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Los gritos de Roland se escuchan por todo el pasillo. No son ni las ocho de la mañana y él ya está despierto. Escondo la cabeza debajo de la almohada pero no consigo volver a dormirme.

Todos abrimos las puertas de nuestras habitaciones a la vez y miramos hacia el pasillo, parece que estemos sincronizados. Caminamos hacia el salón y observamos como el pequeño Roland salta en el sofá y enciende la televisión. Mat se sienta junto a él y yo le acompaño. Le miro y revuelvo su pelo. Mi hermano me mira molesto e intenta peinárselo con los dedos.

-Tengo sueño -cierra los ojos.

Le doy un golpe en la frente y abre los ojos, ríe malvadamente y empieza a hacerme cosquillas. Intento apartarlo de mí pero es mucho más fuerte que yo.

-Buenos días chicos.

Los dos miramos hacia la puerta. Mi madre lleva su bata de seda blanca y el pelo despeinado. Will entra detrás de ella y los dos desaparecen en la cocina. El olor a bacon recién hecho inunda el salón.

Nos levantamos del sofá y nos sentamos con los demás en la mesa. Dylan entra en la cocina junto a Roland y se sientan al lado de Will. Queda un hueco libre y solo queda por llegar Sean.

-Madison, ¿podrías ir a despertar a Sean?

Salgo de la cocina y me dirijo a la habitación de Sean. Llamo a la puerta pero no responde. Si no está aquí solo puede estar en un lugar. Espero que mi instinto no me falle ahora.

Bajo las escaleras del sótano y por fin encuentro a Sean. Tiene la cabeza escondida entre sus brazos y está profundamente dormido. Ha pasado toda la noche arreglando su robot y se ha quedado dormido en el taller. Zarandeo su brazo. Sean abre los ojos y los frota con sus manos.

- ¿Qué hora es?

-Hora de levantarte principito -Sean sonríe ante mi comentario y se despereza-. El desayuno ya está preparado.

-Ahora subo, gracias.

-No debes presionarte tanto.

-Lo sé.

Subo las escaleras y entro en la cocina. Vuelvo a mi sitio y bebo un poco de café. Sean se sienta al lado de su madre y apoya el brazo en la mesa.

-Sean -le regaña.

-Perdón mamá -Sean aparta el brazo y se sienta erguido.

Will se levanta de la mesa y saca de su bata una carta. La deja sobre la mesa enfrente de Dylan y le indica con la cabeza que vaya al salón. Dylan coge la carta y sale de la cocina detrás de Will.

- ¿Qué pasa?

Mi madre no me contesta y me entran unas ganas urgentes de ir al baño. Me levanto y me disculpo antes de salir al pasillo. Me detengo cuando escucho sus voces en el salón. Me pego a la pared e intento descubrir de qué hablan, lo hacen tan bajo que no puedo escucharlos.

-Tu madre se dejó esto en casa. Lo encontré el otro día en el desván por casualidad -Will señala el sobre.

-Esta carta era para ti.

-Exacto. La dejó sobre la mesa de la cocina cuando quiso separarte de mí. Nunca me he atrevido a leerla y quiero que lo hagamos juntos.

- ¿Por qué te haces esto papá? Pasó hace años olvídalo ya. -Dylan le devuelve el sobre a su padre-. Ella está en el hospital y no quiero que manches su nombre con esta estúpida carta.

-Dylan no te apresures, te estoy diciendo que no la leí. Yo quería a tu madre y no quiero que pienses que lo hago para darte una mala imagen de ella. Te equivocas.

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