1er EXTRA [HAIOL HOLBEIN]

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❌Haiol Holbein. 


Él la mira de una forma que acaba por destruirme más de lo ya estoy. Le importa, tiene ese destello es su mirada azulada cada vez que ella luce pensativa, triste. Ruego porque sea una farsa, pero la verdad cruda es que Kahler Holbein nunca fue el amo de las mentiras.

A Baniely le disgustan mis elecciones, y en mi defensa yo también las odio lo suficiente. Me pregunto si Kahler hace lo mismo, parece tener buen juicio pero ahora no puedo evaluar lo que hay tras su mirada. Está serio, arruga su frente y tiene tantas ganas de correr hacia ella, de besarla. Aprecio que tenga el control de sus emociones, desvía la mirada de los labios de Baniely y se encuentra con mi rostro; tan odioso e investigador. No le sonrío, ciertamente las olas de odio en las que él y yo nadamos, jamás nos permitieron ser amables, y menos jugar a ser buenos hermanos.

Kahler y yo tampoco fuimos amigos. Había motivos justos por los que nunca nos comprendimos. Con Heng en cambio, todo era más sencillo; Kahler siempre creyó que su hermano era débil, vulnerable, y esa es la única mentira más tonta que he oído. Heng es tan fuerte, se arriesga por las personas que ama, lo hizo por su hermano aún cuando el creía que lo protegía. Sonell lo hubiera matado, Kahler jamás fue prioridad en su vida, solo era un arma más para manipular. Y Heng evitó la desgracia de perder lo único que le quedaba.

Esta vez las dobles haches tomaron sus elecciones. Elegimos la salida más cruel, nos atrevimos por los que amabamos y añoraban ver la salida del sol; un milagro lejos de la crueldad y mafia de Piotet.

Detesto tanto no poder amarla, solo sé que ella merece más, y tampoco tengo ese poder. Sigo perplejo de tan solo imaginar que de este sucio juego, algo surgió entre ella y Kahler. Es la manera en que ambos se miran, odio admitir esto, pero la amistad de ambos es demasiado adorable. Y claro que Kahler Holbein nunca aceptaría ser su amigo, porque busca más que eso. Ella está tan asustada, es una chica insegura con problemas de elección; pasó por tanto que fui tan feliz en el instante en que Heng la tomó entre sus brazos y la obligó a marcharse con él.

Estaba acostumbrado a perder a las personas que amaba, quizá por eso no dolió tanto; estaba ahí una vez más, lideando perfectamente con mi dolor.

Heine apuntó el arma hacia mi cabeza, éramos tan ingenuos al seguir luchando, en menos de sesenta segundos el lugar explotaría matándonos a todos.

—Nunca me quisiste Haiol— sus ojos grises me contemplaron con rabia, el dolor corriendo en su voz siendo tan notable—. Todo lo que tenías que hacer era elegirme a mi, ¿no soy lo suficiente bonita para ser tuya?

Reí burlonamente de costado.

—Eres lo suficiente loca para no ser mía.

—¿Por qué ahora Baniely? ¿Tengo que esperar a que pase C, D, E, F, y G para tenerte?— su voz empezaba a ser temblorosa, me miraba directo a los ojos, suplicante —. Quería guardar este secreto pero temo que no podré más.

Esos ojos grises por los que varios chicos conocieron la locura y debilidad, me miraban con tanta diversión que logró enviarme escalofríos en todo el cuerpo. Heine formó una sonrisa, fue tan sádica que imaginé lo que vendría; lo último que necesitaba para matarme y sin la necesidad de usar un arma. Negué con la cabeza, alejándome de Heine.

—Yo maté a Darel Klin— soltó una carcajada siniestra —, es tú paga Haiol Holbein. La culpa de la muerte de tú mejor amigo cae sobre ti y no hay nadie más, pudiste evitarlo pero eres un miserable egoísta que permitió la muerte de su amigo. Y me gustan tus elecciones Haiol, las amo tanto como a ti, cariño.

No puedo con esto, tiene razón, pude haberlo salvado, tendría que haber estado ahí para evitar que cayera. Debí ser yo quién se atravesara para recibir esas balas.

Tuve que morir esa noche en la feria. No él. Darel merecía más y ni siquiera pude decirle cuán agradecido estaba por todo lo que hizo por mí. Jamás sabrá que lo amaba y seguiré haciéndolo, porque era mi único amigo en el mundo y lo perdí. Darel estuvo conmigo siempre, cuando le pedí que se marchara nunca lo hizo, era tan testarudo. Quiero que vuelva, jamás volvería a pedirle que se marchara, su compañía es lo único que quiero en mi vida.

El milagro más imposible.

La salida del sol en Piotet que nunca tendré.

No quiero salir de la estación porque sé que Darel no estará del otro lado esperándome. Él sabía cómo hacerme reír y no quiero volver sin esos pésimos chistes.

Mi cuerpo se tensa, tan pronto caigo y mis mejillas tocan lo frío que está el suelo metálico. Esa sensación extraña de nuevo hace que me ahogue, todo se ve borroso desde abajo. Parece una pesadilla en otoño, escucho tres disparos y doy un brinco al ver a Heine cayendo a mi lado.

—Puedo odiarla porque en el fondo ya no la amo. Y no es ridículo ahora — reconocí rápidamente esa voz, y en otras circunstancias le habría dado una sonrisa.

Admes, acababa de dispararle a su mayor obsesión enfermiza. El castaño corrió a levantarme de inmediato, motivándome a escapar, dijo que Glon se encargó de encerrar a Sonell en uno de los laboratorios y teníamos poco tiempo para salir ilesos.

—Admes, escucha, no quiero una vida allá fuera — le susurraba mientras él cargaba con todo el peso de mi cuerpo.

Se quejó y me dio un manotazo en la cabeza.

—Deja de ser un miserable egoísta Haiol, ¿Quieres ser feliz con Baniely? Aún puedes recuperarla.

Me reí en medio del dolor, era la tontería más grande que había oído al bordo de la muerte.

—Kahler la quiere, es evidente que algo ocurre entre ellos dos—lamenté esa nostalgia patética en mi interior.

—¿Y desde cuándo te importa Kahler?

Ambos nos miramos, asentí tranquilamente ante su cuestión. Kahler jamás me importó.

Antes de que las bombas se activaran, ya estábamos del otro lado. Bress vestía de todo negro, se quitó las gafas al verme salir junto con Admes. Y ahí, tuvimos la dicha de intercambiar sonrisas porque resultamos unos sucios estafadores. Los elegidos nunca seríamos aliados del apellido que condenó a nuestras gerenaciones, si algo que nuestros ancestros y nosotros odiabamos, eran precisamente los Holbein. Y no soy uno de ellos. El ruido del helicóptero aterrizando nos atolondraba, las ondas del cabello de Bress se levantaban por el viento, despeinándolo totalmente.

—Se han ido, Heng acaba de mandar la señal— Glon apareció, tenía rastros de sangre corriendo por su frente—. Es hora tipejos, nos largamos.


—Debemos ser destruidos — mi insistencia les aburrió.

—Quiero casarme y tener hijos—Glon reclamó, molesto—. ¿No quieres ir por la chica? ¿Ya olvidaste lo espléndida qué es?

—La quiero más de lo que quise a Audrey — me cansé de negarlo tanto a mi mismo, que liberar esa confesión se sintió tan bien.

—Ni siquiera es tan bonita la chica—Bress opinó, quise golpearlo pero sé que no decía nada malo

—Los Holbein tienen pésimos gusto—Glon se burló.

Pensaba tantas cosas mientras íbamos en el helicóptero, Bress, Admes, y Glon no eran mis amigos; aún corría riesgo al estar con ellos, aunque también les agradecía por no haberme dejado morir en la estación. Ina, la mujer que por mucho tiempo creí que era solo una simple nana, resultó ser mi madre y la mujer que copiloteaba el helicóptero. Sé que era feliz al verme a su lado, vivo.

Nunca quise mantenerme con vida, es difícil ver un después cuando tú supuesto padre abuso de ti. Cerré los ojos, soltando un suspiro.

De todos los millones de personas que hay en el mundo, no lo elijas a él espléndida. No seas feliz con Kahler.


○○○

6 años después...

—Es asquerosa esta bebida, parece una mezcla de vómito— el gesto de asco que hago le provoca gracia, y se ríe conmigo.

—Me sorprende tanto que hayas aceptado mi invitación—dice con esa voz tan suave y dulce, es demasiado atractiva pero ya lo sabe—. Y amo que bebas algo que odias, solo por mi.

Toe Freeman, la mujer seducción que los colegas de la facultad tanto adoran, y desafortunadamente ni siquiera han tenido la dicha de hacerla sonreír. Es mi novia.
Ya es de mis momentos favoritos, tomar su rostro entre mis manos y besarla tanto, la boca de mi querida Toe, sabe a peligro y me encanta tanto que nuestros labios se entiendan tan bien.

— Te ves tan preciosa Toe— contemplo su rostro fascinado, el lunar que tiene arriba de sus labios me encanta tanto, desde luego que no supera a la pequeña mancha con forma de mariposa que está en su clavícula—. Te amo, gracias por traerme a esta playa.

—Te la pasas enseñando en la facultad del pequeño pueblo aburrido y perdido, necesitábamos esto.

—Toe, cariño, no es aburrido porque ahí nos conocimos —le recuerdo dejando un pequeño beso sobre ese lunar mariposa que tanto amo.

Está de nuevo, tan sonriente y bella mirándome de esa forma que logra enloquecerme. Odio que esta chica me encante tanto, no puedo negarme ante la pelirroja, es lo suficiente inteligente que logró seducirme con sus teorías conspirativas y la química que ama tanto, incluso más que a mi. No la juzgo por ser una sabionda, hace que sea más sexy.


—Quiero tomar alguna fotos, sabes que amo pintar atardeceres.

Asiento feliz, es magnífica en todo lo que hace. Y canso a mis amigos de presumirles que encontré a la chica más lista y talentosa, y no quedó nada para ellos.

—¿Y nos tomaremos cientos de fotos mientras me asfixias de amor?— acerco mis labios suevamente a los suyos, me da una sonrisa antes de atraparme por completo.

—Te amo, Haiol.

—Yo también te amo, Toe.


Refunfuñamos, tal parece que hay una estupenda boda de ricos abarcando gran parte de la playa. Y hay gente de seguridad manipulando las entradas lo que es una completa injusticia, motivo número cinco por el que mi novia quiere hacer huelga. Aprovecho para tomarle algunas fotos mientras está molesta viendo hacia la boda, logra preocuparme en cuánto la veo dar un salto por, ¿emoción?

—¡La novia acaba de lanzar el ramo!

Oh. La boda la emociona tanto, jamás consideré seriamente la idea de casarme y tener una familia. Ver a Toe feliz es todo lo que quiero, y es un buen momento para pensar en ello.

—¿Crees que funcione?

Ella voltea a verme, pensativa.

—¿Qué?

—Su matrimonio.

Esboza una sonrisa, de nuevo su atención va directo a la boda; escuchamos los gritos de alegría de los invitados, no logro divisar a la pareja, pero apuesto a que están siendo muy felices. La decoración no es extravagante, los colores son claros y hay varias personas usando coronas de flores, uno que otro invitado celebra descalzo por la playa. Los niños empiezan a correr cerca de la orilla, y es un buen momento para capturar el mejor de los recuerdos.

—Defenderán su amor—Toe dice con una sonrisa —, estoy segura de que ambos conservarán la suficiente fuerza para soportarlo.

Tomamos algunas fotos tras la puesta del sol, es magnífica y Toe jamás se cansará de recordármelo. Al volver al hotel, nos reímos de lo mal que estuvieron algunas tomas, luego optamos por ver ese programa de comedia francesa que tanto le gusta a Toe, no soporto los chistes que hacen, solo estoy ahí por ella, escuchar su risa me da tanta paz. Cuando dan las diez de la noche, Toe ya va rumbo a su quinto sueño, no quiero despertarla, así que procuro marcharme sigilosamente. Necesito uno de esos diez minutos para pensar en el matrimonio, ¿De verdad lo estaba considerando? ¿Qué pasaría cuándo Toe quisiera tener hijos?

Bajé al restaurante, deseando ver poca gente y menos bullicio. La terreza está invadida por esa boda de ricos, hay invitados celebrando en cada rincón, y arruinando la calidez que buscaba en el restaurante.

—Disculpe joven, ¿puede mostrarme su pase vip?

El mesero tiene que estar bromeando, no planeo discutir y armar un escándalo, todo lo que quiero es beber un poco. Le sonrío al pelinegro, él me observa confundido y se limita a devolverme la sonrisa.

—Soy hermano del novio— miento.

—De acuerdo, disculpe —apenado, se marcha sin más.

Contengo mi risa, aprovechando el maravilloso buffet que tengo sobre la mesa. Toe y yo deberíamos dedicarnos a colarnos en las bodas, tiene que saber esto cuando despierte.

Oh, no.

De esto no sabrá nada, no puedo contarle que estaba apunto de probar el churrasco argentino, y entonces la vi; a Baniely, saludando a los invitados con dulzura, vistiendo de blanco, más linda y feliz que nunca. Una chica rubia se acercó a ella para tomarse una fotografía, estaba tan emocionada que tuvieron que hacer varias tomas. Sé que en todas salió hermosa, porque es perfecta, siempre lo fue.

Seguro pensé en levantarme y felicitar a la chica que quise tanto, de alguna forma tendría que aceptar que por dentro estaba matándome. La busqué durante cuatro años, ella era la razón a todo y finalmente la perdí.

Sé que esto termina en cuanto lo veo a él.

Aprieto mis labios.

Kahler. Baniely se casó con ese miserable.

—Señora vómito Holbein— él la contempla sonriente, unen sus manos y la besa.


Me levanto antes de que alguno de los dos me reconozca, mis ojos se cristalizan inmediatamente, y me siento el peor de los cretinos. Toe no merece esto, desde luego que no. Salgo rápidamente de la terraza con pasos apresurados, pasó tanto tiempo desde la última vez que nos vimos, no somos los mismos jóvenes tontos de hace seis años; Baniely está formando su propia familia y quizá debería sentirme pleno por lo feliz que se ve. Tal vez es momento de aceptar que ni aún vivo podré ser feliz a su lado.

—¿Haiol?

Me detengo a mitad del camino, alguien está hablándome. Esa voz...no puede ser.

—¿De verdad estás aquí?— le pregunté irónicamente, volteé para encararlo y recibí una sonrisa de boca cerrada.

—No siempre se casa tú hermano con la chica que te gusta— encoge sus hombros, riendo. Está distinto a lo que era en mis recuerdos, ganó musculatura, es más alto y su carácter ya no parece tan apático.

—No tenía idea de que estábamos tan cerca— admití, si alguien me hubiera dicho que Baniely estaría en la misma playa por la que Toe insistió tanto, estaría durmiendo en ese pueblo aburrido y no matándome observando lo feliz que es con Kahler.

—Jumm, solo es una chica Haiol, vamos— sonó tan seguro, y ese aspecto nuevo de elegancia le sentaba demasiado bien—. Sé que puedes olvidarla, confío en que podemos.

—¿Ya no sientes nada por ella, Heng?

La frescura de la playa abrazaba nuestra piel, Heng desvió su mirada por unos segundos, suspirando con fuerza. Concentraba su vista en la terraza, a unos cuantos metros podíamos notar lo dichosos que se sentían Kahler y la chica que tanto queríamos; seguramente ambos compartían una de esas cosas patéticas, como llamarse vómito. Tan felices y sonrientes con un niño en los brazos de Kahler, atrapó más mi atención cuando su mano acarició el vientre de Baniely, ella sonreía aún más. Kahler la besó y lo odié demasiado por ser tan afortunado.

—Aún la quiero Haiol, pero amo más a Kahler. Aceptaría siempre la felicidad de mi hermano, aunque se trate de la mujer que ambos queremos.

—¿Tuvieron un hijo?

Heng está dudando, entiendo que sea incómodo estar revelándome este tipo de cosas. Y vamos, esto ya no puede ser más malo, ¿o si?

—Biológicamente solo Kahler es el padre de ese pequeño en sus brazos, aunque Ban ya lo ama y acepta como su hijo.

—Kahler estaba acariciando su vien...

Él me interrumpe con un bufido.

—Lo sospechaba desde hace semanas cuando Baniely estaba cerca de vomitarme— se ríe, mirando hacia ellos—, Kahler es patético, me alejó para que el vómito cayera sobre él. Son un asco.

—Entonces es verdad— pronuncié con nostalgia.

—Si, Baniely tendrá un hijo de Kahler. O hija.

—¿Sigue pensando que estoy muerto?

Heng se quedó callado, mirándome, metió las manos en los bolsillos de la cabardina oscura que vestía. La actitud que mostró fue un gran insulto hacia la mi, su lástima siendo tan evidente y verdadera por primera vez.


—Ya no tiene 18 años, piensa en lo difícil que fue para ella salir adelante. No tocamos el tema del pasado, Odler pide que me vaya y lo haré mañana —baja la mirada y sonríe —. Quería ver que al menos mi hermano si tuviera su final feliz, y conocer a mi sobrino me emocionó demasiado.

Lo poco que sabía de Heng, era que definitivamente en esos cinco años se desapareció, nadie supo nada él, ni siquiera Kahler. Podrían haber levantado una búsqueda, pero nadie quiso, estaban mejor sin él.
Verlo de pie, frente a mi, con ese porte más fuerte y seguro me brindó completa plenitud. ¿Había estado en el psiquiatria? ¿La terapia le ayudó en todos esos años?

—Aún tengo esas alucinaciones, Heng —susurré por lo bajo.

El tragó en seco, enfrentando mi mirada. Observé a mi alrededor, estábamos en un buen lugar para abordar este tema sin peligro. Heng se tensó tan pronto, tenía ese rostro preocupado y pasó las manos por su cabello, víctima de la frustración.

—Te recomendaría a mi psiquiatria pero sabemos que tú caso es distinto, extraño —fue todo lo que pudo decir.

Perfecto Heng. Es todo lo que necesitaba saber, si fuiste al psiquiatria.

—Haces que me sienta como un mutante.

Se rió.

—Eres peor que eso Haiol, y no te tengo miedo. Quédate solo, si llegas a tener hi...

—Lo sé Heng, la condena no pararía.

—¡Heng! — era la voz de Kahler, escuchándose muy cerca.

Miré a Heng, definitivamente sería la última vez que lo vería. Él comprendió todo, y agradecí que su sonrisa fuera la única farsa en ese instante. Ya estaba apunto de correr, y me sorprendió con el agarre de mi brazo izquierdo. Vi que se apresuró en colocar un bolígrafo sobre mi mano, y susurró lo siguiente:

—Toma una servilleta, o lo que encuentres. Pero no te vayas sin que ella sepa que estuviste aquí.

Le di una sonrisa antes de correr.

Han pasado tantos días desde la última vez que nos vimos, intenté grabarme el sonido de tu voz para siempre, y fue imposible. La he olvidado, al igual que tú risa, probablemente en unos años te recuerde menos de lo que ahora lo hago. Y eso reconforta demasiado, así que solo por esta vez no voy a llamarte Baniely.

Bien Dagna Zweig, lo has hecho tan jodidamente bien que ahora eres la esposa de Kahler Holbein, ¿mis felicitaciones? Qué las baje Kahler por su nuevo innodoro. En estos años, necesitaba una razón para cambiar lo que un día fui, te busqué Dag, lo hice hasta que un día terminé cansado y suspirando desde el edifico más alto de Francia; estaba seguro de que eras la chica más hermosa...y entonces
vi a Toe. Seguramente estoy enamorado y no quiero admitirlo. Si, es la misma chica que me obligó a pisar la arena de la playa dónde Kahler y tú unieron sus vidas. Ya estoy anotando el lugar en mi lista de peores sitios del mundo.

《Tengo que soltarte, sé que lo nuestro jamás fue tan fuerte. Solo quiero que sepas, y me duele aceptarlo, pero tú siempre fuiste lo mejor que tuve. Te quise de la forma en la que creí que significaba amar. Verte de nuevo, sonriendo, siendo maravillosamente feliz, es todo lo que me llevo de ti esta noche. Porque creí que eras la razón para poder seguir, y otra vez lo arruiné. Me engañé a mi mismo en imaginar que podríamos ser los mismos de hace seis años, escapé por ti, no te culpo pero la verdad es que aquél día; eras lo único que me motivaba a seguir con vida.

Existía una sola razón para mi, y esa eras tú espléndida .

Hoy mientras escribía esto, vi a Kahler besar tú vientre por quinta vez, admito que se ve tan emocionado en ser padre por segunda vez. La manera en la que te protege es envidiable, te ama, de verdad lo hace. Lo supe en el momento que me dio esta hoja y la guardó para ti.

La libertad siempre tuvo un precio cruel.

Esta noche, eres la razón que necesitaba para ser libre.

Y aunque no estés conmigo, ahora finalmente lo soy.

Ten una buena vida, sé feliz.

Te amaré siempre.

H.H


Ella terminó de leer la carta con lágrimas en los ojos, Kahler dejó un beso suave y cálido sobre su frente. Ambos estaban sentados cerca de la orilla en la playa, el vestido de Baniely cubierto de arena, y el traje fino de Kahler no tardó en arruinarse. A ninguno le importó lo que pensaran sus invitados, disfrutaban de la noche fresca y estrellada, mientras los recuerdos del pasado tormentoso que ambos compartían, acariciaban sus pieles. Tal vez ninguno llegó a considerar un futuro, y para sospresa de ambos ya existía. Él la tomó de la mano, mirándola a los ojos exclamó lo siguiente:

—Ya puedes despertar, seis años después por fin nos casamos.

Baniely lo observó atónita, Kahler no esperaba esa reacción y logró preocuparse un poco, hasta el grado de sacudirla.

—¡Dime qué no estás arrepentida de casarte con este infeliz!— el gesto de preocupación en su rostro fue digno de una foto—. Tú infeliz.

Baniely soltó una carcajada y él quedó más tranquilo al oírla.

—Ese día no te quedaste a hacerme sándwiches — la chica cruzó los brazos, sé que fingía molestia.

Kahler se inclinó lo suficiente para atrapar sus labios y besarla.

—Ahora te prepararé sándwiches toda una vida, hasta envejecer.

—Esa idea me pone muy hambrienta.

—Te ves tan sexy con este vestido, cariño.

—¡¿Estás llamándome cariñooo?! ¡Es la mejor noticia de esta noche!—Baniely grita emocionada—. ¡Ohhh espera tal vez no, mira esa vaca abduvizando!

Él arrugó sus cejas, reaccionando de inmediato.

—¿Dónde?— preguntó con ingenuidad, buscando respuestas en el cielo.

Seguro Baniely jamás olvidará lo pésima que fue su broma, lo cierto es que Kahler se apretaba el estómago, no podía contener la risa. Él y ella eran un desastre, de esos que son horribles y patéticos.

—No me reía tanto desde que me propusiste matrimonio y caiste por las escaleras.

—Shh, cállate Ban— Kahler se esforzó en ocultar su sonrisa—. ¿Qué tiene de novedoso llamarte cariño?

—No seas miserable— ella lo observó, seriamente —. Te la pasas llamándome vómito...

—Cielos Baniely, tendremos un hijo —Kahler acercó sus labios, manteniendo fija su mirada en la boca que tanto deseó por años—, te verás tan hermosa siendo mamá.

—¿Y si resultamos malos padres?

—No— responde con una sonrisa—, lo hemos hecho espectacular con Deneb. Y lo haremos aún mejor.

De pronto, algo cambió en la expresión de la chica. Lo que sea que fuera ese algo, ya estaba atormentándola.

— Kahler, ¿leíste la carta de Haiol?

Bajé mi mirada al oírla, pesaba demasiado escuchar cómo mi nombre escapaba de su boca de una forma angustiante. Imaginé que seguramente Kahler empezaría a incomodarse, también creía que él había leído mis letras. Y supe que estábamos equivocados cuando susurró un no como respuesta.

— No fui capaz de pronunciar algo, escucha Baniely, sé lo importante que es...

— Haiol ya no me importa, Kahler.

Eché mi cabeza hacia atrás, apretando mis ojos. Hubiera sido menos doloroso haberme marchado antes. Esas cinco palabras que ella soltó lograron destruirme.

— El y tú hermano me escogieron porque era parte de su plan— ella continuó hablando, la tranquilidad en su voz me llenó de furia—. No puedo quererlos, no después de todo lo que ocurrió en Piotet.

—Está vivo— él habló devastado, lo entendí perfectamente.

—Ojalá no hubiera aparecido.

Me di la vuelta, alejándome de mi escondite. El plan que tuve por varios años se fue directo a la basura. Encontré refugio en una esquina cerca de un local de comida francesa, levanté mi vista al cielo; limpiando mis lágrimas vi a lo lejos lo feliz que era la chica que amaba, una felicidad lejos de mi nombre. Comprendí que ese era nuestro final y no sé si alguna vez existió un principio, pero estaba consciente de que terminaba ahí. Con ellos. Conmigo.

De regreso al hotel, encontré a varias personas alarmadas, una pequeña cantidad lloraba sin cesar y la otra parte, parecía entrar en pánico al llamar por teléfono. La recepción se llenaba de quejas, un hombre moreno y alto de cabello cobrizo, sacudía violentamente al guardia de seguridad.

—¿Qué sucede?— dirigí mi mirada hacia un chico, quien posteaba rápidamente en su móvil.

—Hubo un asesinato en el hotel— mantuvo fijos sus ojos en los míos.

Tragué en seco, corrí de prisa hacia las escaleras, ignorando la presencia de los oficiales que invadieron la zona. No pretendía detenerme hasta que uno de ellos me tomó del brazo, y ocurrió de nuevo, esa corriente extraña en el cuerpo enviándome dolor. El oficial permaneció en transe por algunos segundos, buscaba respuestas en mi mirada y no las halló.

—No queda nadie allá arriba, todos los huéspedes han bajado.

—¡No veo a mi novia aquí!— subí el tono de mi voz, angustiado por Toe. Tenía que ir por ella, y si debía enfrentarme a varios policías lo haría.

— En la parte interior de la habitación observamos el cuerpo sin vida de una persona del sexo femenino — explicaba el oficial, mi corazón dio un vuelco —. Los peritos y el médico legista están en la habitación, esta es la fotografía de la víctima.

Era Toe.

Mi Toe, la chica que abandoné mientras dormía.

Diez minutos en darle vueltas al asunto, fue todo lo que necesité para perderla. El ciclo de destrucción se volvió a repetir, Darel, y ahora ella...

—¡TOEEEEEEE!— liberé un grito desgarrador, encaminándome de prisa a la habitación.

Los oficiales intentaban ocuparse de mi, ninguno pudo luchar contra un hombre que ya conocía el dolor, y lo que significaba perder.

Nadie me detuvo, derribé la puerta con tanta violencia que los oficiales me apuntaron con sus armas al verme entrar. Lloré con fuerza, el cuerpo sin vida de Toe descansaba frente a mi. Todos esos pensamientos de culpa invadieron mi mente, caí a su lado ignorando la presencia del forense, era un joven de cabello rizado y piel morena; colocó su mano en mi hombro, pidiéndome que me marchara.


—¡Es mi novia! — grité entre lágrimas. Mi voz sonó tan rota que logró conmover al sujeto, se quedó quieto mirándome con dolor.

—Lo siento mucho, el fiscal procederá al levantamiento del cadáver. Los peritos se encargarán de las huellas, manchas, y un objeto que encontramos. Zeus, muéstrale la fotografía al joven — le ordenó a un sujeto que aparentemente se veía mayor que él. La mirada misteriosa del chico se encontró con la mía, inhaló profundamente y me mostró la fotografía.

Comprendí que había una parte oscura siendo oculta, era tan complicado razonar en medio de la pérdida, pero separé el dolor al menos por un breve instante. Lo hice por Toe. Haría justicia por ella. Los primeros en abandonar la escena fueron los peritos y dos oficiales, llevé ambas manos a mi cabeza, totalmente confundido. Mi respiración se aceleraba, de nuevo estaba suciéndome. No pude canalizar el dolor, mis venas empezaron a notarse más y el brazo dolía tanto que solté un quejido estremecedor.

—¿Quién fue?— giré lentamente, enfrentando a los únicos que quedaban en la habitación. No logré contener mi rabia, todo ese dolor presionando el pecho hasta gritar—. ¡¿QUIÉN A MATÓ A TOE?!

El grito revelador, cada vez más fuerte. El llanto continuaba, miraba aún costado el cuerpo de Toe y sentí tanto remordimiento, culpa, rabia. Apreté mis puños y enfrenté la mirada de los tipos que enseguida apuntaron hacia mi. No tenían ni la menor idea de lo divertidas que serían para mi, sus inútiles armas.

Ocurrió tan rápido, sentí un extraño y fuerte golpe por detrás, hasta caer. Mi frente se impactó contra el suelo, apenas había caído y noté como la sangre empezaba a correr.

—Mientras vivas seguirás siendo una amenaza — pronunciaba una voz femenina, apretó el gatillo y los recuerdos más dolorosos desfilaron cruelmente frente a mi.

Sonell matando a mi verdadero padre.

Sonell abusando de sus hijos.

Sonell pidiéndome que acabara con Kahler.

Sonell apostando su dinero por mi.

La lápida con el nombre de mi mejor amigo.

La noche en la que por fin creí estar enamorado.

Espléndida siendo feliz con Kahler.

El cuerpo sin vida de Toe.

La única estación con destino siniestro era para mi. Tal vez no habría otra salida, y supe que así sería... en el instante en que ella por fin lo hizo.

La chica de cabello rosa soltó el gatillo.






●●●

Paola: Ohhh Heng (Lo mira preocupada, se distrae un poco porque quién no lo estaría. Heni es el más guapo)

Heng: (La observa lleno de indeferencia, e increíblemente dos segundos después le sonríe) Mmm creo que nadie entendió y menos este final, Pao.

Paola: ¡Necesito saber qué piensas de esto Heng! (Está apunto de enloquecer)

Heng: Sin aspecto de loca porque me asusto mucho, ¿ok?

Paola: Creí que tenías un gusto por las chicas lo...

Heng: (Se ríe, aghhhh se está riendo) No seas ruidosa, mejor ve al grano.

Paola: (Entra en una crisis existencial pero se recupera muy pronto) Escucha poste con estilo dark, nadie sabe qué pensar respecto a las haches, ¿Estás satisfecho con ese final donde Baniely se quedó con uno de los Holbein? Tú hermano por cierto.

Heng: La loca, también fue una mentirosa y no creo que haya sido tan perfecta como Haiol la describe...

(Paola le da un manotazo)

Heng: Oh si, ¿verdad que duele tanto aceptarlo?

Paola: (Se enoja pero lo perdona porque tiene la voz más profunda y la mente más sabionda de las haches) Sisisi, continúa cari.

Heng: Como todo cabellero, sé que la loca merecía todo o quizá nada. Y no creo que alguno de los tres fuera ese todo. Ella debió encontrar la felicidad lejos de su pasado, y Kahler es justamente eso. Si gente, estoy protestando.

(Risas)

Paola: ¿Estás diciéndome que querías que Daeng triunfara?

Heng: Nah, yo no merezco ni el amor de los lectores. Mi ship siempre será Kaeng.

Paola: Todo lo que has soltado hasta ahora me duele tanto Heng.

Heng: (Hace un mohín) Ya fue suficiente dolor, ¿les doy la noticia?

Paola: Adelante, muero porque cierres la boca.

Heng: Por ser la hache más atractiva, enigmática, él más noble y gentil de los tres (pestañea fingiendo inocencia) tendremos un segundo extra y será el mío; viene con todo, ya sabemos que soy magnífico y en mi defensa, fue injusto haber narrado casi nada.

Paola: Mentiste mucho Heng.

Heng: Las personas buenas también hacen cosas malas. Si supieran algunas cosas de Kah...









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