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Si te insultan, te amenazan, te obligan, entre otras cosas que no te deben hacer, no te quedes callado. Hazlo saber y si no te escuchan, grítalo y defiéndete.

Tu no eres prisionero de nadie.

Que nadie te obligue, te amenace, te insulte o te golpee, tu tienes el derecho de defenderte o de protestar y muchos actos más. Yo años atrás anduve con este problema de no poder defenderme y hace poco me ha pasado lo mismo. Tienes que mandarlos a la mierda a los que te hacen algo, o te digan algo. Tienes que aprender a defenderte por ti misma y no permitirle aquella persona ciertas cosas.

Un consejo: defiéndete, utiliza esa boca y ese cerebro que tienes. O te defiendes o serás otro prisionero más de su juego.

Palabras Crueles (#1)¡Lee esta historia GRATIS!