Me desperté, y no fue porque quisiera hacerlo, no todavía, si no, por un mensaje del entrenador, el celular no dejaba de sonar.

"Partido hoy, ya empiezan la temporada así que a darle con todo hoy, que no se te olvide tu uniforme"

Y si le voy a dar con todo hoy pero no al partido si no a usted, por despertarme tan temprano todavía tenía otros 40 minutos de sueño profundo.

Y como se que no me podré volver a dormir me levanto de la cama y camino hacia la ventana, quito la cortina y me doy cuenta de que hay muchas nubes, todavía es temprano para ver el clima, pero se me hace que va a llover hoy.

Joder pero que hermoso día para que llueva y tenga un partido, oh si hoy es mi día. Este tipo de días no tengo nada de suerte. Genial solamente genial.

Me meto a bañar y no hay agua caliente, no sale con un carajo, sin duda hoy no va a ser mi día.

Salgo de bañar, y para mi suerte me resbalo provocando un gran golpe en mi brazo derecho, ahogo un grito... Ya que si me ha dolido. Mierda.

Pasa mi día... Volando la verdad.
Ya es la salida, voy a ir a la casa de Eduardo a comer.

—Pero lo que no entiendo es —Y pregunta Ed por sexta vez en el día—, ¿Cómo carajos es que salió volando el puré de papas a tu camisa?

Si, escucharon bien un puré salió volando directo a mi camisa, oh si mi día perfecto, para acabarla todo el mundo lo vio y se empezaron a reír como locos.

—Ni yo, la verdad —Digo mientras me encojo de hombros, lo cierto es que no me afecta en lo absoluto—, los días nublados definitivamente no son mis días.

—Ya lo creo —Me dice mientras ríe un poco.

Seguimos platicando de otras cosas, como las estrategias de hoy y cosas por el estilo.
Hasta que... ¡PUM! Choco con un locker y me caigo al piso, perfecto. Mi día, el mejor de todos.

—Eliot, estoy pensando seriamente en cambiarte el apodo a Patoso en lugar de que Leire lo tenga.

—Ja, ja... Qué gracioso Eduardo —Pero no fui yo quien respondió eso, si no una voz fría, una voz dulce y directa, la voz de Leire—. Pero ¿Sabes?, no estaría tan mal, con el día que Eliot ha tenido. Le vendría bien ese apodo a él.

Y se empieza a reír de mí, perfecto solo perfecto. Todo el mundo se ríe de mí hoy, y lo peor de todo es que no se como defenderme.

—Dijiste que no me volverías a dirigir la palabra o algo así —Le digo a Leire recordando nuestra última conversación.

—No dije exactamente eso, pero no seria mala idea la verdad —Ella suspira mientras sale una pequeña sonrisa de sus labios—. Pero seria mas fácil, si dejaras de chocar conmigo. Como el miércoles o chocar con mi casillero. Porque si, la puerta con la que chocaste era mi casillero.

—Ella tiene un buen punto Eliot, yo diría que tu eres quien ocasiona el problema —Resalta Ed burlesco.

—¿Sabes? —Me volteó hacia con él muy enojado—, no ayudas Eduardo.

—Bueno, ya me tengo que ir, adiós, y por favor Valerio deja de chocar conmigo, me estoy empezando a hartar de esto —Dice y con eso se va mientras cierra su puerta muy agresiva.

Y se fue por el pasillo, como el otro día, como si nada. Ella es tan directa, y no me quiere en su camino. Una chica tan directa... En serio sigo sin poder comprender porque ella es fría conmigo, tiene sus razones es cierto, pero vamos... Todas las chicas olvidan esas razones si yo llego y les hablo; es como si empezáramos de cero. ¿Por que no pasa con ella exactamente lo mismo?

Ella sin duda no quiere que yo esté en su camino.
¿Pero yo la quería en el mío? Ni la menor idea tenía. Me provocaba esa emoción de saber que ella no es fácil, pero que yo quería conseguirlo.

Si, yo quería saber más sobre esa pelirroja, yo quería saber más sobre Leire, saber más sobre la hermana de Román...
¡Eso es!, si me quiero acercar a ella tengo que acercarme a Román, eso es inteligente... Pero el problema es que Román ahorita no me trae buena cara desde la fiesta. Creo que no es demasiado inteligente eso ahorita. Ya se que tengo el diploma de mujeriego, pero no cree que no le hice nada a su hermana. Esta bien ningún hermano lo creería, pero ahora es cierto, pero quién sabe en un futuro.

Pero tal vez tenga oportunidad de hablar con ella en el partido de hoy, bien si es que no es cortante y se va, porque es obvio que tiene que ir por su hermano.
En fin.
Sigo sin entender porqué sigo obsesionado con esta chica de ojos verdes. Ella es muy fría. Nunca me había metido en este tipo de terreno pero creo que me gusta experimentar y más si es con ella.

En fin.

—¿Ya bajaste de tu nube? —Eduardo esta chasqueando sus dedos enfrente de mi.

—¿Eh? ¡Ah, si!

—Bueno ya vámonos, que tengo hambre, poco mas y te dejo —Y finge dolor de estómago—, Eliot neta últimamente estás ahí en esa nube, eso no es bueno en ti.

No digo nada porque no se que responder. Salimos del instituto.
Y ¿Adivinen el hermoso clima de ahorita? Nada más y nada menos que tenemos nubes con truenos, como dije mi día perfecto.

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