Capítulo 59

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Zayn estaba más feliz de lo que debería ser aconsejable para su sufrido corazón. Pero habían pasado un día fabuloso y no quería bajar a la realidad. Hasta que salió del baño y se encontró a Liam con la expresión más triste que le había visto jamás, entonces supo que no todo era como parecía ser. Liam había disimulado y sonreído en cuanto lo había visto. Habían bajado para cenar, encontrándose solo con la familia Vitale, ya que el resto de invitados había abandonado esa misma tarde la propiedad.

Justin estaba siendo tan considerado con Zayn como siempre y Liam intentaba no ponerse celoso. Zayn pudo ver el evidente esfuerzo que hacía. Notaba como una ráfaga de ira lo invadía y después solo veía pena. No sabía en qué estaría pensando, pero podía ver en sus ojos añoranza.

-¡Hacen una pareja tan linda! -exclamó Karen, de nuevo, como hacía sin parar cada vez que los veía juntos.

Por primera vez desde que todo aquello pasó, Liam no corrigió a su madre o protestó por la observación. Solo miró con dulzura a Zayn y le besó el dorso de la mano.

¡Aquello era una auténtica pesadilla! quiso gritar Zayn. Era más fácil lidiar con el amante egoísta. Ver la cara de pura tristeza de Liam, lo desconcertaba. Cada minuto tenía que ponerse la mano en el pecho para notar los latidos de su corazón, para asegurarse de que no se le había derretido.

-¡Les tengo que tomar una foto! -aseguró Karen, al ver que ninguno se quejaba por sus comentarios.

Tras la cena, posaron para varias fotos en el jardín. Al menos, alguien tendría el recuerdo de esa relación. Liam lo abrazó muy fuerte contra él y Zayn se estremeció. No estaba seguro, pero creyó notarlo temblar. Habría sido por el frío, pensó Zayn sin darle importancia.

Se reunieron con el resto en el acogedor salón, para tomar la última copa antes de despedirse hasta el día siguiente. Daniel y Justin hablaban con el ceño fruncido en el sofá. Eran unos auténticos hermanos típicos. No podían pasar ni cinco minutos sin pelearse. Valentín les acercó unas copas al verlos llegar, con una gran sonrisa. Liam pensó que era una pena que un hombre tan agradable se hubiera dejado manipular por una arpía como su madre.

Se sentó en un sofá cercano al de los hermanos y sonrió a Zayn cuando este lo acompañó.

Se veía tan bello y vulnerable, pensó Zayn con todo su amor acumulado en el pecho. Cualquiera que no lo conociera de verdad -todo el mundo- pensaría que era feliz. Pero Zayn sabía que escondía mucho en su interior. Destellos de cólera, resentimiento y tristeza le cruzaban continuamente, en sus preciosos y penetrantes ojos.

Charlaron todos un poco más. Todo fue muy educado y sosegado. Y cuando llegó el momento de volver a la habitación, se llevó la sorpresa de volver solo. Liam le había pedido gentilmente que fuera a dormir, que en unos minutos se reuniría con él.

Obviamente la explicación se la dio para seguir con su papel de novio, pensó Zayn rápidamente. No se dejaría convencer por el adolescente deseoso de amor que tenía en su interior. Liam estaba siendo educado, pero eso no significaba nada. Nunca lo amaría. Y sería mucho más feliz si lo aceptaba cuanto antes y se alejaba de él para siempre.

Con ese pensamiento se metió en la cama e intentó dormir.

Liam por su parte, decidió que la forma perfecta de caer inconsciente era una botella de whisky, y fue en su busca. Se encerró en una sala con un pequeño minibar y bebió sin parar. Deseando que todo el dolor que se acumulaba en su interior desapareciera. Si se sentía tan desolado teniéndolo a su lado ¿cómo sería de insoportable sin él? No quería pensarlo, así que tomó otro trago más. Y con cada pensamiento sobre la pérdida, la culpa y los fantásticos recuerdos, tomó tragos sin parar.

Cuando la habitación en sombras se volvió borrosa y los ruidos a su alrededor se escuchaban amortiguados, la puerta se abrió ante él. No consiguió enfocar la vista lo bastante para saber de quien se trataba. Ignoró el hecho de estar acompañado y siguió bebiendo.

La figura borrosa se sentó junto a él. Consiguió distinguirlo entre los leves rayos de luz que se filtraban por el ventanal. Valentín era un hombre grande, corpulento. Con los mismos ojos marrones de sus hijos. Y el mismo pelo castaño.

Ignoró el parecido de la familia pensando que probablemente era normal entre los italianos, esos rasgos tan característicos. Se perdió de nuevo en su copa, sin hacer el menor caso de la presencia masculina.

-¿Mal de amores? -preguntó el hombre mirando la botella vacía.

Liam lo miró entonces con expresión algo confusa.

-¿Amor? -repitió Liam y suspiró- Zayn no es mi novio -confesó con expresión indescifrable.

-Eso no contesta a mi pregunta -afirmó Valentín. Liam lo miró sorprendido y asintió.

-Supongo que no, no contesta a tu pregunta -corroboró bebiendo de nuevo.

Valentín alcanzó un vaso y sacó otra botella. Llenó su vaso y el del joven, y bebió en silencio junto a él.

-¿No se supone que me debes convencer de que ya he bebido suficiente? -preguntó Liam con sarcasmo.

-Cuando se trata de entender a la persona que amas, ninguna cantidad de alcohol es suficiente -afirmó Valentín sorprendentemente serio- Yo pasé mi primer año de casado prácticamente borracho. Si no hubiera sido por el nacimiento de Justin... - le confió con tristeza.

-¿No amaba a su esposa? -quiso saber Liam, olvidando por un segundo el agujero de su interior.

-Fue un matrimonio de conveniencia entre dos familias amigos tradicionales. Ninguno éramos felices. Tardamos en darnos cuenta de que habría sido mejor negarnos, pero el divorcio no estaba permitido. Así que para mantener el buen nombre de ambas familias seguimos casados -explicó el hombre bebiendo de su copa.

-¿Siguen casados?

-No. ella murió hace un año -informó Valentín con un gesto de pena- No nos amamos, pero sentí mucho su pérdida.

-Habrá sido duro para sus hijos -afirmó Liam.

-Lo veían venir. Llevaba mucho tiempo enferma. Ellos son muy inteligentes, saben que no había amor entre nosotros, y saben lo mucho que amo a tu madre -comentó deseando que él pudiera aceptarlo también.

-Ya veo -fue lo único que Liam le dijo.

Una familia intentando superar una tragedia se aferraba a su madre buscando la felicidad. Era verdaderamente irónico, pensó Liam. Karen sería la última persona sobre el planeta que curaría sus heridas. Él sabía que ni siquiera había intentado hacer feliz a su propia familia ¿Cómo iba a hacer feliz a otra?

El día que él tuviera su propia familia, no los engañaría ni les haría ningún daño. Él los amaría con todo su corazón y les daría todo a su alcance, pensó Liam con rencor y esperanza. Y la imagen de Zayn volvió a su mente. Zayn había sido toda su familia y él lo había engañado y herido. Probablemente no era mejor que su madre.

-¿Qué ocurre muchacho? -preguntó Valentín, colocando una mano sobre su hombro para que pusiera los pies sobre la tierra.

-Es todo tan difícil -dijo Liam desesperado- Si lo tengo a mi lado, le hago daño. Y si lo alejo de mí, sufro yo.

-¡Oh! -exclamó Valentín muy sonriente como si supiera la respuesta a esa situación- ¿Por qué crees que le haces daño?

-Él no se merece que lo traten como... -se interrumpió y miró al hombre ¿Por qué estaba compartiendo todo aquello con él? Desechó sus objeciones. Necesitaba desahogarse y continuó- Él se merece que lo traten como un príncipe. Que le den amor y las estrellas si es lo que pide -explicó y se interrumpió de nuevo para mirar a su vaso- El whisky me convierte en un auténtico calzonazos.

-No es el whisky -le aseguró Valentín- Sube arriba, duerme un poco y mañana intenta darle a ese chico un poco de lo que tú crees que necesita.

Liam no estaba seguro de entender lo que le había dicho, pero estaba tan débil que hasta le costaba levantar el vaso. Así que decidió dormir un poco. Se tambaleó hasta la habitación. Y aunque se había dicho que dormiría de nuevo en el sofá, cayó en la cama semiinconsciente.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!