Capítulo 12 - T2

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Al entrar a la sala común, miré a Mattheo sentado, jugando con su varita... Cuando me vió entrar, levantó la vista y sonrió cínico...

— A ti te quería ver... – Se levantó del asiento y se dirigió a mí.

Me sentía insegura, quería salir corriendo de aquél lugar, sabía que Mattheo quería hablar, pero no terminaría en nada bueno.

— ¿Qué quieres, Mattheo? – Pregunté cortante y puse los ojos en blanco, mientras trataba de alejarme.

— ¿Acaso mi querido hermanito ya te contó todo lo que ocasionaste con tu "desmayada" aquel día? – Se acercó más y hablaba molesto. — Nada hubiera pasado si tú no me hubieras golpeado... – Trataba de mantenerme traquila y no demostrar miedo. — Ojalá te hubieras muerto ese día.

— ¡Maldito enfermo!... – Lo empujé con mis manos en su pecho y caminé con dirección a mi habitación.

Ya era bastante tarde, eran las 2:30 am y no tenía nada de sueño, me iba a poner a leer cuando tocaron mi puerta con desesperación...

Me levanté a abrir y me topé con Tom, casi cayéndose encima mío...

— ¡Hola, amor!... – Me abrazó sonriendo. Había estado tomando alcohol, era más que obvio.

— Tom... ¿Qué pasa? – Le respondí al abrazo, solo esperaba que no se pusiera agresivo

— ¡Amor mío!, te extrañé demasiado... – Se acercó y me robó un pequeño beso.

— Tom, estás ebrio, vete a dormir. – Puse uno de sus brazos al rededor de mi cuello, para ayudarlo un poco a caminar, sabría que si no lo ayudaba no llegaría vivo a su habitación.

— Te quiero en mi cama... – Soltó una carcajada.

— Cállate, Tom... – Con una de mis manos le tapé la boca, no quería que nos encontraran, y menos a Tom borracho.

— Te quiero hacer el amor.. – Comenzó a besar mi cuello.

— T-tom, estás demasiado ebrio. – Comenzaba a ponerme nerviosa. – Mañana no recordarás nada de esto así que vamos a tu habitación. – Comencé a caminar por el pasillo, asegurándome que no se cayera.

— Pero solo si duermes conmigo... – Me sonrio de lado, entre cerrando los ojos...

— Sí, sí... – puse los ojos en blanco siguiendo "su juego". – Ya cállate y no hagas ruido, o te van a reportar con Dumbledore...– Hice una pausa – Créeme que no voy a dudar en burlarme de ti mañana. – Sonreí.

— Te quiero mucho osita... – Tom me abrazó, nunca había sido tan cariñoso aunque estuviera bajo las sustancias del alcohol.

— Tom, basta – Me alejé de su abrazo. – Camina, tu dormitorio está cerca. – Jalé un poco de su camisa.

Aunque Tom se encontraba bajo las sustancias del alcohol, se miraba perfecto... Tenía las mejillas levemente sonrojadas de un color fucsia, sus ojos estaban un poco rojos, ojeras marcadas, cabello despeinado, y sus labios formando una sonrisa tierna.

— Nunca más dejaré que tomes alcohol... – Me burlé de su actitud, ya habíamos llegado a su habitación así que abrí la puerta con mucho cuidado y entramos. – Listo. Manten cerca el bote de basura por si quieres vomitar, buenas noches... – Estaba a punto de salir de la habitación cuando Tom me tomó de la muñeca e hizo que lo mirara.

— Quédate un rato conmigo, ¿sí? – Hizo un puchero. Se veía tan ridículo y tierno a la vez, parecía que él Tom egoísta y traicionero había desaparecido por completo.

— Sólo un rato, y acepto porqué no tengo sueño... – Cerré la puerta a mis espaldas.

— ¡Sí! – Exclamó Tom emocionado. – Ven, vamos a bailar. – Me tomó de las manos y me acercó a su cuerpo.

— Tom, esp... – Me interrumpió.

— Shh... Solo déjate llevar... – Me sonrió coqueto, no pude evitar bajar la mirada y toparme que los dos primeros botones de su camisa estaban abiertos, mostrando un aspecto más superior en él.

Puso sus manos en mi cintura y comenzó a bailar de un lado al otro, mientras yo tenía mis brazos al rededor de su cuello, y mi cabeza apoyada en su pecho... Lo más extraño es que no olía a alcohol...

— ¿Sabés? ... – Dije rompiendo el silencio y mirando a Tom a los ojos.

— ¿Qué sucede, bonita? – Con uno de sus dedos tocó la punta de mí nariz.

— Te sigo amando... – Contesté en casi un susurro.

— Yo también... – Hundió su cabeza en mi cuello y me abrazó con fuerzas.

Nos quedamos un momento así, hasta que sentí lágrimas caer por mi cuello, Tom estaba llorando...

—¿Qué sucede? – Tom se alejó un poco de mi. – ¿Por qué lloras? – Pregunté.

— En la mañana le pisé la patita a un gatito, y me siento mal... – Tom se echó a llorar, en ese momento me quería morir de risa.

— Tom, no llores... – No pude evitar soltar una pequeña risa y volver a abrazarlo. – El gatito debe estar bien...

— Sabías que el pavo y la gallina son hermanos? – Dijo sollozando. Es definitivo, nunca más debería volver a tomar alcohol o algo así.

— ¿Eso que tiene que ver con el gato?.

— Que la gallina vuela y el gato no. – Comenzó a llorar de nuevo.

— Tom... Mejor duerme, sino, vas a seguir diciendo ridiculeces y yo no pararé de molestarte mañana. – Sonreí y lo empujé ligeramente a la cama, pero él alcanzó a jalar un poco el pantalón de mi pijama, haciendo que cayera arriba de él.

Me sonrió coqueto, y pasó sus manos por mis caderas, después mi cintura, hasta causarme un escalofrío...

— Ya basta... Es muy tarde... Me quité de su encima y me senté en la orilla de la cama, él hizo lo mismo, se sentó y se apoyó en sus codos...

— Duerme conmigo... – Suplicó.

— No... Ya te dije que no, Tom...- Dije tratando de sonar seria.

— ¡Por favooor! – Extendió la palabra, sonando aún más dramático.

— Solo voy al baño... – Traté de cambiar de tema y corrí al pequeño baño dentro de su habitación.

Al salir del baño, abrí la puerta tratando de no hacer ruido, y efectivamente, Tom estaba profundamente dormido en su cama...

Lo tapé con una cobija y salí de la habitación en silencio... Sonreí inconscientemente para mis adentros y me alejé por el pasillo...









Definitivamente este es mí capítulo favorito!.

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