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El cuerpo me pesaba y el cansancio se abría paso por todo mi cuerpo. Para cuando abrí los ojos, el casco desapareció de mi cabeza. Miraba de un lado a otro, totalmente desconcertado. los cristales de la cupula tenian alguna que otra grieta. Me miré las manos y mis sospechas se confirmaron. Tenía moratones en ellas y me dolian mucho. El Doctor Shane hizo lo mismo que al principio. Tecleó algo en es teclado que había al lado de cada capsula y las puertas se fueron abriendo.

-No es necesario que os movais ahora mismo. Tomaos el tiempo que querais y cuando esteis listos, estos caballeros os llevaran a vuestras habitaciones. -Hizo una pausa. -Por cierto, habeis sobrevivido todos, enhorabuena.

Salí de la capsula, me senté en el suelo y apoye la cabeza entre las manos. Apenas me podía mover, pero tampoco me iba a quedar en aquel lugar. En cuanto descansé lo suficiente, junté todas mis fuerzas, me puse en pie y fui hacia los guardias. Debbie y Phil eran los unicos que no necesitaron descansar mucho. La puerta del laboratorio se abrió y entraron unos hombres con unos botes plateados en una bandeja. Uno de ellos se acercó a Debbie, Phil y yo.

-Tomad, esto os ayudara con los moratones. Poneoslo donde los tengais y ya esta. -Dijo con una sonrisa.

En cuanto todos se pudieron poner en pie salimos del laboratorio. Llegamos a las habitaciones, me desplomé en la cama y me dormí.  

Pocas horas despues Michael me despertó para ir a comer. Me lo zampé todo a una velocidad extrema. Sea lo que sea que nos hubiesen hecho en el laboratorio consigió que me quedase sin energías y gracias a la comida las recuperé todas. Cuando acabamos de comer, nos llevaron a nuestras habitaciones. Nos habian dejado una pila de ropa limpia a cada uno en sus respectivas camas y una nota que decia que las duchas estaban al final del pasillo. Frente a las camas habia un par dos pares de zapatillas. La ropa que le habían dejado a Michael era igual que la mia. Una camiseta blanca de manga corta, unos vaqueros azules y unas zapatillas rojas. Los ultimos dias la ropa nos la daban los guardias, pero no nos dejaron ducharnos en ningun momento. Por fin me iba a dar una ducha. Agarré la ropa que estaba encima de mi cama y salí disparado hacia las duchas y Michael hizó lo mismo. Me metí en una de las duchas. El agua me caía sobre la cara, caliente. No había nada mas relajante que aquello. Necesitaba una ducha desde hace demasiado tiempo y ahora la iba a aprobechar. En cuanto terminé de ducharme, me seque y me vestí. Volví a la habitación y me senté en la cama. Me quedé mirando la habitación un buen rato y algo me llamó la atención. Había un escritorio, pero no había una silla. Era esyupido pensar en algo así en una situacion como aquella, pero me llamó mucho la atención. Minutos despues Michael entró por la puerta. 

-Joder tio, no sabes como necesitaba esa ducha. -Dijo.

-Me lo puedo imaginar. -Le contesté. -¿Te has dado cuenta de qué hay un escritorio pero no hay una silla?

-¿Y eso que más da? Centremonos en salir de aquí. 

-Si, mejor. Había pensado que necesitamos una distracción. Eso no se nos había ocurrido. Si queremos llegar a la sala de armas debemos distraer a los guardias. -Dije.

Michael se puso a pensar unos segundos y luego habló.

-Podriamos usar a alguno de los Ardientes. Nos deben una. -Hizo una pausa. - Podriamos pedirselo a Sam y a Tom.

-Me parece bien. Vale, ahora necesitamos llegar a la sala de armas sin ser vistos por nadie.

-Eso sera facil. Si somos lo suficientemente rapidos lo conseguiremos. -Dijo.

-Cuando tengamos las armas creo que lo mejor es separ... -Michael no me dejó acabar la frase.

-No pienso separarnos. No sabemos donde estamos. Separarnos seria un gran error.

Recapacité un rato. Michael tenia razon, sería un error, pero tampoco nos quedaba otra. Si no nos separabamos en cuanto nos cogiesen nadie se libraria, pero si nos separabamos, los gurdias tambien tendrian que dividirse y tendriamos mas posibilidades de salir de ahi. Por más que intentaba convencer a Michael de que era una buena idea, el se empeñaba en que no. Al final decidimos que iriamos todos juntos, pero si la cosa se complicaba nos separaríamos.

-¿Cuándo ejecutaremos este grandioso plan? -Dijo Michael.

-Supongo que sabremos cuando es el momento adecuado.

Michael puso los ojos en blanco.

-Dejate de gilipolleces y dime cuando.

-Supongo que en cuanto nos digas que nos van a matar. -Le conteste.

-Anda claro, van a venir y nos van a decir: oye chicos mañana os mataremos y no podreis salir de aquí. ¿Queréis un vaso de agua? -Dijo imitando la voz de Verónica.

Me reí.

-Es pura deducción. El doctor dijo que nos harían pruebas, lo cual implica que nos volvera a meter en esas maquinas y el último dia nos dira que habrá acabado sus pruebas y ahi sabremos que debemos irnos.

-Entonces, ¿Tenemos plan? -Me preguntó Michael.

-Tenemos plan.

Una vez zanjamos la conversación, la habitación se quedó en silencio durante horas hasta que uno de los guardias abrió la puerta y nos dijó que edebiamos ir al comedor para ir a cenar. Salimos al pasillo y vimos a los demas. Los chicos llevabamos todos la misma ropa, pero las chicas llevaban una camiseta negra de manga corta, unos vaqueros azules y unas zapatillas negras. Todos fuimos hasta el comedor. Una vez llegamos allí, cada uno cogió su comida y se fue sentando. Les fuimos diciendo uno a uno que nos leyesen la mente a mi o a Michael para que supiesen lo de el plan. No todos habían conseguido leer mentes. Bueno, únicamente lo habíamos conseguido Talia, Michael, al parecer Phil y yo. El resto lo fue intentanndo poco a poco hasta que lo consiguieron. Tuvimos que tener cuidado al contarles el plan a los Ardientes, ya que ellos no podian metersé en nuestras mentes. El plan les pareció excelente a todos. Nos volvieron a llevar a las habitaciónes. Me fui directo a la cama y caí redondo. 

Durante tres días exactos todo se repetía una y otra vez. Nos despertabamos y desayunabamos, despues nos llevaban al laboratorio del Doctor Shane y nos metian en esas capsulas. Cuando salíamos nos daban aquella pomada para los moratones que teníamos en las manos de tanto golpear el cristal. Despues nos llevaban de vuelta a las habitaciones y me dormía. En cuanto me despertaba ibamos a comer. Despues me daba un baño y luego me ponía a repasar con Michael el plan que teniamos preparado para que no se nos pasase ni una sola cosa, hasta que nos llevaban al comedor a cenar y luego vuelta a las habitaciones. El cuarto día, antes de entrar nuevamente en las capsulas paso aquello que llevabamos días esperando oir.

-Quiero que sepais que esta sera la última vez que entreis en esas capsulas, gracias a vosotros la investigación ha salido a pedir de boca. -Dojo el Shane.

Miré a Michael intentando restregarle que el Doctor Shane nos había dicho a partir de cuando podriamos escapar. Él tambien me miró y cuando vio que yo tenía razon mientras le ponía cara de superioridad, el puso los ojos en blanco y miro hacía su capsula. Me metí en la capsula intentando disimular una sornisa que me salió desd lo más profundo del alma. Una última vez más se volvió a repetir lo de los demas días. Salir de la capsula, la pomada, la habitación, ir a comer, la ducha, la habitación, la cena y despues de vuelta a la habitación.

-Mañana nos iremos de aquí. -Le dije a Michael.

-Más nos vale descansar lo suficiente para mañana. Tenemos que estar frescos para la huida.

-Vale, pero antes repasemos una última vez el plan y despues vayamosnos a dormir.

-Hecho. -Me contestó.

Y eso hizimos, repasar totalmente el plan. Aun no podía asimilar que nos fuesemos de aquel lugar. Solo me asaltaba una duda. ¿A dónde iríamos?

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