La semana se paso rápida, mas de lo que yo esperaba. No detestaba ir al instituto, aunque tampoco era de mi máximo agrado, sinceramente. 

Durante todos los días, Joey tuvo que llevarme a clase. Se empeñaba en que no podiamos ser amigos, simplemente se limitaba a soltarme comentarios groseros y apodos que solo a el le hacian gracia.

- Pareces cansada- Me solto mientras que yo leia un libro pasando hojas perezosamente sin ningun tipo de interes.

- Lo estoy Joey, asi que, lo mejor seria que te fueras a tu casa, porque esta no es la tuya si mal no recuerdo- Ultimamente era muy borde con el, bastante mas que de costumbre, pero es que me sacaba de mis casillas con sus continuos incordios y sus intentos de mantener una relacion conmigo en la que él mandaba de todo.

- No seas asi, Dani, solo intento llevarme bien contigo.

-Eras tu el que dijo que no te hacia falta llevarte bien conmigo -Contraataqué mientras el sonreia de forma egocéntrica.

-Dije que no me hacia falta, no que no quisiera, seria un honor para mi que nos llevaramos bien.- Dramatizo mientras yo seguia sin mirarle a los ojos. De repente, note su mano en mi muslo y me asuste, dando un brinco del comodo sillon en donde me encontraba.

-¿¡Se puede saber que haces?!- Grité alarmada. 

Su comportamiento conmigo me confundía. Era muy extraño que un dia se llevara fatal conmigo y al otro pensara que éramos amigos inseparables.

-¿Sabes que te digo?- Joey se quedó mirándome, a la espera de que continuara- Que me voy a mi habitación, porqué no te aguanto- Le espeté, mientras él soltaba una de sus típicas sonrisitas asquerosas de suficiencia.

***

Una vez en mi habitación, cojí mi pórtatil. Entré en la página web de la universidad a la que pretendía ir. La Universidad de Pensylvania. La verdad es que mis notas eran lo suficientemente altas como para permitirme el lujo de asistir a una universidad tan prestigiosa. Otra de mis opciones era Stanford, todavia no me habia decidido. A pesar de que faltaban dos años para poder empezar, no quería estar mal informada. 

Mientras me informaba de todas las actividades extraescolares y lugares interesantes en el campus, llamaron a la puerta de mi habitación.

Joey entró sin que yo le diera permiso para pasar. Asi era él. Se acercó con paso firme hasta mi cama para sentarse en el borde de esta y preguntarme:

-¿Estás bien?

-Si.- Se formó un silencio incómodo.

-¿No vas a preguntarme como estoy yo?- Preguntó con una sonrisa. De esas que ya odio.

-¿Para qué? Si no me importa- Dije con la vista fija en el horario de actividades de mi futura universidad.

-Vale...¿Qué estás haciendo?- Preguntó girandun poco la pantalla para poder ver lo que hacia.

-No creo que te interese.

-Me interesa.-Suspire y decidí explicarle lo que hacia para que se marchara cuanto antes.

-Estoy mirando los horarios y actividades de mi futura universidad.

-¿Tan pronto? Te quedan dos años para graduarte.- Dijo mientras observaba la página en la que habia entrado.

-Eso no importa. No esta de más estar bien informada ¿No crees? 

-No se...No voy a ir a la universidad de todas formas.- No pude ocultar mi cara de sorpresa. Una parte de mi ya sabia que no tenia pensando seguir estudiando, pero la otra parte pensaba que a lo mejor no era tan estúpido como creía y se animaba. - No me mires así princesa, no todo el mundo és como tú. Además, la universidad cuesta dinero ¿Recuerdas? Para ti eso no es un problema, pero los que estamos jodidos de pasta no podemos perimitirnos ese lujo.

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