Capítulo 52

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Al fin, el chofer paró frente a una gran casa cerca de la playa. El lugar era precioso, con grandes jardines, bien cuidados. No se veía ningún vecino cercano. Pero era lógico teniendo en cuenta las dimensiones de la propiedad.

Liam fue todo un caballero y cogió las maletas de ambos, después de que su madre lo obligara. Caminaron hasta la puerta, mientras Zayn alababa el hogar de la orgullosa mujer. Liam estaba acostumbrado a ver a su madre rodeada de ostentosos lujos, por lo que el lugar no le resultó nada espectacular. Siempre habían tenido más dinero del que necesitaban, pero él como su padre no era de los que presumían o lo exhibían en público. Su madre sí. Vivía para ello.

La puerta principal se abrió, dejando salir a un joven con evidente prisa. Iba tan despistado mirando el reloj que casi choca con Liam. Pero fue inevitable que una maleta cayera. Con una agradable sonrisa, la recogió del suelo y se la entregó.

-Discúlpame. Llegó tarde a una... -el joven se quedó en completo silencio al ver al muchacho tras Liam. Observó el negro cabello perfectamente peinado, las perfectas piernas envueltas en un ceñido vaquero y una ajustada camisa, apenas tapado por un entallado abrigo. Subió de nuevo hasta su rostro y se perdió en su mirada. Se ahogó en los hermosos ojos. Y así lo hizo saber con un pequeño gemido.

-Te lo dije -susurró Karen al joven. Pero Liam también lo escuchó.

No tenía que ser muy inteligente para saber que ese tipo se interesaría por Zayn. Todos lo hacían. Era demasiado bello para pasar desapercibido. Iba a ser una semana muy dura, pensó Liam. Y en ese momento, decidió que la pasaría en guardia. No le gustaba nada ese clon de Dios griego que tenía frente a él.

-Justin -lo llamó Karen, acercándose a él- Estos son Liam, mi hijo, -presentó señalando suavemente con un gesto de mano- y Zayn, un amigo de la familia.

-¡Oh! -fue lo único que fue capaz de decir el joven, sin dejar de mirarlo.

Zayn empezaba a sentirse avergonzado por el claro interés del muchacho. No pudo evitar sonrojarse al mirarlo para saludar, porque no dejaba de devorarlo con la mirada. Pero su vergüenza se evaporó -en parte- al ver la cara de pura furia de Liam ¡Estaba celoso! Adoraba el lado posesivo de ese neandertal. Era lo único que aún le daba esperanzas de que pudiera sentir algo por él. Vio como un adolescente de hormonas revueltas, daba saltos en su cabeza de pura alegría por el hecho.

Karen intentó cortar la tensión del lugar. Veía que su joven amigo estaba incómodo por el excesivo interés de su futuro hijastro. Y este no dejaba de babear en su presencia. Así que era mejor sacar algún tema de conversación. Cualquiera.

-Hijo, te quedarás en la única habitación libre que nos queda -informó Karen, sacando a todos de sus pensamientos - Zayn compartirá habitación con Daniel, el hermano menor de Justin.

-¿Qué? -espetó Liam malhumorado.

-Lo siento, hijo. No me avisaste de que vendrías acompañado, y todas las habitaciones están ocupadas. Dan es muy buen chico, su cuarto tiene dos camas. Además, Zayn y él se llevarán muy bien. Ya lo verás -le dijo a Zayn, en un suave abrazo.

-Tranquila. No me importa compartir habitación -contestó Zayn tímidamente.

A Liam tampoco le importaba compartir la suya. Más concretamente, su cama. Con Zayn. Y por la cara del italianucho, él pensaba lo mismo.

-Cierto -dijo al fin, Justin- Dan te encantará. Si necesitas cualquier cosa solo tienes que decírmelo. Puedo mostrarte el lugar. Por aquí no vas a encontrar mucha compañía. La casa está atestada de viejos magnates, amigos de mi padre. Así que si necesitas algo... Lo que quieras. Solo dímelo.

La idea de querer mantener a ese tipo lejos de Zayn ya no le parecía atractiva ¡Quería matarlo! Era un descarado. Flirteaba con Zayn en sus narices ¡Con su Zayn! ¿Quién se creía que era? Zayn era suyo ¡Suyo! Y ningún italiano de tres al cuarto iba a quitárselo.

-¿No tenías prisa? -le recordó Liam al que acababa de declarar como su enemigo.

-Con una belleza así en casa, no puedo irme -explicó Justin, sin dejar de mirar a Zayn- ¿Vamos, caro? -le pidió ­cortésmente, mientras le cedía su brazo para acompañarlo hasta dentro.

¿Caro? ¿El imbécil se había atrevido a llamarlo querido en italiano, coqueteándole? Eso fue demasiado para su autocontrol. Dejó caer las maletas al suelo y miró con cara de asesino al joven.

Zayn estaba disfrutando de las expresiones de Liam. Pero decidió que era mejor dejarlo todo ahí, o alguien acabaría herido. Y por la cara de Liam, sabía quién sería.

-Gracias, puedo solo -le dijo Zayn al joven, alejándose rápidamente, hasta llegar junto a Liam- Mejor cojo yo mi maleta-afirmó recogiéndola del suelo- Es la segunda vez que acaba en el suelo y llevo objetos frágiles.

-Bello, déjame a mí -pidió Justin mientras arrebataba el objeto de sus manos. Aprovechando para acariciar suavemente sus nudillos.

Liam vio el gesto y entró en cólera. Pero antes de que se le echara encima, Zayn lo abrazó por la cintura, impidiendo que se acercara al joven pícaro. Apoyó la cabeza sobre su hombro y disimuló, distraído, no notar lo que ocurría.

-Estoy cansado -afirmó Zayn aún abrazado a él.

-¡Yo también! -espetó furioso. Cansado de todos los hombres que se le tiraban encima.

-Les enseñaré sus habitaciones, para que descansen un poco antes de la cena -les indicó Karen algo desconcertada por la situación.

-Con que nos indiques una habitación será suficiente -informó Liam, abrazando a Zayn posesivamente.

Justin se dio cuenta del gesto y miró a Karen esperando una confirmación de que eran pareja. Pero ésta no parecía sorprendida por el gesto.

-Hijo, ya no son niños. No pueden compartir la habitación -explicó Karen- Solo hay una cama.

-Solo indícanos donde está, madre. Estamos cansados.

-Pero... -comenzó a decir Karen sorprendida- Liam, estará mejor con Dan, en su habitación.

-No me apetece tener que escabullirme a la habitación de un desconocido y asustarlo, a horas indecentes de la madrugada, para poder ver a Zayn. No tengo quince años -protestó Liam, dejando atónitos a todos- Enséñanos nuestra habitación.

El plural de la petición y el brazo posesivo sobre la cintura de Zayn dejó claro su relación. Zayn se sonrojó hasta la raíz y solo escondió el rostro entre su bufanda.

-¿Vuestra...? ¿Son...? -intentó asimilar su madre.

-Madre deja de preparar mentalmente la boda y enséñanos donde podemos descansar.

Karen ignoró el tono seco en el que se dirigió a ella su hijo y fue a abrazar a Zayn.

-Yo sabía que estaban hechos el uno para el otro -exclamó la mujer muy sonriente- Desde que eran pequeños eras el único al que podía mirar.

Y a los cientos de hombres con los que se había acostado entre tanto, pensó Zayn celoso. Pero él no podía protestar. No eran pareja. Y él tampoco había sido célibe, precisamente, todo ese tiempo.

- En los años que vivió conmigo no le vi ni un solo novio. Sabía que te echaba de menos. Siempre llamándote y escribiéndote -explicó Karen orgullosa de su intuición- Han tardado en hacerlo oficial ¿Cuánto tiempo llevan juntos?

Zayn estaba ahogado por la idea de que todos pensaran que eran novios. Atónito por no saber qué decir. No podía fingir que eran pareja. Pero tampoco sabía si Liam quería fingir serlo para alejarlo de Justin. Porque era evidente que solo lo había hecho para marcar territorio.

Liam protestó y le pidió a su madre que dejara de delirar con la idea de que ellos estaban juntos. No dijo que fueran novios. Tampoco lo negó. Se limitó a conseguir lo que quería. Tendría a Zayn a su lado.

Pensar en pasar toda una semana durmiendo solo hacía que todo el aire desapareciera de sus pulmones. Lo necesitaba cerca. Tenía que abrazarlo mientras dormían, besarlo al despertarse, contemplarlo mientras se sumergía en un sueño profundo...

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!