Capítulo 32

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Las semanas fueron pasando y la amistad entre ellos se fue evaporando como el humo de una hoguera en sus últimos coletazos. Liam no soportaba ver la expectación que levantaba allí donde iba Zayn. Ya no disimulaba sus atributos y lo torturaba cada día más. Era incapaz de estar cerca de él, por mucho que quisiera mantener la relación que una vez tuvieron. Había desaparecido. Zayn era un perverso adonis que lo torturaba con cada sonrisa y él estaba harto de fingir que todo estaba bien entre ellos.

Cada día Zayn estaba más triste. Sabía que Liam odiaría al verdadero Zayn, pero no pensó que fuera a ser tan doloroso. Intentaba sonreírle y poner buena cara a todos sus prontos de furia injustificada, pero solo empeoraba la situación. Así que había decidido alejarse lo suficiente para que Liam pudiera aclararse qué quería de él. Si solo quería un conocido más y echar por tierra tantos años de amistad, no le quedaría más que aceptarlo. Pero no soportaría ni una subidita de tono más.

Frente a todos aparentaban estar como siempre, incluso más unidos, ya que ahora también bromeaban con el sexo. Continuamente se repetían esas burlas, y eso era lo que los torturaba a ambos. Pero a solas no eran capaces de estar más de un minuto sin discutir.

-Bueno parejita ¿para cuándo la boda? -bromeó Louis.

-Para cuando Harry te dé bola, o sea, ¡nunca! -replicó Zayn burlón.

-¡Cruel y despiadado! -espetó con fingida furia- No sé cómo Liam te aguanta. Algún día verá lo arpía que eres y te mandará por un tubo -se rió Louis de ambos.

-Da igual. Solo lo quiero por el sexo -se burló Zayn sonriendo a Liam.

-Pues andamos escasos de ese tipo de encuentros -continuó la broma Liam.

-Es que me duele la cabeza -dramatizó burlón.

Ambos habían aceptado ir a tomar algo juntos porque los demás iban con ellos. Hasta el momento solo Louis los acompañaba. Y ya estaban deseando largarse de allí. Liam cada vez estaba más convencido de que Zayn era un desconocido para él. Tenía claro cuál de los dos era el falso. Su amigo, su Zayn nunca había existido. No es que le disgustara el nuevo Zayn, lo adoraba. Y ese era el problema. Adoraba a ese coqueto niñito que con solo una sonrisa le hacía perder el control. Y lo culpaba por haber hecho desaparecer a su ángel de la guarda. Por tenerlo obsesionado día y noche con su suave y delicioso cuerpo. Y sobre todo lo culpaba por no necesitarlo.

Pasaban las semanas y conocía más de Zayn, de su vida. Había hecho tanto sin él, que parecía una persona distinta.

Era una persona distinta. Desconocida. Aún no asimilaba el motivo por el que no asistía a las clases del profesor David Martínez. Siempre había pensado que era porque era el típico intelectual que tenía a todas sus alumnas y alumnos enamorados y no deseaba ser testigo de semejante degradación. La realidad era que mantuvieron una relación y él no lo había superado. No asistía a sus clases por miedo a que le armara un pleito frente a todos.

Zayn no era diferente de los demás. Había descubierto a su pesar, que no había nada especial en él. Salvo esa increíble sensualidad que lo traía loco. Se detestó por ser tan débil. Pero Zayn no merecía mucho más que eso. Solo deseo. El amor que pudiera haber tenido por él solo fue un engaño. Él quería al niño que le leía el alma con solo mirarlo a los ojos. Y ese no existía. Pero ese pequeño arpía frente a él lo tenía obsesionado. Deseaba estrangular con sus propias manos a todo aquel que lo mirara. Pero no lo merecía, se repetía una y otra vez. Zayn no era especial, era como todos. Y ¿por qué no había podido estar con ningún otro desde que lo tuvo en su cama?

A Zayn no le costaba darse cuenta de la ira que sentía su amigo. Si podía seguir llamándolo así. Por mucho que se esforzaba en bromear y seguir sonriendo, no era fácil. Sabía que para él descubrir que era un hombre y que se comportaba como tal, sería duro de asimilar. Pero tenía la esperanza de que pudiera superarlo. Cuanto más tiempo pasaba, menos esperanzas le quedaban, pero no podía volver a disfrazarse y hacer como si nada hubiese pasado.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!