-¿Conmigo?.-Pregunté sorprendida

-Si.- Dijo con una voz firme y segura, pero no prepotente como es la de su hermano. Su voz era acogedora y reconfortante estoy segura de que nos llevaremos bien, aunque no debo basarme en las primeras impresiones, porque me ha pasado varias veces y luego la decepción que te llevas es horrible.

Le di pie a que pasara y se sentará en el sillón. Nos sentamos uno en cada uno para evitar momentos incómodos, aunque este sin duda era uno de ellos.

-Lo primero...-Comenzó buscando las palabras correctas para empezar.- ... Quiero pedirte disculpas por el incomodo rato que has tenido que soportar en nuestra casa. Y no quiero que empecemos mal, ya que llevaba un tiempo deseando volver a ver a mi primita.

-¿Cómo que volver a ver?.- Pregunte confundida, yo que sepa no le había visto nunca.

-Si, cuando nosotros eramos más pequeños vivíamos allí, y luego cuando cumplimos los siete años, el mismo día de nuestro cumpleaños, nos mudamos aquí.-Dice con una sonrisa triste.- Y mi madre me ha contado muchas veces que me llevaba muy bien contigo, que te trataba como si fueras mi hermanita pequeña. Y entonces Liam se ponía celoso porque decía que el era tu hermano, y yo para chincharle se lo negaba y siempre acababa enfadado.-Dice con una sonrisa divertida ante el recuerdo de su infancia.

-¿Y porque os mudasteis?.-Pregunto y la preciosa sonrisa que invadía su rostro desaparece. Es un tema del que no le debe de gustar hablar, pero aun así tomo iniciativa para comenzar.

-Eh... Bueno... Josh, nuestro padre nos abandono, dos días antes de nuestro séptimo cumpleaños.-Bajó su cabeza, se veía que le costaba mucho hablar de este tema. Me miro con los ojos un poco cristalinos, y le sonreí de lado para darle ánimos, para que continuara hablando.-No sabemos porque, sólo nos dejo una carta, pero no estábamos listos para leerla, así que continúa guardada en el mismo cajón, durante los tres años que llevamos viviendo en este apartamento.

-Lo siento mucho, yo no lo sabía...-Me sonrió de lado, y yo le sonreí a él

-Gracias por escucharme.

-A tí por confiar en mí.- Y me levante del sillón en el que estaba acercándome al suyo, se levantó y me abrazó. Dios cuanto necesitaba ese abrazo, me estrujo más y uo apoyé mi cabeza en su hombro.

-Ahora será mejor que te prepares, para esta noche...-Dice despues de seoararse de mí

-¿Que dices de esta noche?.-Dije sin dejar que el acabara

-Porfavor, tienes que venir esta noche a cenar, que es nochebuena.

-No podría estar en la misma habitación que tu hermano.-Puse cara de asco

-Haz como que no está, y disfruta de la cena, además hazlo por tu tía, que la encantaría que vinieras, y bueno a mi también, claro.

-Va a ser dificil hacer como que no está, si con cada comentario que hago, me mira mal.

-Lo se, pero tienes que intentarlo.

-¿Pero porque me trata asi? ¿Le he echo algo?.

-No lo se, no te preocupes por eso. Venga ves a cambiarte.

-Pero...

- En una hora en mi casa, adios Abby.-Dice saliendo por la puerta sin dejarme acabar, ni reprochar nada. Subi a mi cuarto a ducharme. No me gustaba que me dierán ordenes y menos que yo las cumpliera. Pero despues de haber sido tan sincero conmigo es lo minimo que podía hacer, ademas lo hacia por mi tía.

Después de la ducha pensé en que ponerme, nada muy formal, pero tampoco me apetecia ir demasiado infomal. Me puse un vestido blanco ajustado hasta la cintura, que luego dejaba caer una bonita falda de encaje del mismo color. Con un poco de vuelo, pero no demasiado, sin ir formal, ni informal.

Como haría frio me puse por encima una chaqueta vaquera.

Cruce la calle y llame al timbre de la casa de mis primos, me abrió la puerta uno de ellos, Finn, lo reconocí por su inigualable sonrisa reconfortante; al verme se acercó y me abrazo, yo sorprendida por tanto cariño se lo devolví.

-Pasa Abby te estábamos esperando.-Un delicioso olor a pollo asado inundo mis fosas nasales.- Deja la chaqueta aquí si quieres-. La deje en un perchero.- Toma asiento.- Dijo dirigiéndome hacia el comedor. Cuando entre seis ojos se posaron en mi.

-Hola.-Dije tímidamente, ante las miradas de las tres personas que estaban sentados alrededor de la mesa. Mi hermano me miro con sorpresa y a su lado Jack con una sonrisa falsa, la cual había empezado odiar desde el primer momento en que la ví.

La cena transcurrio con normalidad. Jack seguia enviándome miradas incomodas, a las que yo ignoraba, y mientras mi tía intentaba sacar temas de conversación, ya que yo estaba un poco decaída, por extrañar a mis padres, a Sam, a todos...

* 1 hora mas tarde *

Me fuí a mi casa con la excusa de que estaba cansada, porque tanta mirada incomoda, me daban ganas de sacar mi lado oscuro, y que por fin quitara esa sonrisa egocéntrica, que tenía siempre. Pero Finn, no se de que manera, conseguía que me tranquilizara.

Así que ahora estoy frente a mi ordenador, narrándole a Sam el desastroso día que acabo de vivir.

Finalmente decidí irme a dormir, con un pijama navideño.

-Feliz Navidad Abby.- Me dije a mi misma.-Si a esto se le puede llamar felicidad.- Suspire y me dormí.

03:18 AM

Un enorme estruendo retumbo en toda la casa, el suelo empezó a temblar. Me asuste muchísimo ¿un terremoto? Eso es imposible.

Me asomé a la barandilla, mientras el suelo seguía vibrando, y una famosa canción sonaba a un volumen demasiado alto.

Y ahí estaban un grupo de chicos, en el salón cantando desafinadamente. "bailando" de Enrique Iglesias.

Reconocí a cuatro de ellos...

Jack, Liam, Finn y... mierda, mierda, mierda es.. ¡¡EL CHICO DE LA NUTELLA!! ¿Que hacía el aquí?, mas bien... ¿Que hacía toda está gente aquí?

Baje enfurecida las escaleras.

-Abby unete a la party.- Dijo mi hermano alargando las sílabas, con un apestoso aliento a alcohol, y unos altavoces al hombro, mientras que el de la nutella me dedico un solo, diciendo "Quiero vivir contigo, bailar contigo, tener contigo una noche loca, y besar tu boca" y se acercó bailando sensualmente, y me cogió por la cintura, mi cerebro decía " APARTATE ABELINE POR LO QUE MÁS QUIERAS APARTATE" pero mi cuerpo no respondía.

Cuando porfin mi cuerpo comenzó a responder, puse la mano en su pecho para separarlo de mí.

-Austin, será mejor que nos vallamos.- Escuche la voz inestable de Finn, parecida a la de mi hermano y cayó al suelo pero no se levanto. Puse los ojos en blanco y negue con la cabeza. Asi que Austin... ese era el nombre del chico de la nutella.

--------------------

Holaaa lectores, sentimos la espera, pero aquí está. esperemos que os guste.

Un besito, proud sisters.

¿Me olvidarás?¡Lee esta historia GRATIS!