Como lo tenía planeado llovió... pero el partido no se cánselo (El entrenador no quería cancelarlo y tuvimos que jugar con un clima pésimo), pero al final de todo ganamos, si ganamos, gracias a las jugadas de Román, ¿Quién lo diría no?
La verdad es que me alegro de que hayamos ganado nuestro primer partido de temporada.

Ya que me quite un peso de encima (el partido), ahora tengo que hacerlo con lo otro que tengo en estos instantes en sima de mi.

—Dafne ... Con un carajo deja de abrazarme, estoy hasta la ma... —Me encuentro realmente frustrado, Dafne tiene abrazándome desde que termine el partido—. Ya déjame.

Da saltitos pequeños y trata de darme besos, le emocionan los partidos, pero yo le emociono mas, trato de empujarla pero demonios se aferra a mi como si su vida dependiera de sostenerme y no dejarme. Aunque no lo dudo.

—¿Por qué? —Pregunta incrédula—.Yo solo quiero estar contigo. Vamos Eliot.

—Dafne, eres empalagosa y me estas hartando —Confieso cansado.

Ella parece sorprendida, y se separa un poco de mi, pero aún así no me suelta todavía, sin duda las porristas también tienen fuerza.

—¿Que acaso ya no te llamo la atención? —Pregunta indignada... Hasta yo me hago esa pregunta... Y la respuesta es que solo sería por algún rato que esté aburrido—. Porque si es así, dime que puedo hacer, yo podría hacer cualquier cosa por ti y lo sabes Eliot.

Y lo peor de todo era que si lo sabía.

—Vete, dices que harías cualquier cosa por mi, pues vete, veta ya, en serio ya no te soporto, te la pasas acosándome, era divertido hace unos meses, pero ya no —Respondo enojado—, déjame en paz Dafne.

—¿Entonces se acabo?

—No se puede acabar algo que nunca empezó, Dafne —Tal vez fui un poco rudo con esta última frase, pero tenía que hacer de todo para apartarla de mi camino de una buena vez por todas.

Ella se separó por completo de mi. Pero se acercó a mi oído al instante. Y susurro.

—Quiero que entiendas una cosa Eliot Valerio, a mi me gusta obtener las cosas, por las buenas o por las malas, pero por el momento no te voy a insistir, pero cuidado... serás mío —Con esta última frase se fue, aunque volteo una vez más y en su mirada pude ver determinación.

Eso dio miedo.
Aunque si realmente piensa ser determinada como lo dijo, menos le haré caso.

Voy al vestidor, no podía ir antes ya que Dafne no me soltaba, y lo que me encuentro afuera de ellos es a una pelirroja con un suéter rojo y unos pantalones negro.

Decido acercarme a ella, colocó mi brazo en la pared junto a su cabeza.

—¿Vienes a esperarme, Cariño? —Le digo mientras le sonrió y después le guiñó un ojo—.Esta bien que no aguantaras no verme, pero es demasiado rápido, Cariño.

Ella pone sus ojos en blanco, no puedo evitar hacer este tipo de comentarios, simplemente los disfruto.

—Idiota —Es lo único que dice.

—Cariño, que boca —No puedo evitar sacar una sonrisa—. Entonces ¿Si me vienes a ver?, claramente para felicitarme por haber ganado, y darme un gran beso.

—Tienes una imaginación de un niño pequeño... No Eliot no vengo a felicitarte, no estoy aquí por ti, estoy esperando a mi hermano Román —Suspira cansada o tal vez harta de mi—. Y no me vuelvas a llamar "Cariño" en tu vida, porque tu y yo no somos nada.

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