Secretos y Rumores

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La visión era clara, algo oscurecida por la falta de luz en el ocaso. Era un lugar apartado pero no escondido. Unas figuras se encontraban en aquel lugar; la pequeña de las siluetas, sentada en el suelo, y la mayor algo encorvada, parecía una pelea.

Hasta que los labios de ambas siluetas se juntaron...

No podía ser cierto, lo que había visto... ¿había sido un sueño? No, no, no, se veía bien claro; ese chico estaba besando a Hinata. Kageyama palideció unos instantes, antes de tirar la bolsa de Hinata al suelo y echar a correr lejos de ese lugar.

Corrió sin rumbo fijo hasta el interior del instituto, llegando a los baños de éste. Estaba confundido, muy confundido, su cabeza daba vueltas. Entonces ¿El motivo por el cual Hinata estaba tan asustado... era ese?

Apoyó sus manos en el lavabo, mojándose la cara varias veces con algo de agitación.

-Fushimita Kai... dónde he oído ese nombre antes... -Se miró en el espejo con la mirada algo más centrada. Se dio la vuelta, apoyando sus lumbares en el borde del lavabo, tapándose la cara con uno de sus brazos –Fushimita Kai...

Los ojos de Tobio se abrieron de golpe destapando su cara. La agitación volvió de nuevo a su cuerpo. Salió apresurado del baño corriendo lo más rápido que podía por los pasillos, esquivando a los pocos estudiantes que aún había por allí, salió por la puerta que daba al pasadizo del gimnasio de voleibol, volviendo al lugar donde vio a Kai y Hinata.

Al llegar a la esquina desde donde había visto todo lo que pasaba, se quedó estático en su sitio pegando un puñetazo a la pared.

-¡Mierda! He llegado tarde... -a lo lejos se podían observar ambas siluetas alejándose del lugar. Pero eso no fue lo que enfureció a Kageyama.

Kai tenía su brazo alrededor del cuello de Hinata quien tenía unas lágrimas en su mejilla las cuales brillaban con la luz del sol poniéndose.

El rostro de Kageyama se llenó con una expresión de rabia, dando de nuevo otro puñetazo a la pared mientras gritaba maldiciendo esa situación.

Kageyama Tobio era un chico que siempre estuvo solo. Esa realidad a veces volvía a la mente del moreno, atormentándolo. Sin dejarle dormir por las noches con la visión de que algún día Hinata lo abandonará. Que la confianza se irá y ese fino hilo que les une se romperá, dejando a Kageyama de nuevo en la soledad.

No podía permitir que aquello pasara de nuevo, no quería pasar por el mismo desprecio dos veces.

El haber oído el nombre de ese chico por los pasillos de primero no lo tranquilizaba. Eran rumores, pero estaban empezando a convertirse en realidades.

Fashback

Kageyama caminaba con naturalidad por los pasillos, regresando a su clase, la 1-3, en la hora del almuerzo. Hasta que un chico con paso apresurado chocó contra él, cayendo al suelo de bruces.

-Oye, ¿estás bien? Mira por donde v... -la voz de Kageyama se cortó al ver la mirada de pánico que el chico traía y el modo en el que se revolvía en el suelo para levantarse. No era un chico muy alto, no más alto que Sugawara, tenía el pelo corto y revuelto con unos finos reflejos verdes por todo su cabello, con el flequillo hacia un lado y unos pequeños pechones cayendo delante de sus orejas. Tenía unos grandes ojos color oro, opacados por culpa de la intensa mirada de pánico que traía.

El chico se levantó a duras penas, corriendo hacia el final del pasillo hasta desaparecer del campo de visión de Kageyama.

-¿Qué coño...?

Desmoronamiento [EDITANDO Y CORRIGIENDO]¡Lee esta historia GRATIS!