Capítulo 62

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Mientras Zayn hacía sus maletas, Liam salía a toda prisa del salón para perderse en el despacho de Valentín en busca de una copa.

¡Menos mal que estaba bebiendo agua! pensó mientras se secaba el rostro y soltaba una carcajada. Vació la copa de un trago mientras recordaba lo bello que se veía Zayn cuando se enojaba con él. Lo perfecta que era su sonrisa cuando iluminaba la habitación con ella. Lo devastadoramente inteligente que era. Tan ingenioso que no conocía a nadie que hubiera conseguido dejarlo sin habla. Tan perfecto que hacía que los simples mortales desearan montarle un altar para adorarlo. Tomó otra copa de un trago. Él no era nadie para Zayn. Un admirador más. Lo único que lo diferenciaba era que estuvo en el momento adecuado en el lugar oportuno. Privilegios de la infancia, que había expirado al aprovecharse en exceso. Un trago más y vuelta a rellenar la copa.

-En lugar de emborracharte ¿por qué no vas a pedirle perdón por tu comportamiento? -escuchó decir a su madre desde la puerta.

¿Perdón? ¿Ella hablaba de pedir perdón? Era irónico que la mujer que jamás tuvo remordimientos por sus actos, se atreviera a darle lecciones de moralidad. No pudo evitar soltar una carcajada.

-Zayn no se merece que le hables así -protestó Karen caminando hacia él- No sé qué haya pasado entre ustedes. Pero lo mejor es hablar de ello.

-¿Desde cuándo eres una experta en relaciones? -espetó el joven con furia contenida- Hasta donde yo sé, lo único que sabes hacer es exigir que te complazcan. No tienes el más mínimo conocimiento de cómo devolver el favor.

-¿Cómo te atreves? -vociferó su madre sorprendida- No voy a permitir que me hables así. Por muy enfadado que estés con tu novio. No tienes derecho de faltarnos el respeto a ninguno de los dos.

-Habré heredado ese defecto de ti -replicó Liam a la defensiva. Estaba harto de callarse lo que sabía, y furioso por la doble moral de la mujer.

-¡No le hables así a tu madre! -le ordenó la voz autoritaria de Valentín entrando al despacho.

Ese hombre adoraba a su madre y estaba cegado por ella. Ya era el momento de desenmascararla.

Liam suspiró con arrogancia y en un deje mostrando aburrimiento por la situación, abandonó la copa sobre el escritorio. Miró al hombre y después a su madre.

-¡Por supuesto! Mi querida y fabulosa madre no se merece tal denigrante trato -dijo Liam con sarcasmo hiriente.

-¡Hijo...! -balbuceó Karen atónita por el comportamiento de este.

-Creo Valentín que deberías saber unas cuantas cosas de mi excepcional madre -comenzó a decir el muchacho- La ex esposa de Payne solo se casó con él por su dinero. Y ya que estás en la misma posición que él, me parece adecuado que lo sepas.

-¿Cómo te atreves? -protestó indignada la mujer.

-Eso ya lo dijiste madre -desechó sus palabras con un gestó desconsiderado con la mano- Deja de actuar frente a mí. He tenido toda una infancia para ver a la verdadera Karen. Mi padre te consentía en todo lo que querías y tú lo despreciabas. Cada día volvía con una joya o ramo de flores nuevo y más caro, y solo sabías insultarlo.

-¡Eso no es cierto! -se defendió ella- Yo nunca insulté a tu padre. Discutíamos y por eso decidimos divorciarnos. Pero no fue como lo cuentas.

-¡Yo estaba allí! -gritó Liam invadido por los recuerdos. Recordaba como su padre le entregaba una gargantilla de diamantes y ella ni siquiera la miró, solo mostró su desprecio y se fue para no volver nunca a esa casa.

-Lo malinterpretaste. Yo... -quiso explicar la mujer.

-¡No! -la interrumpió el muchacho colérico- No quiero que te excuses. Sé muy bien lo que pasó.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!