Capítulo 06 - T2

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• Advertencia: Poca Violencia •


Después de esa plática con Alice, me dirigí a mi habitación, no tenía nada mejor que hacer así que caminé con paso lento...

Al llegar, note que la puerta estaba abierta, no del todo, pero sí había un espacio por donde cabía una persona... Entré esperanzada de que no hubiera nadie pero ahí estaba... Mattheo...

—¿Como entraste? – Fruncí el ceño, en cambio él estaba tirado en mi cama mirando al techo con una sonrisa.

—¡_____!, ¡Mi dulce _____! – Gritó de felicidad y saltó de la cama, se acercó a mi con una sonrisa que parecía ser de una persona drogada por varios días, intentó abrazarme pero rápidamente lo aparte.

—No me abraces... Apestas a alcohol... – Le di un empujón que hizo que Mattheo cayera de nuevo a la cama.

—Me alegra tanto tanto tanto verte - Sonrió, sí, estaba demasiado ebrio.

—Lárgate, estás ebrio... Aparte no te quiero volver a hablar desde que me dijiste perra faldera... – Lo tomé de la mano y lo hice que se parara, comenzamos a caminar al marco de la puerta.

—Basta _____, solo fue una pequeña bromita– Con su dedo índice y el pulgar hizo una seña de "poquito" y sus ojos fueron a la punta de ellos.

—Pareces un idiota Mattheo, no debiste de haber tomado tanto... – llegamos a la puerta y lo saqué de un empujón. Pero antes de soltar su mano, él me acercó a su cuerpo, sacándome también de la habitación...

—Mi amor, ¿no me vas a dar un beso de despedida? – intentó besarme pero lo aparté.

—Mattheo quítate, vete a dormir, estás borracho... – Lo empujé una vez más

—No me iré hasta que me cumplas como mujer.. – Tomó mis manos y las llevo a la pared, sinceramente no me gustaría estar con él y menos en este estado 

—¡Mattheo basta!.. – Forceje, pero el chico seguía besando mi cuello.

Comenzó a bajar una de sus manos a mi ropa interior, como soltó una de mis muñecas logré pegarle una cachetada..

—Eres una maldita perra... – Se tocó su cachete donde tenía mi mano marcada.

—¡Deja de aprovecharte de las chicas y menos en ese estado Mattheo! – Yo ya tenía una que otra lágrima de fuera.

Él me miro con odio, sus puños se tensaron, los nudillos se tornaron de un blanco pálido, nunca lo había visto así....

Me empujó una vez más a la pared, pero con más fuerza, está vez sí me dolió un poco, dirigió una de sus manos a mi cuello, podía respirar, pero con dificultad, y su otra mano la alzó en el aire, el puño cerrado con dirección a mi cara...

—¡Mattheo! – Escuché por el pasillo...

Mattheo volteó la cabeza, mirando hacia el pasillo... Yo no la podía mover por el agarre de Mattheo, donde cada vez me hacia falta más y más aire. Logré mirar de reojo a alguien acercándose por el pasillo...

—¡¿Como te atreves?! – El chico se acercó y logré distinguir quien era, Mattheo soltó mi cuello y bajó su mano...

—Tom... ¡¿La vas a defender?! – Se alejó un poco.

Tom se puso enfrente de mi pero de espaldas, con el ceño fruncido, mirando fijamente a Mattheo, y con una de sus manos me mantenía pegada a la pared donde yo trataba de recuperar el aire perdido...

—¿Como te atreves a alzarle la mano a una mujer? – Contestó Tom, diciendo con claridad cada una de las palabras.

—Vamos hermanito, mírame a los ojos y dime que nunca le has pegado a una mujer. – soltó una pequeña risa burlona y echó su cabeza hacía atrás, recargándose en la pared que estaba enfrente de nosotros pero a espaldas de Mattheo.

—No Mattheo, nunca le he pegado a una mujer, pero al parecer tú sí... – Lo miró de arriba a bajo.

—Eso ni tú te la crees, hermanito mío... - Llevó sus manos a su nuca y se echó a reír, Tom sin decir nada se acercó a Mattheo y lo tomó del cuello de la camisa, lo empujó contra la pared haciendo un ruido que se convirtió en eco por el pasillo cerrado...

—¿Tan mal te pones con el alcohol que eres capaz de pegarle a _____? – Formó una sonrisa irónica pero seguía mirando fijamente a Mattheo. – Medicate, maldito alcoholico... – le susurró

Mattheo le pegó con el puño debajo del ojo, lo hizo con tanta fuerza que esto hizo que Tom lo soltara del cuello, y ladeará la cabeza. Tom se defendió dando el mismo golpe, pero ninguno caía al piso.

Yo no sabía que hacer, seguía recargada contra la pared regularizando mi respiración, hasta que escuché pasos por el pasillo y miré a Alice con Remus y Snape caminando hacia nosotros...

— ¡_____! ¿Estas bien? corriendo y me abrazo, mientras seguían dándose golpes. - se acercó a mi

—¡Basta! – gritó Snape al momento que se acercaba a separar a los chicos.

Note que Remus susurró algo en voz tan baja, que no era capaz de distinguir si había sido mi imaginación o si en realidad lo había dicho...

Rápidamente Tom y Mattheo se separaron, no por que quisieran, sino por el movimiento que había hecho Remus al mismo tiempo que el ligero sonido había salido de sus labios.

—¡¿Que les pasa?!, ¡Son hermanos! – Dijo Remus, molesto y manteniendo la misma posición de su varita para evitar que siguieran matándose entre los dos

—¡Mattheo le intentó pegar a _____ – Contestó Tom mientras miraba a Mattheo con una mirada fulminante.

—¡Créeme que me encantaría haberla matado! – Respondió Mattheo con una sonrisa sádica.

—Mattheo y Tom, con Dumbledore ¡ahora! – Gritó Snape y le hizo una especie de seña a Remus. Lo que mantenía separados a Tom y Mattheo se había esfumado, pero ya no se peleaban, solo se veían con una mirada asesina..

—¡Caminen, que esperan! – Dijo Remus.

Comenzaron a caminar, pero antes, Tom le dio un ligero golpe en el hombro a Mattheo... Snape comenzó a caminar en medio de entre los dos para evitar más golpes...

Remus volvió la mirada hacia nosotros y dijo en voz baja;

— Ustedes también tienen que ir... – Ladeó su cabeza.

Alice me miro y comenzó a caminar a mi lado, manteniendo una figura de autoridad como si fuera una madre protectora...

-  -  - 𝙈𝙞 𝙖𝙘𝙤𝙨𝙖𝙙𝙤𝙧 -  -  -Donde viven las historias. Descúbrelo ahora