Capítulo 47

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Zayn ignoró al hombre exasperado frente a él, y caminó hasta su cuarto. Tenía que arreglarse en un tiempo récord, y no había lugar para las peleas.

Comenzó a quitarse la ropa y caminar hacia el baño cuando vio que Liam lo había seguido hasta allí.

-Si no vas a enjabonarme la espalda te aconsejo que te largues -dijo Zayn antes de quitarse la ropa interior y entrar en la ducha.

Pero Liam hizo caso omiso de lo que dijo. Lo sacó de la ducha y lo llevó en brazos hasta la cama, mientras Zayn no dejaba de patalear.

-¡Suéltame bruto! -exigió mientras le aporreaba el pecho para librarse de él- Tengo que arreglarme para ir al cumpleaños de Michael.

Le importaba bastante poco que fuera el cumpleaños de ese tipo. Lo agarró de las muñecas, inmovilizándolo, al colocarlas por encima de su cabeza y tenderse sobre él.

-Exijo mi beso -espetó Liam.

¿Su beso? Tenía que esperar a que él tuviera prisa para salirle con esas tonterías.

-¡Okay! Dame el beso y suéltame rápido que tengo que irme -le ordenó Zayn retorciéndose bajo él.

-Muy bien -dijo Liam con una sonrisa malévola.

Por alguna razón a Zayn eso no le pareció buena señal. Y cuando lo soltó y se bajó de la cama, lo pudo afirmar. No entendía lo que hacía. Hasta que se colocó a los pies de la cama y le separó suavemente los muslos ¡No se atrevería!

-¿Qué haces? -preguntó dando un respingo.

-Voy a darte mi beso del día -afirmó Liam muy sonriente.

-¡No ahí! -protestó Zayn atónito por lo que pretendía hacer.

-No se especificó en ningún momento, que los besos solo pudieran ser en la boca -informó satisfecho de salirse con la suya.

-Pero... pero...

Fue incapaz de decir nada coherente cuando sintió los labios de Liam desplazándose por el interior de su muslo. Derramando pequeños besos hasta llegar cerca de su entrada. Con los dedos separó las mejillas, sonriendo al notar el líquido pre seminal que comenzaba a gotear por su miembro ¡Estaba tan excitado como él!

Ese fue suficiente motivo para no dar marcha atrás y desearlo aún más. Le dio un pequeño beso en su entrada, y al escuchar el gemido de placer que salió de los labios de Zayn con el contacto. No pudo controlar su hambre de él. Lo mordisqueó y lamió suavemente haciéndolo gemir sin parar. Liam estaba tan excitado como Zayn. Lo invadió con su lengua, en el sitio exacto donde deseaba estar, ¡dentro de él!

Lo saboreó hasta que Zayn no pudo controlarse más y estalló de deseo. Pero Liam no paró. Continuó torturándolo hasta que en el segundo orgasmo lo notó débil bajo su boca.

-Por favor... -suplicó Zayn sin fuerzas- ¡para!

-¡Uno más! -afirmó Liam sonriendo antes de bajar de nuevo hasta su exquisito manjar.

Y no tardó en llegar el último y devastador orgasmo, que lo dejó tan exhausto que se quedó dormido.

Liam se tendió junto a él. Observándolo mientras dormía. Acariciándole su negro cabello. Devorando con la mirada su desnudo y delicioso cuerpo. Lo apretó contra él, aferrándolo contra su pecho.

¡Era tan bello! Tan maravillosamente bello, que aún no creía que fuera posible. Era tan difícil de asimilar que aquel Dios fuera su amigo, que sin más, no lo creía. Era otra persona. Un perverso adonis que estaba allí para torturarlo con su sensualidad. Un pequeño arpía del que no podía enamorarse ¡Y no lo haría!

Si fuera su amigo, con el que había compartido tantas cosas... Ese ser excepcional que siempre estaba cuando lo necesitaba. Travieso, inteligente y fuerte. Si fuera él podría correr el peligro de ceder. Y posiblemente cedería encantado. Pero ningún hombre era así de verdad.

Solo había dos tipos de personas: bellos y superficiales, de los que te enamoras y les darías el mundo, mientras que ellos seguirían exigiendo más; y los amables y dulces, con los que te casas, aunque no sientas amor, solo para formar una familia.

Él lo sabía bien. Su madre había sido de los primeros. Y probablemente seguiría siéndolo. Su padre le dio su vida para contentarla. Pero ella lo repudió. Lo trataba como un miserable bueno para nada. Y ahora el pobre hombre se había casado de nuevo. Era una mujer fantástica, pero no había pasión entre ellos. Su padre no la besaba y buscaba cada dos segundos como hacía con su madre. No la amaba. Solo era una buena chica con la que casarse. Pero de esa clase de personas no te enamoras.

Apoyó la cabeza sobre la almohada, inclinándose sobre Zayn, mientras este se acurrucaba en su pecho. Lo abrazó muy fuerte. Tanto que creyó que podría hacerle daño, y lo soltó.

Zayn no debería ser de las personas de las que él podía enamorarse. Tenía todo para tenerlo bajo su control. Era el hombre más bello que había visto nunca. Ingenioso y apasionado. Virtudes que lo hacían un peligro para todos los hombres. Y lo peor era que Zayn lo sabía y lo utilizaba. Si Zayn se daba cuenta de que él podía caer en sus redes y decidía seducirlo, ¡estaba perdido!

Le acarició la mejilla con el pulgar, sonriendo suavemente al verlo intentar abrir los ojos para despertarse. Sus largas pestañas abanicaron suavemente el aire y su boca se entreabrió. Liam se acercó lentamente y le dio un pequeño beso en los labios.

- Duerme -le susurró separándose tan solo unos centímetros.

Zayn le hizo caso y se dejó llevar por un sueño profundo. Liam lo apretó más contra él y llenó sus pulmones de su fragancia.

Sabía que tenía que alejarse de él si no quería convertirse en un esclavo de sus encantos. Pero no podía. Ya solo le quedaba ser lo suficientemente fuerte para que Zayn no se diera cuenta de que podía hacer con él lo que deseara.

Por suerte para él, no era un gran partido, pensó Liam intentando convencerse de que eso era algo bueno. Zayn tenía muchos mejores partidos a su alrededor como para elegirlo a él para ser su pelele. No querría casarse con él y formar una familia, aunque fuera una farsa como la suya. Zayn elegiría a un millonario de éxito, tan atractivo como él.

¿Por qué eso no lo reconfortaba? Debería estar feliz de que Zayn no deseara que lo amara. Así solo corría el peligro de seguir obsesionado con él. Pero cuando encontrara a otro todo acabaría y podría volver a su vida normal.

"Encontrara a otro".

Sintió como si le dieran un puñetazo en la boca del estómago. Lo miró y lo apretó de nuevo contra él.

¡Era tan suyo! ¡No podían quitárselo! Pero Zayn no se sentía suyo. Era un adonis que jamás se fijaría en un cualquiera como él. Solo estaba allí, en sus brazos, porque se conocían desde pequeños, y Zayn se había acostumbrado a sus atenciones. Sabía lo difícil que era para Zayn abrirse a la gente. Aunque era tan extrovertido que parecía imposible que eso fuera verdad. Por eso, ahora él tenía la oportunidad de consentirlo.

Pero no podía olvidar que era un hombre capaz de destrozarle la vida con una sonrisa. Tenía que mantenerlo a raya. Mantener su corazón fuera de ese trato o acabaría dañado.

¡Debía ser como él! Disfrutar de lo que tenían juntos sin ataduras ni sentimientos. Ser tan manipulador y calculador como Zayn era. O acabaría enamorándose. O aún peor, ¡perdiéndolo!

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!