Capítulo 2: Esposo del Teniente General

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La vaga imagen en la cabeza de Xavier se aclaró un poco cuando escuchó la respuesta: "Oh, lo recuerdo, este tío mío se casó con una persona intersexual, lo que fue, en su momento, una gran sensación".

Sheng Xiu respondió: "Sí".

Xavier seguía sin poder apartar los ojos de la cara del hombre. Mirando desde las cejas hasta la nariz, los labios y la barbilla, captando cada centímetro de él antes de decir: "Parece joven, debe tener menos de treinta años..."

Sheng Xiu levantó sus gafas: "Se equivoca, el Señor del Teniente General tiene treinta y dos años".

Xavier enarcó una ceja ligeramente sorprendido y rápidamente sonrió: "No lo aparenta. Entonces ella... ¿Cómo se llamaba?"

Sheng Xiu añadió: "La señorita Ana".

Xavier asintió: "Sí, la señorita Ana, ¿Él le dio a luz?"

"Sí". Pudo ver que el Señor almirante estaba muy interesado y continuó: "El esposo del Teniente General sólo tenía diecisiete años cuando se casó y tuvo a la señorita Ana a los dieciocho, la señorita cumplió catorce este año".

Xavier enfocó su mirada hacia la niña del centro de la foto, también tenía buen aspecto, pero claramente tenía rasgos un poco más parecidos a los de York, e incluso su pelo era rubio claro, no negro puro. Xavier echó una segunda mirada y luego la retiró, arrojó la información sobre la mesa frente a él, se levantó y caminó hacia el dormitorio, mientras preguntaba: "¿Cuál fue el último deseo del viejo York?"

Sheng Xiu repitió: "Quiere que te cases con la señorita Ana".

"¿Casarme con ella?" Xavier parecía haber escuchado algo gracioso. Abrió el armario, rebuscó unos pantalones limpios y se dirigió al baño. "¿Qué edad tiene?".

"Catorce. En la ley federal de matrimonio, las mujeres pueden casarse al cumplir los dieciséis años".

"¿Así que todavía son dos años de espera?" Xavier esbozó una sonrisa juguetona mientras miraba al joven que tenía delante antes de entrar en el baño. "Xiu, ¿crees que yo quiero casarme con ella?".

Sheng Xiu dijo con un rostro inexpresivo: "Eso lo tiene que decidir usted, Señor Almirante".

Xavier cerró la puerta del baño, se desnudó, abrió el calentador de agua y empezó a darse su primera ducha caliente en siete días. Las naves espaciales había sido construido para la batalla. Con el fin de reducir la carga, las cosas innecesarias no se transportan tanto como sea posible, por lo que, naturalmente, no hay suficientes recursos hídricos en ellas. El agua es un elemento preciado y solo se puede proporcionar para beber, no eran desperdiciados en simples duchas. Xavier tiene un físico fuerte y le gusta sudar, por ende su cuerpo está realmente lleno de olor, se frotó el cuerpo con gel de ducha, y cuando se tocó la entrepierna, el deseo que no se había liberado durante más de un mes se agitó un poco.

Xavier curvó las comisuras de la boca y pensó que, después de la rueda de prensa, podría pedirle a una mujer que se uniera a él al anochecer para echar un polvo rápido y poder dormir cómodamente después. Comenzó a pensar en qué mujer sería mejor invitar a salir cuando apareció de repente en su mente un rostro de elegantes rasgos faciales, cabello negro, ojos oscuros y labios ligeramente fruncidos con un poco de indiferencia.

No sabía qué cuerda de su cuerpo se tensó de repente, pero su entrepierna se puso completamente dura en ese instante, sobresaliendo en lo alto, larga y gruesa. Efectivamente era una polla de veinticinco centímetros de largo. Xavier extendió la mano y se masturbó un par de veces, sabiendo que no podía calmarlo tan fácilmente, simplemente lo dejó ir. Cuando se terminó de duchar, el deseo ya se había calmado. Se secó el cuerpo, se puso la ropa interior y salió.

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