Esta es la historia de Alicia, una chica muy positiva, buena y bastante inteligente. Siempre había soñado con tener una vida perfecta junto con sus amigos y familiares, hasta que suceden cosas inesperadas, llegan nuevas personas a su vida y otras se...
Dos horas y media antes de que Alicia conociera aquella desgarradora noticia se encuentra a Ian, aún dormido hasta que el ruido de la alarma inunda el cuarto (cosa rara ya que él siempre se despierta antes de que suene) entonces levanta entre bostezos para extender su brazo y apagar el molesto sonido.
- Qué día es...? - Ian, semi-dormido, piensa mientras abre los ojos y mira a los costados.
De un momento a otro recordó esta emocionante fecha, y se levantó de la cama muy agitado. Por su cabeza recorría todo el tiempo la felicidad de experimentar por primera vez la capacidad de ir a una fiesta, no podía esperar más, razón por la cual se apresuró en tomarse un baño, tras el cual regresa a su cuarto y se queda mirando la ropa en el clóset.
- Al final nunca pregunté... - Se dice para sus adentros- Pero... ¿Que ropa debería ponerme?
Un rápido pensamiento de despreocupación pasó por su mente y se decidió llevar una ropa cualquiera que combinara, solo para disfrutar del momento. Terminó eligiendo una camisa blanca con detalles oscuros y un pantalón negro que hace unos meses le había comprado su tutora, totalmente emocionado salió de su cuarto caminó a la cocina donde se serviría su vaso de leche sin azúcar y tomaría el regalo para salir de casa e ir al lugar de la fiesta.
Las calles estaban llenas de personas, era sábado así que todos aprovechaban para salir de su casa y pasear con su familia, ir a restaurantes o hacer actividades al aire libre. El ambiente era bastante ruidoso, se sentía como si estuviera caminando por una especie de feria. El sol estaba afuera, pero el cielo se veía nublado, como si quisiera llover por horas. Los niños corrían por todos lados y habían risas esparcidas por todos los rincones. Ya Ian se encontraba en el lugar citado para el cumpleaños. La puerta de la enorme casa estaba entreabierta, tocó y tocó, pero como nadie abría pensó que a lo mejor estaban en el fondo, haciendo los preparativos para la fiesta. Entró, todo estaba oscuro, se le hizo un poco extraño, ya que Marla siempre hacía cosas extravagantes, coloridas y bastante llamativas. Avanzó un poco más por los pasillos de la habitación, con la esperanza de encontrar a alguien que le diera información de la fiesta, ya tenía miedo de que se hubiera cancelado. De pronto ve que se enciende una luz a lo lejos, era bastante tenue pero aún así iluminaba un poco la casa, Ian se movió despacio mirando a los alrededores mientras se preguntaba qué era. Hasta que la luz aumentó, se volvió intensa, Ian rápidamente se volteó, para ver detrás suyo a Marla, la cual lo lanzó al suelo, mientras se escuchaban fuertes carcajadas por todo el lugar. Ian, confundido, miró a los alrededores, solo oyendo las risas de los demás mientras permanecía sentado en el piso.
- ¿Q-Qué sucede..? -Continúa observando a los costados.
Lo único que escuchaba eran las insoportables risas de sus compañeros, la iluminación se tornaba molesta a la vista de Ian, y no comprendía la situación hasta que Marla se acercó...paso a paso...dejando caer sobre la cabeza de Ian una carta, que lentamente se deslizó al suelo.
- Realmente pensabas que te invitaríamos...? -Se ríe- Eres ridículo.
El muchacho...con las lágrimas a punto de salirse de los ojos, cogió la carta que le arrojó Marla y se fue corriendo. En su camino, como si no fuera ya suficientemente malo su día, empezó a llover. Las gotas de lluvia le rodaban por las mejillas, fundiéndose con sus lágrimas en un sin fin de sabores que terminaron en los labios de Ian.
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Con tanta preocupación, tristeza, sorpresa y confusión... Alicia no supo que otra cosa hacer más que llorar, necesitaba eso, necesitaba liberar esos sentimientos negativos. En medio de su llanto llega alguien. Es la enfermera que le estuvo avisando de sus padres durante esos dos días.
- Hola Alicia...-dice con una voz suave y delicada- siento mucho lo de tus padres. - H-hola - responde Ali con una entrecortada voz - Tus padres antes de morir me pidieron que te entregara algo...- le da una fina y blanca carta - ¿Q-qué es esto? - No lo sé, no me dijeron. Pero creo que era algo muy importante, es mejor que nadie sepa que la tienes - dijo la enfermera en un susurro - D-de acuerdo, gracias...lo leeré- responde mientras explota en llanto y sale corriendo- l-lo siento - Oh...Alicia- piensa para sus adentros.
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La lluvia estaba inundando las calles, se veían a las personas refugiándose en los portales, las aves se posaban debajo de las ramas de los árboles con tal de que las hojas las cubrieran de la fría llovizna. Y allí estaban ellos, dos personas totalmente rotas, una por la decepción, y otra por la pérdida. Eso era lo único que estos dos extraños tenían en común...bueno, eso y que los dos estaban en el mismo lugar, al mismo tiempo.
No había más ruido que el de las gotas de agua cayendo en el suelo, los sollozos de un corazón partido y los pasos fuertes de una persona...hasta que llegó él.
- Ahhhh, mira por dónde vas, estúpida!- dice el desconocido muchacho, parecía muy molesto
- L-lo siento, no era mi intención...- dice Alicia mientras llora
- ¡Hiciste que mi carta se mojara!- responde él con un tono fuerte, pero que se notaba triste, parecía como si también hubiera estado llorando
- L-la mía también se mojó...- dice Ali mientras mira al piso- además, ¡no tienes derecho de gritarme así!
- Ay, no estoy de humor para discutir con una niñata- suelta un gruñido mientras recoge su carta y se aleja
- Que chico tan extraño...- piensa al mismo tiempo en que levanta delicadamente su carta empapada del suelo y la pone en su bolso
Con los caminos cruzados y los destinos fijados no había más que hacer, Ali se fue hacía su habitación de hotel mientras pensaba en todo lo malo que le había sucedido en apenas dos días. E Ian entró a su casa, se encerró en su cuarto y se tiró en su cama a pensar en lo miserable y horrible que era su vida. En estos momentos ninguno de los dos estaba de humor para revisar los mensajes que se ocultaban dentro de los sobres, sólo querían que la tierra se los tragara como mismo se traga el agua de la lluvia
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WoW, ¡el primer encuentro de Ian y Alicia! Que lástima que fuera así :(
¿Quieren saber que es lo que dicen las cartas que les entregaron, verdad?
¡Yo también!
Esperen los próximos capítulos para averiguarlo.
Y recuerden, si les gustó voten, comenten y compartan la historia con sus amigos. Los quiero mucho, y estoy muy feliz de que lean❤️