Mentirosos y mentiras

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El ambiente del aula era tenso, las miradas estremecedoras de sus compañeros le hacían sentirse más pequeño de lo normal. Todos los alumnos interrumpieron la actividad que estaban realizando solo para ver como un furioso Hinata caminaba hacia el subdirector. Lo único que se oía eran los susurros de las chicas en la clase y las respiraciones agitadas de Hinata y Nozuke. Mientras, la gente de las demás clases empezó a hacer un corrillo alrededor de la clase uno.

-A ver, todos vosotros despejad la zona, aquí no hay nada que ver –Una voz aguda procedente de un adulto destacó de entre el barullo de gente, mientras se hacía paso hacia la puerta.

-Takeda-sensei no se preocupe. Yo me hago cargo de todo –dijo el subdirector mientras agarraba por la capucha de la sudadera a Hinata.

-¿Hinata-kun? ¿Qué diantres ha pasado? –el profesor se colocó sus gafas y, con preocupación, fue hacia el pelirrojo.

-No ha pasado nada –dijo cortantemente el pequeño. Takeda al escuchar tal declaración se quedó confuso unos segundos hasta que se recompuso de nuevo.

-No eres del tipo de chicos que se mete en peleas, pero este alboroto no se causa por nada –respiró profundamente para calmar su nerviosismo, antes de dirigir una seria mirada a Shouyou quien permanecía sujetado por el subdirector.

-Solo ha sido una pequeña discusión, nada más –el subdirector dio un tirón a su capucha, colocándolo en frente de él.

-¿Pequeña? Perdone Takeda-sensei pero tengo que llevar a este chico a dirección ahora mismo, por casi pegarse con un compañero y por faltarme el respeto –Hinata simplemente apartó la mirada, mordiéndose el labio para evitar decir algo fuera de lugar.

-Está bien, pero luego permítame hablar a solas con él –el hombre del peluquín agachó la cabeza, pensativo, haciendo que la peluca se desplazara y tuviera que nerviosamente volver a colocarla en su sitio.

-De acuerdo –el profesor hizo una leve reverencia, dando las gracias al subdirector mientras se alejaba de la zona –Que Takeda-sensei esté de tu lado no te va a hacer tener un menor castigo.

El pelirrojo solo asintió, dando un pequeño vistazo de reojo al aula, cruzando su mirada con la de Nozuke antes de desaparecer del aula.

Los murmullos del resto de los alumnos al ver al pelirrojo caminar detrás del subdirector hizo que los nervios de Hinata aumentaran. Cada comentario que oía retumbaba en sus oídos. 

"¿Mira ese no es el pequeño de la clase uno?" "Estaba en el club de voleibol ¿no?" "Y yo que pensaba que era un buen chico" 

Solo deseaba que se callasen, que la gente cerrara la boca de una vez y que lo dejaran en paz. Nadie sabía por lo que estaba pasando, nadie sabía lo que sufría con todo esto, nadie sabía lo sólo que se encontraba en esos momentos. Espera, ¿sólo? ¿Hinata Shouyou? Por una vez en su vida se sentía vacío. No tenía a quien acudir ni a nadie a quien pedir ayuda.

Hinata Shouyou se sentía solo y desesperado.

Caminaba cabizbajo como si así los comentarios no pudieran llegar a él, que solo rebotaran, se fueran lejos de él y que le dejaran continuar su camino. Su mente en esos momentos era una tempestad, no podía pensar con claridad. Las ideas volaban distorsionadamente en su cabeza y las voces de alrededor retumbaban en sus oídos sin llegar a ser procesadas. Solo consiguió salir de su trance al escuchar una voz conocida.

-¿Hinata? –dijo una dulce voz procedente de una de las clases de primero. Hinata movió el rostro hacia el lugar de donde procedía esa voz.

-Ya... ¿Yachi-san? –al ver el rostro conocido de la chica, aceleró el paso desviando su mirada de ella.

Desmoronamiento [EDITANDO Y CORRIGIENDO]¡Lee esta historia GRATIS!