Capítulo 12:

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  Cuando era pequeña y escuchaba algo que no quería escuchar, me sentaba en un rincón, y hundía mi rostro entre mis rodillas tarareando una canción para olvidar el porqué empecé a hacer eso en un momento. Igual que estoy ahora, me encuentro  en el suelo balanceándome de un lado a otro intentando repetirme que no estoy en una limusina persiguiendo a Borgen. Pero no puedo dejarlo, porque es cierto y lo estoy viviendo justo en este momento.

  Otro giro y otro grito, intento reprimir sonidos ahogados que se acumulan en mi garganta lentamente, no puedo acordarme que pasó y si lo recuerdo solo veo reflejos lentos de mi bailando con Ryan y que me encuentro caminando por pasillos desechos y viejos, deteriorados y opacos. Es como estar mi casa y reprimir el recuerdo de que estuviste ahí.

  —Respira Emma, relájate —Dave me acaricia el hombro lentamente.

  No quiero, no puedo calmarme. Soy una maldita idiota, me desmayé y no supe nada más, no se que están planeando hacer cuando lleguen, es un hombre rico lleno de poder, no tendrá una casucha flanqueando como las demás en una calle cualquiera, lo conozco desde que tenía siete años, él era aclamado por todos.

  —Emma, ponte de pie —me dice Ryan, veo que tiene una sonrisa algo ladeada en su rostro.

  Asiento y empujo con mis brazos hasta sentarme en el asiento esperando alguna otra que me digan. Dave está jugando con un cuchillo en su mano, lo da vuelta entre sus largos dedos rápidamente volviendo y volviendo miles de veces, colocando su dedo índice para que el filo lo roce y salga un tanto de sangre cada vez, lame su herida y sigue mirando hacia delante mientras hace tajos en sus dedos como si fuera algo común.

  —Ya estaremos llegando —Ethan avisa sin quitar la vista de adelante.

  El miedo me recorre e intento ver por mi ventana tratando de divisar algo conocido en mi memoria, las calles siempre serán de asfalto gastado con marcas de ruedas violentas en giros bruscos pero no me sirve para nada, veo metal encarnado en la tierra que me sorprende al ver como se comienza a formar una verja gigante pasando dos metros de alto y más. Por la reputación de Borgen, sospecho que ya estaremos llegando. El coche se detiene de forma lenta con un sonido chirriante quejándose en el vacío y gélido aire que me rodea.

 —Hemos llegado.

  Entonces el cuchillo de Dave se detiene.

  En medio del silencio que abunda dentro del coche, alguien suspira y lanza un sonido ahogado, en momentos me cuestiono si fue alguno de los muchachos o si fui yo. Comienzo a olvidar las acciones que hago. Nos detuvimos viendo como las puertas de la enorme verja se abrían dejando pasar a Borgen pero Ethan estaba lo suficientemente gélido como para poder moverse de su lugar y luego tan solo se cerraron dejándonos a la deriva en la calle Turner sin poder movernos, después de eso nadie dijo una palabra y tensaba más el aire, Ryan parecía no respirar por momentos y a veces el calor se agolpaba en mi nuca por el suspenso que estaba sufriendo en ese instante. Pero ahora gracias a ese suspiro se que no están muertos y se que yo también sigo viva.

  Dave suelta el cuchillo y todos soltamos un asombro cuando repiquetea contra el suelo. Tengo que moverme, ésta es mi misión, yo fui a la que dijeron que tenía que asesinarlo, la que se tiene que sacrificar. Muevo mis dedos lentamente sintiendo un dolor por mis articulaciones y sostengo la manija algo temblorosa. Abro la puerta lentamente percatándome de que no se den cuenta de mis movimientos y entonces rechina fuertemente y todos se vuelven hacia mí. Estoy incómoda.

La secta © #1 (SIN EDITAR)Where stories live. Discover now