Zayn se distrajo con cualquier cosa que impidiera fijarse en el ceño fruncido de Liam. No quería pensar en cuales nuevos reproches tendría que espetarle ahora. Una vez que se le terminaron las excusas, se paró frente a él. Era tan guapo que le costaba respirar si lo miraba por mucho tiempo. Le sonrió intentando disimular el nerviosismo y esperó a que dijera algo.

Tenía claro lo que iba a decir, hasta que Zayn sonrió y se le olvidó hasta su nombre. Era la misma sonrisa de siempre, se recriminó Liam intentando controlar sus nervios. Y era la misma reacción que provocaba siempre, se contestó asumiendo que siempre lo descontrolaría con tanta facilidad.

-¡Ahm! Parece que estuviéramos a punto de cometer un delito, en vez de... -tragó saliva y se recordó que él no era un novato en eso- ¡Oh, Dios! ¡Esto es absurdo! No podemos quedarnos quietos mirándonos esperando a que algo pase -protestó Zayn con una sonrisa que Liam malinterpretó como serena.

-No sé qué se supone debemos hacer. Nunca me he encontrado con esta situación -replicó manteniendo su aspecto inamovible.

-¿Crees que yo sí? -preguntó Zayn intentado no parecer ofendido.

-Quiero decir, que cuando me he acostado con algún hombre suele haber precedido un coqueteo -explicó Liam inexpresivo.

-Normal. Eso es lo lógico. Para acostarte con alguien tienes que desearlo y saber que eres correspondido -afirmó Zayn mientras le daba la espalda para quitarse la ropa de abrigo. Quedándose solo con la camisa entallada.

-¡Aja! -fue lo único que pudo decir al ver como la camisa marcaba su cuerpo.

Zayn decidió que si iba a hacer aquello, al menos, lo haría bien. Desde que Liam lo descubrió y él admitió sus sentimientos, había estado tan ocupado auto-compadeciéndose, que había olvidado lo divertido que podía ser el sexo. Y con Liam era mucho más que eso ¿Por qué no iba a disfrutarlo? Quería que Liam lo apreciara por quien era, pero eso no ocurría. Tenían un trato. Y aunque Zayn quería aprovecharlo para recuperarlo, de todas formas tenía que acostarse con él. Para qué fingir que era algo desagradable si lo estaba deseando. Pero si iban a tener una relación íntima sería bajo su control. Ya le había hecho bastante daño.

Se acercó a él lentamente con la sonrisa más provocativa que pudo esbozar. Comenzó a quitarle el abrigo suavemente, sin tocar ninguna parte de su piel. Lo que hacía que él deseara aún más el contacto.

-Aquí hace calor. Quítate el abrigo -comentó Zayn mientras se lo quitaba por completo y lo echaba sobre una silla, para regresar rápidamente frente a él. A escasos centímetros de sus labios, observó como Liam se lo comía con la mirada- Vamos a mi dormitorio, porque creo que si me acerco más a ti, nunca llegaremos a la cama.

Liam estaba seguro de ello. Desde que se le acercó irradiando sensualidad por cada poro de su piel, en lo único que había pensado era en desnudarlo allí mismo y hacerlo suyo. Se maldijo por tener tan poco autocontrol y ser tan obvio ante él. Pero no pudo evitar seguir a ese cuerpo insinuante que se contoneaba ante él hasta el dormitorio.

Zayn se quitó las botas y se sentó en la cama risueño y sensual. Ladeó la cabeza levemente para observar al crispado chico en la puerta y se rió. Liam estaba tan nervioso como él y lo deseaba de igual forma. Pero Zayn disimulaba mucho mejor.

Así que Zayn quería jugar. Había conocido a demasiados hombres para saber que Zayn había tomado el control de la situación. Pero él nunca lo permitía. Siempre era él el que hacía que su acompañante sexual se muriera de deseo. Y no iba a ser Zayn el primero en hacer que su deseo lo controlara a él. Ya lo había hecho con anterioridad. Pero nunca más.

Su seguridad en mantener su deseo a raya, se esfumó como si nunca hubiera existido al verlo quitarse la camisa.

-Como te veo algo pasivo, pensé en echarte una mano -dijo Zayn burlón tirándole la camisa a la cara.

Eso fue demasiado para el frágil dominio de Liam. Tiró la camisa a un lado, y con ella su propia camiseta, y se tiró en la cama sobre Zayn. Lo tendió de espaldas sobre el colchón, cubriéndolo con su esbelto cuerpo. Arremetió contra su boca en un apasionado beso. Lo apretó fuertemente contra él, aferrándose a su cintura. Zayn le devolvió el beso con la misma ansia, hundiendo sus dedos en su cabello. Una mano se desplazó de la pequeña cintura a los pectorales, masajeando un sonrosado pezón. Zayn se arqueó de deseo por el contacto, buscando desesperadamente su roce. Liam aceptó lo que se le ofrecía y rodeó el duro pezón con sus labios. Jugó y se deleitó con él y su gemelo. Bajó sus besos por la suave piel del vientre, pasando de largo, hasta llegar a los muslos. Le quitó con lentitud los vaqueros y el bóxer. Besó cada centímetro de piel, mordisqueando el interior de los muslos. Torturándolo al no llegar nunca donde más lo deseaba.

-Liam... -musitó Zayn desesperado mientras se revolvía sobre las sábanas.

Comprendió la plegaria. Dibujó suaves círculos con un dedo sobre los casi inexistentes rizos de su entrepierna. Untó un poco de lubricante en sus dedos y jugó con el miembro erecto, bombeándolo de arriba hacia abajo. Luego acarició los testículos, dándole pequeños tirones. Untó un poco más de lubricante y separó las mejillas y lo introdujo con anhelo, tan profundo como le fue posible. Zayn gimió y Liam se juró era el sonido más melodioso que había escuchado nunca. Acompañó la siguiente embestida con otro dedo más, haciendo que Zayn sintiera que iba a estallar de desesperación. Cuando notó como su interior se contraía sobre sus dedos, Liam no fue capaz de controlarse más. Se separó con rapidez de Zayn, se deshizo de sus pantalones y bóxer, buscó en su pantalón y miró a Zayn enseñándole un preservativo. Zayn asintió. Como él había imaginado Zayn ya no tomaba la píldora. Eso provocó una oleada involuntaria de felicidad. No había estado con ningún otro hombre desde él. O al menos, no con regularidad.

Se colocó la protección y volvió junto a Zayn. Le acarició con ternura el cabello y lo besó. Era un beso dulce y profundo, trasmitiéndole todo lo que no era capaz de decirle con palabras. Se colocó sobre él al notar como el coqueto hombre le acariciaba la pantorrilla con su pequeño pie. Separó más sus muslos y se acomodó entre ellos, teniendo plena accesibilidad a su entrada. Zayn gimió al notar su dura erección contra la entrada de su ansioso centro de placer. Liam se posicionó, pero no lo embistió. Zayn alarmado por no notarlo allí donde quería lo miró. Eso era exactamente lo que Liam estaba buscando, encontrarse con sus enormes y preciosos ojos. Quería verlo y que lo viera en el momento en el que entraba en él.

Con inquietante suavidad fue entrando en Zayn. Torturándolo con cada centímetro. Disfrutando de la excitación que mostraban sus apasionados ojos. Lo embistió con profundidad, como protesta, cuando Zayn cerró los ojos. Secuestró su cara entre las manos, obligándolo a mirarlo. Con lánguido interés Zayn lo hizo, mordiéndose el labio, disfrutando de la invasión. Liam buscó sus labios con desesperación y comenzó a moverse suavemente sobre él. Zayn ya estaba demasiado excitado para tanta represión. Lo rodeó por la cintura y lo invitó a que aligerara las embestidas. Y así lo hizo.

Liam intentaba mantener la cordura, pero fue imposible seguir respirando cuando notó como Zayn lo apretaba como si lo quisiera engullir. Los espasmos de Zayn lo llevaron a él a acompañarlo a un éxtasis poco conocido, pero infinitamente más placentero que cualquier otro.

Solo con Zayn podía sentir que volaba dejando atrás cualquier realidad. Solo con él podía sentir tal grado de felicidad. Solo con él podía sentir que encontraba su lugar en el mundo ¡Solo con él!

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!