Capítulo 60

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Al notar el movimiento del colchón bajo el peso de Liam, Zayn se giró para verlo. Apestaba a alcohol. Lo miró con reproche unos segundos y después se levantó para rodear la cama hasta acabar junto a él. Observó su postura y aspecto desaliñado y suspiró pensando en lo difícil que sería desvestirlo estando en ese estado. Comenzó quitándole los zapatos y cuando llegó a la camisa decidió que después de aquello no sería necesario ir al gimnasio en un mes. No es que fuera, pero estaba seguro de que al día siguiente tendría músculos.

Tras meditarlo decidió que sería imposible colocarle el pijama. Tendría que dormir en bóxer. Tampoco sería la primera vez que lo viera así. Humedeció una toalla del baño y limpió la suave capa de sudor de su rostro y nuca, mojó sus labios y lo arropó bajo las sábanas. Se acostó de nuevo, acurrucándose junto a él. Se dijo que lo hacía para estar pendiente a él por si necesitaba algo durante la noche. Siempre había tenido debilidad por aquellas personas que lo necesitaban.

Y estuvo pendiente a él. Tan pendiente que fue incapaz de dormir, observándolo. Se apoyó contra su pecho y comenzó a rondar su masculino rostro con dedos ansiosos ¡Era tan perfecto, que debería ser ilegal causar tales estragos en los hombres! Miró los carnosos labios entreabiertos y no pudo evitar morder el suyo propio por la anticipación. Sabía demasiado bien cuál era el sabor de esos labios. No creía que fuera capaz de olvidarlo nunca.

No pudo evitar que escapara un pequeño gemido de sus labios. Acto seguido el hombre que estaba contemplando comenzó a abrir los ojos. Y aunque en la oscuridad debería ser imposible que lo viera con claridad, su mirada penetrante le aseguró que lo veía completamente.

De una forma posesiva casi animal, lo agarró por la cintura ciñendo el cuerpo de Zayn sobre el suyo. Lo comenzó a besar con pasión desesperada, y rodó con él hasta estar dominándolo por completo, con su poderoso cuerpo. La habitación se convirtió en una neblina de deseo y confusión. Gemidos y humedad los rodeaba. Besos y caricias vagaban sin objetivo específico. Y millones de sensaciones los inundaban. Sus propios quejidos se escuchaban muy lejanos, sin saber si ellos mismos eran los autores de tales. La unión fue ansiosa y exigente. Una total desinhibición que les hizo sentirse extasiados. Confusos tras la explosión de emociones.

La realidad fue llegando poquito a poco, pasando de largo ante Zayn y golpeando directamente sobre Liam. Rodó sobre su espalda y lo llevó con él en un abrazo posesivo. Lo acurrucó sobre su pecho y comenzó a acariciarle la espalda con manos distraídas ¡Lo había vuelto a hacer! pensó furioso. Se había aprovechado de la compasión de su amigo por su patético estado y le había exigido más de lo que merecía. Se sentía como la peor de las personas. Pero ni eso haría que lo soltara en esos momentos.

¡Su piel era tan suave!, se maravilló mientras seguía acariciándolo. Él era un cerdo y Zayn un príncipe ¿Cómo podía exigirle que siguiera a su lado? Simplemente no podía. Y por mucho que hubiera cambiado exteriormente seguía siendo el mismo Zayn. El chico que no creía en el amor. El mismo que le dijo que el matrimonio era la manera de que las personas creían tener en su propiedad a otra persona. Zayn no sentía, ni sentiría nunca, nada por él. Solo hacía aquello para no perder su amistad. Y él como un despreciable asno se había aprovechado de ello.

Había conocido a dos hombres inolvidables en Zayn. Un travieso amigo con el que siempre podía contar. Y un sensual hombre que le hacía estremecerse de placer con una simple sonrisa ¿Cómo podría estar con cualquier otro con dichos antecedentes? Ninguno podría compararse con él. Su cuerpo se tensó con la idea de que Zayn estuviera con otros. La idea le causaba tal fatiga que creyó marearse ¡Sería el whisky!, se dijo, sabiendo que no era cierto.

El resto de la noche pasó sin dejar de abrazarlo. Sabía que estaba despierto porque lo notaba tensarse y relajarse, como si al igual que él no dejara de pensar en lo que allí había sucedido. No quiso hablar por miedo a que Zayn le dijera lo mucho que lamentaba lo ocurrido. Él no lo lamentaba en lo absoluto, y no podría soportar escucharlo decir tal cosa. Así que se mantuvo en silencio hasta que Morfeo lo arrastró a un dulce sueño horas más tarde. Un lugar perfecto donde nada importaba. No existían dudas ni dolor. Pero no era el paraíso. Ese ya lo había encontrado en Zayn.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!