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-¡Buenos días!

La puerta de mi habitación se abre inesperadamente asustándome, suelto un grito y abro los ojos. Me incorporo en la cama y miro fijamente a mi madre, está parada enfrente de la cama mirándome fijamente.

-Hola -aparto las sabanas de la cama y me levanto-. Me has asustado.

-En unas horas es tu cumpleaños y tengo una sorpresa para ti.

Mamá deja una bolsa rosa sobre la cama y de ella saca un vestido de fiesta. Es negro y acampanado. Es precioso y sencillamente perfecto.

Abrazo a mi madre y le doy las gracias por el regalo.

- ¿Te has acordado de darle las invitaciones a tus amigas?

-Sí.

Guardo el vestido en la bolsa y observo a mi madre la cual no me quita la mirada de encima.

-No me has contado cómo fue tu cita con Joshua -se sienta en la cama y cruza las piernas.

Intento escaparme de su pregunta pero mi madre no me lo permite, suspiro y me siento a su lado.

-No era una cita.

Mi madre se ríe por mi comentario y niega con la cabeza.

-Joshua parece buen chico.

-Mamá, no lo conoces y aunque te sorprenda, yo tampoco.

-Bueno eso se puede arreglar pronto-se levanta de la cama y camina hacia la puerta-, en la fiesta hablarás más detenidamente con él.

-¿Cómo?

Me levanto rápidamente de la cama y la sigo hasta su habitación.

-Ayer cuando os fuisteis, Will investigó un poco sobre él. Joshua le recordó a alguien conocido y efectivamente, es hijo de uno de los nuevos inversores de la empresa.

Abro la boca sorprendida e intento decirle que se ahorre la invitación de Joshua, no lo quiero en mi fiesta y seguro que Dylan estaría de acuerdo conmigo.

-Bueno, tengo que prepararme -coge su vestido del armario y lo extiende sobre la cama-. ¿Qué haces ahí parada? Ve a arreglarte cariño, pronto tendremos que irnos.

- ¿Irnos?

-Sí, hemos hecho una reserva en un salón fabuloso -junta sus manos ilusionada-, te va a encantar.

Sonrío para complacer a mi madre y no arruinarle el momento pero en cuanto salgo de su habitación suspiro.

Me quito el pijama y desaparezco dentro del baño, entro la ducha y dejo que el agua recorra todo mi cuerpo. Está tan caliente que consigue relajarme de tal manera que pierdo la noción del tiempo. De un momento a otro dejo de sentir el agua, mi madre ha cerrado el grifo e instintivamente me tapo. Salgo de la ducha y rodeo mi cuerpo con una toalla.

- ¿Necesita ayuda con algo?

Asiento con la cabeza y le pido que espere un momento, saco el vestido del plástico y me lo pongo. Me giro y mi madre sube la cremallera. Cuando la miro veo un brillo especial en sus ojos, siempre me han dicho que me parezco a ella, pero se equivocan, ella es única y nunca podre ser como ella.

Me pongo los tacones y me maquillo un poco, mi madre se coloca detrás de mí y me recoge el cabello en una trenza. Nuestras miradas conectan a través del espejo y me doy cuenta de que está mirando el colgante que me regalo mi padre.

-Pensaba que no querías ponértelo -toca la perlita y me mira.

-No sé porque hice esa tontería, guardar todas sus cosas indica que nos queremos olvidar de él y eso no es lo que quiero.

No temas al amor | Próximamente En Físico¡Lee esta historia GRATIS!