Capítulo 49

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Tras cenar con sus amigos, Liam notó que Zayn no era un seductor con todos los hombres. Pudo ver como bromeaba y se burlaba como uno más entre sus compañeros de trabajo. Salvo en algunos momentos en los que tuvo que interrumpir a alguno un poco más amable de la cuenta, en general, todos lo trataban como el loquito travieso que él conocía.

Le disgustaba ver que todos tenían una confianza que él creía tener en exclusiva. Pero se decía no tener derecho a reclamarle nada. En ese aspecto. Tras dos semanas compartiendo cama y prácticamente los días completos, se acostumbraron a su nueva relación.

Dormía frecuentemente -todas las noches- con Zayn e iban juntos a clase. Salvo cuando Liam tenía que trabajar en la empresa de su padre, o Zayn tenía que preparar la gran fiesta o trabajar en la empresa de publicidad, siempre estaban juntos.

Solo quedaban unos días para Nochebuena y todos estaban reunidos hablando de lo que harían ese día. Zayn notó que Liam llevaba unos días más serio de lo acostumbrado. Aunque empezaba a ser amable y cariñoso, llevaba unos días muy seco.

- ¿Qué tal si hacemos una gran cena en mi casa? -sugirió Louis.

- Siempre que yo no cocine, ¡perfecto! -advirtió Harry.

- Por mí, está bien. Pero... -se interrumpió Zayn para mirar a Liam que seguía mirando al suelo como si esperara que se abriera la boca del infierno bajo él.

- Liam ¿tú que piensas? -preguntó Louis al notar la preocupación que tenía su amigo por él.

- No podré -contestó muy serio, como si pensara en algo que lo martilleaba por dentro.

Zayn pudo leer su expresión con total facilidad y miró a sus amigos con un claro ruego, para que se marcharan y los dejaran a solas. Estos lo entendieron y se fueron. Zayn se acurrucó al lado de Liam, acunando uno de sus fuertes brazos y apoyando la cabeza sobre su hombro. Liam lo miró con ternura y le besó la frente. El rastro de dolor de su cara desapareció tras una devastadora sonrisa.

- ¿Qué pasa? -se atrevió a preguntar finalmente Zayn. Llevaba días notándolo extraño. Pensó que había sido en vano todos los esfuerzos de recuperar su confianza. Pero ahora sabía que no era con él con quien estaba enfadado. Su expresión vulnerable cuando se habían quedado solos, le decía que lo necesitaba.

- Nada -susurró besándole de nuevo la frente.

- ¿Por qué no podrás venir a cenar ese día? Tu padre siempre se lleva a su mujer a ver a su familia fuera del país -recordó Zayn extrañado.

- Y lo hará -corroboró él sin ganas de dar más explicaciones.

- ¿Entonces? -insistió Zayn- ¿Has quedado para cenar con alguien? -supuso Zayn sin asimilar lo que aquello significaba.

- ¡Sí! -respondió Liam con frialdad.

¡Había quedado con otro! Pasaría la Nochebuena con otro hombre. No es que Zayn esperara ser el novio oficial esa fiestas, pero al menos, si esperaba ser el único. Ese era el acuerdo ¿no? ¡Él no podía irse con otro!

Aunque la idea de que pudiera estar con otro, besarlo, acariciarlo,... ¡le repugnaba! Fue consciente -pese a sus celos cegadores- del poco deseo que mostraba en que esa noche llegara ¿No quería estar con ese chico? ¿Por qué había quedado con él entonces?

Observó la cara ceñuda y dolida de Liam. Verdaderamente se encontraba mal. Zayn sintió la necesidad de reconfortarlo y lo abrazó muy fuerte. Ante el gesto, Liam intentó sonreír sin mucho éxito.

- ¡Ojalá no tuviera que ir! -exclamó con tristeza mientras le acariciaba la mejilla con los nudillos.

- Liam...-dijo Zayn con preocupación- ¿Qué ocurre?

- Mi madre quiere que vaya a conocer a su nueva familia -explicó por fin Liam, con un rastro de furia contenida- Supongo que quiere hacer el papel de madre ejemplar delante de su nueva víctima.

Zayn sabía que él deseaba ver a su madre más que nada en el mundo. Desde que, con dieciséis años, se fuera de su casa para volver con su padre, no la había vuelto a ver. Era comprensible que estuviera resentido. Pero no engañaba a nadie diciendo que no deseaba verla.

- Aprovecha el tiempo que estés allá. No lo pierdas en peleas que no te llevarán a ningún sitio -le aconsejó Zayn.

- No quiero pasar esa noche rodeado de extraños -confesó Liam con tristeza.

¿Qué podía decir para reconfortarlo? Zayn entendía que sería duro para él. Si ya era difícil enfrentar a su madre después de tanto tiempo, ahora tenía que añadirle a un extraño -con probable familia- a la ya desagradable ecuación.

- Dile que prefieres conocerlos en un día menos... especial. Conocerlos poco a poco -sugirió Zayn.

-Ya lo ha pensado. Por eso me hace ir unos días antes. En dos días sale mi avión al infierno -resopló cabizbajo.

- ¡Oh! -fue lo único que se le ocurrió decir al joven.

Liam miraba al suelo perdido en sus pensamientos. Algo se le ocurrió, ya que Zayn pudo ver como todo su cuerpo se removía sobre el asiento nervioso. Lo miró como si fuera la única cosa que había en esa habitación y apartó la mirada. Era obvio que luchaba contra una idea.

- ¿Puedo ayudarte en algo? -dijo Zayn por cortesía.

Liam lo miró con los ojos como platos, como si hubiera adivinado sus pensamientos.

- Yo... yo... -comenzó a decir nervioso, retorciéndose los nudillos. Suspiró y sonrió con calma- Solo había pensado que podías acompañarme.

"¡Acompañarlo!". La idea le retumbaba en la cabeza como si fuera una declaración de sentimientos. Pero no lo era. Solo necesitaba a un amigo que estuviera a su lado. No lo amaba. Podría llevarse a cualquiera y sería lo mismo para él. Pero no para Zayn. Él lo amaba y compartir aquello con Liam sería especial y probablemente doloroso.

Cada día estaba más enamorado y sufría más. No le ayudaba ver que cada vez Liam era más posesivo y estaba más pendiente de él. Aunque pasaban horas haciendo el amor, también había conseguido algunas horas de risas y juegos, que le recordaba a los viejos tiempos.

Pero no era igual. Zayn estaba enamorado y Liam no. Eso lo cambiaba todo. Pero no quería perderlo. Así que seguiría sufriendo en silencio y mendigándole un poco de amor.

- Yo... -iba a decir Zayn cuando Liam lo acalló con un gesto con la mano.

- Tranquilo, tranquilo. Entiendo que tienes planes o trabajas. O... -se interrumpió con sus pensamientos y frunció el ceño.

Zayn entendió su gesto y soltó una carcajada. Pensaba que saldría con otro. Le alegraba que eso le disgustara. Pero era obvio que había estado ausente toda la tarde porque había dejado claro que tenía la noche libre. Seguía de vacaciones hasta la fiesta de Año Nuevo y su trabajo en la empresa le permitía tener libre las fiestas.

- Podré ir, si quieres -afirmó Zayn con una tierna sonrisa.

A Liam se le iluminó la cara, como a un niño ante un juguete nuevo. Contuvo las ganas de abrazarlo y besarlo, y solo aprobó la idea.

- Bien -contestó Liam, cruzándose de brazos para no abalanzarse sobre Zayn.

Llevaba unos días tan estresado con ese tema, que saber que Zayn estaría con él lo había aliviado tanto como si le quitaran un piano de cola de encima. No quería ver como su madre manipulaba a un pobre hombre otra vez. No sabía si resistiría una cena con esa farsa de familia. Pero lo que menos le gustaba, era saber que dejaría solo a Zayn. Lo quería a su lado. Siempre a su lado. Esas semanas juntos le había demostrado que no era capaz de quitarle las manos de encima ni un minuto, mucho menos pasar toda una semana sin verlo.

Era absurdo plantearse que podría lograr estar lejos de él. Necesitaba estrecharlo entre sus brazos cuando dormía, despertarse con su fragancia. Escucharlo reír hacía que su interior se hinchara de ternura y pasión a la vez. Zayn tenía que ir con él. Zayn quería ser su amigo, y eso es lo que haría un buen amigo. Y aunque Zayn no lo quisiera a él, sí deseaba complacerlo. Todo iría bien mientras lo tuviera a su lado.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!