-¿Cómo te fue hoy hijo? –Pregunto su padre abriendo una de las cajas.

-Me ha ido bien… ¿Qué son esas cajas, papá? –Se acerco hasta donde estaba una de ellas sacando una pequeña bolsa.- ¿Uh?

-¡Oh! Veo que ya viste lo que nos mando el jefe de la empresa Plus –Sonrió sacando otra bolsa igual a la que su hijo había tomado.- nos han regalado algunas cosas para decorar la casa, ya que ellos vendrán a comer en unos días, su hijo mayor quiere conocerte hijo.

-¿Qué? –Sus ojos se abrieron a la par dejando caer la bolsa que detenía en sus manos momentos atrás, vio a su padre con deje de sorpresa negando.- yo no quiero conocerle papá, estoy muy bien así como estoy.

Basta, Taemin. Ellos vendrán y los conocerás quieras o no, tú eres mí único hijo y casi dueño de mi empresa –Se levanto de su lugar agachándose para levantar la bolsa que su hijo había dejado caer segundos atrás, regreso al sofá sentándose al lado de su esposa dejando la bolsa en la caja.- así que ya verás que comenzar a comprar para verte bien hijo. Ah y mañana faltaras a la escuela, tenemos que llevarte con el doctor nuevo para ver lo de tú caso.

Soltó un suspiro mientras asentía repetidas veces con su cabeza, estaba cansado de que sus padres le escondieran las cosas. Él no tenía interés por conocer al hijo de otro fulano, regreso a su habitación tirándose en la cama, cerrando sus ojos al momento de haber tocado el colchón. Sus padres siempre hacían lo mismo estaba harto de que controlaran su vida a su antojo, ¿Qué acaso no podía tener una familia normal como los demás chicos de su escuela? ¿Qué no podía decidir que usar y qué no? Al parecer así seria toda su vida. Se dio la vuelta quedando boca arriba en la cama viendo el techo detenidamente. Ahora mismo Key debería estar durmiendo y no quería interrumpirlo por culpa de los caprichos de sus padre, estaba cansado, necesitaba tener libertad.

A los pocos segundos la puerta de la su habitación se abrió dejando pasar a una señora alta, cabello lago negro, labios gruesos y rojizos como los de él, sus ojos eran redondos y claros unos hermosos ojos a decir verdad a pesar de haber dado a luz a Taemin ella seguía teniendo un cuerpo que dejaba mucho de qué hablar. Esta se sentó al lado de su pequeño mirándole con una de sus cejas alzadas para después levantar su vista al techo y mirar lo que su hijo veía en esos momentos, una sonrisa se formo en sus labios para después picar la panza de Taemin haciéndole reír al afectado.

-¡Omma! –Se sentó mirando a su madre con una sonrisa en sus labios.

-Mi pequeño, ¿Qué hacías viendo el techo, mh? –Se acomodo el cabello detrás de la oreja con una sonrisa en sus gruesos labios.- mira… Eso que dijo tú padre es cierto, ese chico al parecer gusta de ti, debo admitir que nunca había conocido a su hijo así que a mí no me metan en sus cosas –Un puchero apareció en los labios de su madre he ahí la respuesta de donde Taemin había sacado su ternura.- ya verás que serán buenos amigos mi pequeño.

-Mamá… No me gusta qué papá me controle la vida, ¿Sabes que los quiero? Pero no es para qué él haga eso –Respiro profundamente bajando su cabeza.- mañana es mi primer día con ese nuevo doctor y en verdad tengo algo de miedo… Necesito a Key.

Su madre era la única qué sabía que estaba enamorad de su “amigo” ella le abrazo mientras acariciaba su cabello con una de sus manos mientas sonreía.

La hija de Kim KiBum.¡Lee esta historia GRATIS!