Capítulo 3: "Estúpido"

2.5K 110 7

   William me miraba sin expresión. Se levantó de su sofá, se acercó al nuestro, y me tendió una mano. La acepté. Cuando me rozó la mano, sentí electricidad por toda ella, e, inconscientemente, me mordí el labio. Llevaba sin morderme el labio, años. Ahora, sus ojos volvían a estar azules. Me levanté yo también. Por primera vez, vi su sonrisa. Tenía los dientes torcidos. Pero le quedan jodidamente sexys... Pensó mi subsconciente.

-Soy William Adams. - Me volvió a extender la mano. Cuando volví a rozársela, sentí otra vez el pequeño hormigueo. ¿Qué me pasa? - ¿Tu nombre?

-Carla. - Le contesté.

-Nombre completo. - Arqueé una ceja.

-Carlotta Tomlinson. Pero solo Carla. - Le dije sonriendo. Me soltó la mano. Sus ojos, eran realmente azules de cerca. Pero, cuando se alejó, me parecieron verdes, como los míos.

-Muy bien, Carlotta. - Volví a arquear una ceja. Miré a la televisión, para ver si podía distraerme, porque la mirada azul de William me intimidaba. Estaba, como dijo Harry, puesto en un programa de cocina. El chef cocinaba pollo con alguna salsa rara.

-¿No hay otra cosa? - Pregunté un poco aburrida.

-No sé. Averígüalo tú Carlotta. - William me pasó el mando. Rodé los ojos, y empecé a cambiar de canal. Pasamos un canal de música, en el que sonaba mi canción favorita de cuando era pequeña. Tenía la letra en español.

-Hey, deja la canción. - Dijo Louis. - Así podrás bailarla y cantarla como cuando eres pequeña.

-Tss... - Le hice callar. Pero dejé la canción. Estoy aquí, queriéndote, ahogándome entre fotos y cuadernos, entre cosas y recuerdos, que no puedo comprender...

-¿Por qué no la cantas Carlotta? - Preguntó William con una sonrisa pícara.

-¿Por qué no te callas? - Le pregunté yo ahora.

-Si quieres la canto yo William... - Mi hermana se acercó más a William, y éste último le sonrió. Vaya idiota le ha tocado a mi hermana...

-No importa Alli. Si tu hermana no quiere, no quiere. - Me miró, y me guiñó un ojo. Estúpido...

-Encantado de conoceros, de verdad. - Dijo Harry. - Adiós Riley. - Harry la abrazó. Que cariñosos...

-Adiós Alli. - Dijo el odioso de William. Después me miró a mí. - Adiós Carlotta. - Me guiñó un ojo de nuevo. Cerraron la puerta, y después Louis nos llevó a la habitación que compartiríamos Alli y yo. Ella dejó la maleta, y yo me puse a ordenar mi parte del armario.

No sé cuanto tiempo estuve, lo único que sé es que se me hizo de noche, y estaba muy cansada. Llamaron a la puerta en ese momento.

-He pedido pizza. - Avisó Louis. Asentí con la cabeza. - Por cierto, le has gustado a William. - Abrí los ojos como platos y sentí otra vez ese intenso hormigueo, como si él estuviera aquí. Y, otra vez, me mordí el labio.

-No, no lo creo. Lo veo más con Alli. - Le contesté saliendo de la habitación.

-Créeme que no, que Alli es una distracción.

-¿Una distracción? - Pregunté confusa.

-Sí. - No dijo nada más acerca de ese tema. - Por cierto, ¿cómo te va con tu novio? - Agaché la cabeza. - Oh oh, creo que mal...

-Crees bien... - Me abrazó. - No me ha hablado desde que le dije que me venía a Londres a pasar el verano.

-Pues si no sabe entenderlo, tal vez sea porque no te quiere de verdad. - Pensé esa posibilidad. Pero, la descarté de inmediato. - Cambiando de tema...

-¿Otra vez? - Pregunté divertida.

-Sí. - Dijo Louis divertido. - Ya te he comprado el libro...

-¿Cuál es?

-No te lo voy a decir... Tendrás que esperar a pasado mañana. - Y me guiñó un ojo. ¿Qué tienen hoy las personas con guiñar ojos?

Terminamos de cenar. Recogimos todo, y cuando nos íbamos a ir hacia arriba, la puerta se abrió. Vi a mi tía Johanna y a mi tío Mark. Y, detrás de ellos, a las pequeñas Phoebe y Daisy. Corrí hacia ellos. Primero abracé a mi tío, al que llevaba tanto tiempo sin ver.

-¿Cómo estás pequeña? - Me preguntó cariñosamente.

-Muy bien tío. - Abracé a mi tía Johanna. Me acarició el pelo. Y, después, achuché contra mi cuerpo a Phoebe y Daisy. Mis pequeñajas, que ya habían crecido.

-Prima, te he echado mucho de menos. - Me susurró Daisy.

-Y yo a tí. A las dos. - Estaba muy emocionada. Después mi hermana les abrazó, y les presentamos a Riley y a Danna.

-Hijas, seguramente tus primas y sus amigas estén muy cansadas del viaje. Mejor vamos a dejarlas dormir y mañana jugáis con ellas. - Mis primas asintieron con la cabeza y subieron a sus habitaciones. Alli y yo nos metimos en nuestra habitación. Nos pusimos el pijama y al momento entraron Danna y Riley con los suyos puestos.

-Holaa. - Saludó Riley alargando las as. - Vamos a hablar de ti. - Señaló Riley a Alli.

-Eso. - Contestó decidida Danna. Al segundo, se le cambió por una cara de confusión. - Espera, ¿por qué vamos a hablar de ella? - Reímos.

-Vamos a hablar de William. - Dijo Riley. Al oír su nombre, un escalofrío recorrió toda mi columna. ¿Qué me pasa?

-Eso. Te ha gustado, eh... - Dijo Danna. Mi hermana asintió con la cabeza. Estaba muy colorada.

-Pues sí, ¿pasa algo? - Contestó ella.

-No, no pasa nada. - Susurré yo. - ¿Os ha caído bien? - Pregunté esta vez en voz alta.

-¿Quién, tu primo o William? - Preguntó Danna. - En los dos casos, la respuesta es negativa. Aunque Louis me ha caído peor. Llega tarde, es un chulo, y se cree gracioso encima. ¡Ah! Y me roba motes. - Puso morritos.

-Es tonto, déjale... - Contestó Alli. Algo se activó en mí en ese instante.

-Pues anda que tu William... Es insoportable. Ese sí que es verdad que es un chulajo... Encima ve programas de cocina... - Dije yo molesta.

-Lo estaba viendo porque no había otra cosa en la tele. - Contraatacó ella.

-Estaba el canal de música, ¿no podía haberlo dejado? - Ironicé.

-Si al principio no querías dejarlo ni tú... - Contestó.

-Pero lo dejé al final. Así que cállate. - Me puse de espaldas a ella. Había un silencio incómodo. Tan incómodo que resultaba insoportable. Más que William.

-Acabo de pensar... - Nos susurró Riley a Danna y a mí. - ...William estaba viendo programas de cocina... - Asentimos. - ...y estaban cocinando pollo... - Volvímos a asentir. - ...y él es rubio, muy rubio, tanto que parece un pollo... - No nos dio tiempo a asentir, porque Riley se levantó con una sonrisa en la cara. - ¡Ya está! ¡William es un polllo! - Danna y yo comenzamos a reirnos a carcajadas, mientras mi hermana la miraba con cara seria, con la misma que pone Louis.

-¡Cállate si no quieres que me meta con Harry! - Gritó Alli. Riley se calló al instante, y se acercó a ella con cara asesina.

-¡¿Qué te ha hecho a tí Harry?! - Preguntó histérica RIley.

-Nada, tranquila... - Contestó mi hermana.

-Se nota que le ha gustado Harry... - Susurró Danna. Reí y asentí.

-¡Venga a dormir ya! - Gritó RIley. Cogió a Danna del brazo. Salió de mi habitación, y cerró la puerta. No habían pasado ni cinco segundos, cuando la puerta se volvió a abrir y dejó ver de nuevo a Riley. - Buenas noches. - Nos dijo con una sonrisa. Después, volvió a cerrar.

-Bipolar... - Susurró Alli, y después reí. Nos metimos en la cama, y ella apagó las luces. - Hasta mañana.

-Que duermas bien. - Le contesté. Estuve pensando en todo lo que había pasado hoy, pero, me dormí al instante. Esa noche soñé con pelo rubio resplandeciente, ojos que parecen azules, verdes y negros, y con pollos.

Enséñame ©¡Lee esta historia GRATIS!