Capítulo 5: "Soy fuerte".

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   Aquella mañana, Taylor Swift me despertó con su melodiosa voz. Me estaban llamando por teléfono. Al mirar la pantalla, vi que era mi madre.

-Hola mamá.

-¡Hija! ¡Feliz cumpleaños! - Se me había olvidado por completo. Hoy cumplía dieciocho años.

-Muchas gracias mamá. ¿Y papá?

-Luego te llamara más tarde. Hija, disfruta. ¿Está tu hermana despierta? - Miré hacia la cama de mi hermana. Ella estaba con su móvil, como si no me hubiera llamado mamá.

-Sí, está despierta, ya te la paso. - Le pasé el teléfono a mi hermana. Miré la hora. Las once y media de la mañana. Me levanté, me coloqué unos shorts negros, y una camiseta de tirantes rosa fucsia, mis chanclas, una coleta, y bajé a desayunar. Estaba Riley y Louis desayunando leche con Cola-Cao y viendo los... ¿Teletubbies?

-¡Buenos días prima! ¡Felicidades! - Louis se levantó, y me abrazó. Riley hizo lo mismo.

-Muchas gracias. - Les contesté con una sonrisa. Después, miré a la televisión. - ¿En serio estáis viendo a los Teletubbies?

-Sí, ¿pasa algo? - Preguntó Riley con un puchero encantador en la cara. Reí, y negué con la cabeza. No tenían remedio. Cogí leche semidesnatada, la eché en un vaso, Cola-Cao, y cereales de chocolate. Me senté en el sillón mientras veíamos a los dibujos que veía de pequeña. Se abrió la puerta y Phoebe y Daisy entraron.

-¡Felicidades! - Me dijeron las dos a la vez. Las abracé. Mis tíos estaban trabajando. Los vería a la hora de comer. Le preparé el desayuno a Daisy mientras Louis se lo preparaba a Phoebe. Cuando entramos en el salón, Alli y Danna ya estaban aquí abajo. Mi hermana seguía cegada con el móvil, y Danna miraba los Teletubbies mientras se comía una magdalena. Terminé de comerme mis cereales, y fui a lavar el vaso. Después llegó Phoebe con el suyo y se lo lavé también. Y, cuando terminé, apareció Riley.

-¿Me lo lavas también a mí preciosidad? - Preguntó con una de sus mejores sonrisas. Negué con la cabeza al tiempo en el que ella cambiaba su expresión. Me senté al lado de Danna. Me miró un rato con la ceja arqueada y después abrió la boca. 

-Hostias, es verdad, hoy es tu cumpleaños. Pues felicidades. - Me abrazó. Alli me miró.

-Es verdad. - Después volvió a mirar a su móvil. - Felicidades. - Dijo a los segundos. Tiene efecto retardado...

-Muchas gracias hermanita por mostrar tanta consideración. - Le dije irónica. Ella me miró, y sonrió.

-Sabes que te quiero hermanita. - Y me lanzó un beso. Danna se levantó, y se fue junto a Riley. A los pocos minutos, aparecieron con un regalo.

-Eh Carla... - Dijo Riley. - ...que felicidades. - Reímos. Abrí el regalo. Era una camiseta de manga corta gris, con unas gafas negras y las letras hipster, junto a unos pantalones cortos negros. Me encantaba.

-Chicas me encanta. - Las abracé.

-Pues ya estás tardando en ir a ducharte y ponértelo. - Me dijo Danna. Las volví a abrazar e hice lo que me dijo Danna. Me di una ducha rápida, y cuando salí, me alisé el pelo, quedándome perfecto. La verdad, siempre me había gustado más como me quedaba el pelo liso que rizado. Me puse la ropa que me quedaba igual de perfecta. Me eché rimel, y un poco de sombra color carne. Me puse unas sandalias negras, y bajé. Como siempre, la comida estaba echa. También Riley, Louis, Phoebe y Daisy estaban arregladas. Mis tíos me abrazaron y me felicitaron. Hoy comíamos comida china, mi plato favorito.

-Nos iremos con Phoebe y con Daisy para que podáis celebrar su cumpleaños. - Dijo mi tío. Después, me miró a mí. - Espero que te lo pases muy bien.

-Gracías tío. - Le sonreí. Recogí la mesa con ayuda de Riley y Louis, y después, mis tíos se fueron. Miré mi reloj. Las cinco.

-Hazel me acaba de enviar un mensaje. Dice que ya vienen. - Sonreí. En ese momento, me acordé de Niall. No me había vuelto a hablar. Ni me había felicitado por mi cumpleaños. Miré la última vez que se conectó. Y, estaba en línea. Tal era mi cabreo, que le escribí.

Puede que estés muy enfadado, y lo entiendo. Pero, por dios, no has roto conmigo. Te quiero Niall. Y no tienes ni la más sincera idea del daño que me haces en no mandarme ni un simple felicidades. O, ¿por qué no rompes conmigo? No lo sé Niall. Y espero que me des una explicación racional para que pueda entender el porqué de todo esto.

   Ponía que estaba escribiendo. Por fin...

Felicidades.

   Y no volvió a escribir. Me entraron ganas de llorar. Pero no. Soy fuerte. Riley, al parecer, se dio cuenta, y también adivinó que estaba pasando. Me abrazó.

-Tranquila, seguro que todo se arregla. - Asentí con la cabeza. Alli y Danna ya se habían arreglado. En ese mismo momento, llamaron al timbre. Fui a abrir yo, y me encontré con William, que me abrazó y me elevó por los aires. 

-Felicidades Carlotta. - Me susurró al oído mientras yo le rodeaba el cuello con mis brazos.

-Muchas gracias William. - Aspiré su aroma lleno de sinceridad. Sonreí en su cuello. Todo el vacío que había dejado Niall, William lo había rellenado de sobra en cuestión de segundos.

-Estás preciosa, de verdad. - Sonreí, y puedo apostar lo que sea a que me puse colorada. Abracé a Hazel, Harry y Liam. Cuando llegué a Zayn, me abrazó cariñosamente.

-Felicidades tía. - Me dijo.

-Muchísimas gracias tío. - Reí. Hazel, Harry y Liam se acercaron, y me dieron dos billetes de avión. El destino era Washington. La ciudad a la que siempre había querido ir.

-Louis nos lo chivó. - Dijo Liam guiñándome un ojo. Reí y los abracé a los tres.

-De verdad, muchas gracias. No podéis ni creer lo ilusionada que estoy. - Reía con mucha sinceridad. Después, me acerqué a Zayn. Abrí su regalo. Era un vestido rojo palabra de honor precioso.

-Pensé que te gustaría. - Dijo Zayn.

-Has pensado muy bien. - Le abracé. - Me encanta. - Louis me cogió del brazo y tiró de de mí. Me tendió su regalo. Un libro.

-Bueno... Espero que te guste. - Y me regaló una de sus mejores sonrisas. Cuando abrí el envoltorio, me encontré con un libro de tapa negra. Tenía una corbata plateada en el dibujo. Autora, E.L. James. Y, el título; Cincuenta sombras de Grey.

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