—¿Qué demonios es esto? —señaló a un kit para esquiar. 

—Ah, ella y yo iremos a esquiar —aplaudió emocionado—, también pagué ya el viaje. No te preocupes, será durante tu viaje de negocios o lo que sea de la semana que viene. 

—¿Qué...? —miró un masajeador eléctrico para pies a un metro de él, suspiró—. ¿Cuánto gastaste en todo esto? 

—No lo sé, hasta que me dijeron que todas las tarjetas habían pasado del límite. 

—¡¿Qué?! —gritó—. ¡Harry tú ni siquiera necesitas todo esto! 

—Tienes razón —se levantó—, pero tal vez eso te enseñe a no volver a meterte conmigo. 

—¿Ah? 

—¡Mis cortinas, Louis! 

—¡¿Cuáles putas cortinas?! 

—¡Mis favoritas, las color coral! —golpeó el piso con su pie. 

—¡¿Qué con ellas?! 

—¡Apestaban a hierba! —gritó con la expresión descomponiéndose—. ¡Prometiste que lo dejarías! 

—¿Tanto drama por unas jodidas cortinas? —Louis bajó la voz un poco, saberse descubierto lo había tomado con la guardia baja. 

—¡Me mentiste! ¡Te creí y me mentiste! 

—¿Así que gastar todo mi dinero en tonterías lo arreglaría? 

—¡Ni todo el dinero del mundo lo va a arreglar! 

Ese era el punto. La noche anterior el socio y mejor amigo de Louis había estado en la casa, y sí, fumaron un poco junto a la ventana mientras Harry veía la televisión arriba porque detestaba al sujeto más de lo que podía expresar. No se dio cuenta porque terminó por quedarse dormido antes de que Louis subiera a la habitación, y esto le dio un par de horas para perder los efectos, ducharse y desaparecer la evidencia. Claro que Louis no contaba con que el olor quedaría en las cortinas favoritas de Harry y que éste se daría cuenta por la mañana. 

Así que el primer impulso de Harry fue tomar las tarjetas, llamar a su amiga y salir los dos a gastar en todo lo que se les pusiera en frente. Por cierto, esto incluyó a Harry quejándose todo el tiempo de Louis y llorando de vez en cuando al sentirse traicionado. 

Siendo sinceros, Louis ni siquiera había notado que las cortinas ahora eran blancas, Harry habría hecho que las cambiaran y enviaran las otras a lavar en cuanto lo notó. 

—Ya deja de ser tan dramático —suspiró Louis—. Sí, volví a fumar hierba ¿y qué? no es la gran cosa, ya supéralo. 

—¿Por qué lo hiciste? —la voz de Harry comenzaba a quebrarse. 

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!