lo sabía. Mi madre ha muerto.

Siento unos brazos levantarme del suelo y alejarme de mi madre, un gemido sale de mi boca, cierro los ojos y me dejo arrastrar por esa persona. Lo siguiente que siento es una suave superficie debajo de mí; un sillón.

—Señorita, necesitamos que conteste unas preguntas —una voz demandante me hace abrir los ojos

—No —susurro, sintiendo nuevamente ganas de vomitar.

Diles Jezabel, cuenta todo lo que paso.

—Tiene que contestar nuestras preguntas —vuelve a decir e l hombre, no creo tener las fuerzas para hablar, ni siquiera tengo fuerzas para levantar mi rostro, solo estoy aquí sentada, envuelta en una nube negra —Señorita —el hombre me sacude levemente.

Responde maldita loca.

—¿Qué quieren? —susurro, sintiendo las lagrimas acumularse en mis ojos.

—¿Usted sabe quién hizo esto? —asiento.

—Fueron ellos, mis voces, ellos la mataron. Son malos, quieren volverme loca y no paraban de hablar acerca de una sorpresa, ellos son muy escandalosos, gritan todo el día.

—¿Voces?

—Sí, mis voces mataron a mi madre.

Solo escucha las estupideces que dices ¿piensas que alguien creerá ese estúpido relato que dices? Pareces loca, falta de un tornillo; demente    

—Señorita, está usted escuchando lo que dice, eso que dice suena como un relato de terror. Pero lastimosamente esos relatos solo existen en libros o películas.

Esto es mi propia película de terror.

—No miento, tienen que creerme. Ellos me hacen esto —sin pensarlo levanto las mangas de mi camisa dejando al descubierto todas las cicatrices y uno que otro corte que me hice esta mañana, el policía, detective, lo que sea que haga este hombre se queda estático solo viendo mis cicatrices, levanta la mirada y la fija en la mía.

—¿tus voces hacen esto? ¿Está segura?

—Ellos no lo hace pero pasan todo el día diciendo “Córtate, hazlo” Y soy débil, tengo una mierda de vida y siempre caigo en la tentación

—Entiendo —dice antes de levantarse e irse donde está otro de sus compañeros, le susurra algo al oído y el otro asiente mientras marca algo en su móvil, el otro hombre se aleja mientras que el que hablaba conmigo vuelve a mi lado.

—¿Qué van a hacer? —pregunto.

—Llevaremos a tu madre a un forense, después nos encargaremos de darle entierro ya que al parecer están ustedes solas. O investigaremos para encontrar algún familiar al cual podamos llamar e informar de lo ocurrido.

Mis únicos familiares están lejos. No creo que les interese saber de mí. Después de la muerte de mi padre se alejaron.

—En cuanto a ti, te llevaremos a un lugar donde te ayudaran a ti y a tus… ¿voces? —lo último lo dice inseguro, sigue sin creer en mí.

—¿Dónde me llevaran? —pregunto insegura y algo me dice que no quiero escuchar la respuesta.

—Pronto lo sabrás —dice.

No sé si mi mente me está jugando conmigo o realmente me estoy volviendo loca porque en este momento estoy viendo una sombra negra parada exactamente detrás del policía. Pero esa sombra no es normal, es demasiado grande y tiene una enorme sonrisa, mostrando sus dientes llenos de sangre, pero nada más eso, no tiene ojos.

Hola Jezabel.

La voz en mi mente habla y la sombra frente a mi mueve la boca, como acto reflejo grito y me lanzo hacia atrás en el sillón —¡Aléjate! —grito y empiezo a sentir como mi respiración se dificulta.

¿No estas feliz de conocerme? Soy tu amigo, ese que estuvo contigo en todo momento, dándote los mejores consejos, él que no te dejo cuando los demás lo hicieron.     

Un chillido hace al hombre arrugar el entrecejo —¿Qué pasa, señorita?

—él está aquí —señalo detrás de él, el señor se voltea y niega —Ahí está, véalo, está sonriendo.

—Ahí no hay nada —dice tranquilo.

Vuelvo a chillar y me hecho a correr hacia el baño. Los golpes en la puerta son insistentes, pero yo no quiero abrir tengo miedo de lo que haya afuera.

 Aquí estoy no puedes escapar de mí.

La sombra está en una esquina del baño, retrocedo y choco contra la puerta.

No temas, princesa de cristal.

La sombra se cierne sobre mí y yo trato de gritar pero no puedo, mi voz no quiere salir. Un golpe muy fuerte me hace empezar a ver puntos blancos, otro golpe hace que caiga al suelo, el sonido de un vidrio quebrarse me hace saber que he chocado contra el espejo.

Ve a dormir Jezabel. Duerme para siempre.

Un último golpe me envuelve en tinieblas, oscuridad, dolor, frio. He quedado inconsciente o tal vez muerta.

***

Voces lejanas es lo único que escucho —La chica sufrió unos golpes bastante serios, el de la cabeza es el peor pero pronto estará bien.

—Ella se encerró en el baño y lo único que se escuchaba eran golpes muy fuertes, parecía que estaba despedazando el lugar. Trate de abrir pero la puerta parecía estar pegada con una fuerza sobrenatural, con nada la pude abrir. Hasta que los golpes cesaron y la puerta se abrió sola.

—Es muy raro, tal vez la chica está loca.

—Pienso lo mismo, ella dice que su madre murió a manos de unas voces que la hacen cortarse. Ella necesita ayuda.

—La enviaremos a un  Hospital Psiquiátrico. En cuanto despierte haremos el papeleo necesario

¿hospital Psiquiátrico? ¿Por qué? Yo no estoy loca, yo estoy diciendo la verdad, ellas me están atormentando, no entienden que desde ahora no importa a donde me envíen ellas siempre estarán conmigo, no podrán hacer nada para detenerlas.

No quiero ir a manicomio… Yo no estoy loca. 

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